Kim Jong-Un, un gamer con botón nuclear

El temido Kim estudió en Suiza, está casado con una exestrella del pop y ama el baloncesto y el PlayStation

thumb
Kim Jong-Un líder de Corea del Norte, un gamer con botón nuclear

CIUDAD DE MÉXICO.

Aficionado al baloncesto, al PlayStation y a las películas de James Bond. A menudo es objeto de burla por su aspecto regordete y por su copete elevado a la enésima potencia, al estilo Mortal Kombat. Es un niño,

grande, de 34 años. Es Kim Jong-Un, líder supremo del país más hermético del mundo, Corea del Norte.

Poco se sabe de este dirigente, quien asumió las riendas de la nación en 2011 después de la muerte de su padre, Kim Jong-Il. Y es que el “gordito”, menor de tres hermanos, era el consentido de su progenitor para la sucesión al trono y la disposición de las armas más potentes del mundo.

“Kim Jong-Il adoraba a su tercer hijo, Kim Jong-Un” –a quien tuvo con su tercera y también fallecida esposa, Ko Yong-Hui– dijo Kenji Fujimoto, exchef de la familia Kim, según

detalló The New York Times.

Muchos politólogos tomaron a broma la llegada al poder de Kim por sus cortos 27 años (en aquella época) y la falta de experiencia, no más que sus combates en el PlayStation. La primera vez, de hecho, que el dirigente apareció en los medios norcoreanos fue en 2010, y lo describieron como “un genio entre genios, aficionado a conducir coches a todo gas”.

Crueldad

Kim, egresado de la Universidad Militar de Kim Il-Sung, es de armas tomar y no le tiembla la mano para matar a quien no comulgue con sus ideas. Desde que asumió el poder, no dudó en ordenar la ejecución de 140 peces gordos del gobierno, según el Instituto para la Estrategia de Seguridad Nacional, un think tank de Corea del Sur, cuya información recogió CNN. 

Entre los caídos estaba (nada más y nada menos) que su tío Jang Song-Thaek, acusado de traición. Además, también se sospecha que estaría detrás de la muerte de su medio hermano, Kim Jong-Nam, quien fue asesinado con el agente neurotóxico VX en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur, Malasia, el año pasado. Este último tenía la ilusión de viajar al Disneyland de Tokio y portaba un pasaporte falso. Un sueño frustrado.

El mal carácter siempre lo tuvo y si no que se lo pregunten a sus compañeros de clase en Suiza, donde estudió desde 1996 hasta el año 2000. Uno de ellos, Marco Imhof, contó a The Telegraph que Kim “regañó a uno de sus sirvientes por llevarle los espaguetis fríos”. El consentido de Kim Jong-Il, quien en el país europeo estaba de incógnito, nunca quiso vivir en residencia como los demás estudiantes. Prefirió estar en un departamento con su chef y sirvienta privados.

En un video, publicado en The Huffington Post, se ve a Kim tocando el tambor, un tanto malhumorado, en una de sus clases. Joao Micaelo, otro compañero que compartió pupitre con el ahora líder supremo, dijo a Daily Mail que “Kim era tímido, no hablaba inglés y tenía pasión por el PlayStation, por las películas del Agente 007, James Bond, y sobre todo por el baloncesto”.

Su tía Ko Yong-Suk, quien huyó a Estados Unidos en 1998, señaló a The Washington Post que su sobrino, un chico muy intolerante (aclaró), dormía con un balón de baloncesto”. De hecho, la veterana estrella de los Chicago Bulls, Dennis Rodman, le sacó varias veces una sonrisa a Kim, siendo uno de los pocos occidentales que tuvo el privilegio de reunirse con el mandamás norcoreano.

Apertura al mundo

Ese honor lo compartió ahora el presidente estadunidense, Donald Trump, quien tras reunirse con Kim esta semana en Singapur, lo definió como “un gran negociador, muy inteligente y divertido”. Ambos líderes mostraron que del amor al odio hay un paso, pues el año pasado amagaron con una guerra nuclear, se insultaron al punto de que Trump llamó a Kim “loco de remate” y “hombre cohete” y éste le respondió con “un viejo trastornado”. Un amor apache en su máxima expresión.

Antes y después del inédito encuentro–Trump es el primer presidente de Estados Unidos en reunirse con un líder norcoreano–Kim rompió todo pronóstico al mostrar una mayor templanza y tolerancia que el mandatario norteamericano, quien canceló y luego se retractó para celebrar la reunión, pues no es asunto menor que Pyongyang es una de las pocas capitales que puede atacar a Estados Unidos con un misil nuclear.

“Todo Estados Unidos está al alcance de nuestras armas nucleares y tengo un botón nuclear en mi escritorio. Es una realidad, no una amenaza”, declaró el año pasado Kim, cuyo país lleva once años desarrollando un programa nuclear. Entre 2016 y 2017, Kim realizó seis ensayos nucleares y presumió de su poderío al mostrar al mundo la bomba de hidrógeno, el artefacto más peligroso del mundo hecho por el hombre.

Y así como dejó al mundo speechless con esta demostración, también lo dejó tras firmar con Estados Unidos un acuerdo para la total desnuclearización de Norcorea. “El mundo verá un gran cambio”, aseguró Kim tras la firma del pacto, mientras que Trump afirmó que “la cumbre ayudó a evitar una catástrofe nuclear”.

A diferencia de su padre, cuyo periodo (1994-2011) estuvo marcado por un aislamiento total y una hambruna devastadora, Kim parece estar dispuesto a abrir las puertas al mundo para quitarse las sanciones económicas que pesan sobre sus hombros. En marzo de este año viajó por primera vez a China desde que asumió el poder y en abril tuvo otro histórico encuentro con Moon Jae-In, el presidente de su mayor enemiga, Corea del Sur. En este último, celebrado en el Paralelo 38, la línea que divide a ambas naciones y la última frontera de la Guerra Fría, ambos mandatarios se comprometieron a poner punto final a la guerra y a la desnuclearización total de la península coreana.

Sin embargo, en ambas reuniones, los flashes recayeron sobre Ri Sol-Ju, la estilosa y veinteañera Primera Dama norcoreana, con quien Kim tiene, al parecer, tres hijos. Quizá, la pasión por la música de Sol-Jun, quien fue vocalista del grupode pop Unhasu, cautivó al todopoderoso de Pyongyang, cuya madre también era cantante. En sus años de adolescencia en Suiza, la canción más sonada en el playlist de Kim era Brother Louie, del dúo alemán de tecno-pop Modern Talking, relataron sus compañeros a The Telegraph.

Ahora, el mundo espera que las intenciones de paz de este joven, de 130 kilos– con diabetes e hipertensión, alimentadas por su adicción al queso, al vino y al tabaco (porque sólo se vive un vez), según The Huffington Post– no queden en un mero espejismo y sobre todo no apague la ilusión de Donald Trump, quien está como niño con zapatos nuevos tras su encuentro con Kim.