MITO
“La homeopatía es válida y eficaz”.
La homeopatía es un método de tratamiento sumamente popular, el Hospital Nacional Homeopático reporta más de 11 mil consultas anuales y centros integrativos en la CDMX, brindando más de 29 mil consultas en un año.
CONSECUENCIA
La mayor parte de los pacientes considera que están mejor de sus dolencias, otro grupo no está seguro si el tratamiento es eficaz, pero un grupo puede dejar avanzar un padecimiento: fibrosis pulmonar, enfermedad del aparato digestivo, cáncer, etcétera, mientras sigue confiado en las pequeñas píldoras que ingiere siguiendo las órdenes del doctor.
REALIDAD
La homeopatía tiene una historia muy especial: llegó a México alrededor de 1850, introducida por médicos españoles, y se consolidó rápidamente, convirtiendo al país en uno de los primeros en reconocerla oficialmente. Figuras clave como Benito Juárez (1862) y Porfirio Díaz (1895) impulsaron su reglamentación, fundando instituciones como el Hospital Nacional Homeopático, en 1893, y la Escuela Nacional de Medicina Homeopática en 1895. En 1944, el Hospital Nacional Homeopático se integra a la Secretaría de Salubridad y Asistencia (hoy Secretaría de Salud).
La homeopatía en México ha mantenido una larga tradición, pero las investigaciones relacionadas con su eficacia y utilidad son cada día más abundantes y hoy se comprueba que la homeopatía simplemente no funciona.
Los estudios y evaluaciones realizadas por diversas organizaciones, como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, concluyen que la homeopatía no funciona mejor que un placebo: mientras más riguroso es el estudio, es menos probable que encuentre una asociación beneficiosa.
Eso ha dado por resultado que países como Francia y Alemania han retirado la financiación pública de productos homeopáticos
Organizaciones médicas, como el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), en España, rechazan la homeopatía por considerarla una pseudoterapia que puede poner en riesgo a los pacientes al propiciar el abandono de tratamientos convencionales.
Además, los productos homeopáticos a menudo deben etiquetarse sin indicaciones terapéuticas aprobadas, ya que no se ha comprobado su eficacia.
En México existen entre cuatro mil y siete mil médicos homeópatas, y todos ellos trabajan con la firme convicción de que ayudan al paciente enfermo a su curación.
Es deseable que, en aras de la verdad científica, se sepa la carencia de efectos de las medicinas homeopáticas y que las autoridades de Salud publiquen esta información para alertar a los pacientes y evitar males mayores.
Para lograrlo, lo primero que debe hacer la Secretearía de Salud es informar a los ciudadanos que la homeopatía no sirve y sólo actúa como placebo.
Y alertar al público porque el uso de productos homeopáticos puede enmascarar un padecimiento grave.
Pero, además, debe invitar a los médicos homeópatas certificados a que realicen estudios de medicina que les permitan conseguir un título universitario para actuar como médicos, lo que requerirá tanto un esfuerzo de los homeópatas como un reacomodo en las escuelas de medicina para lograrlo.
La tradición es muy fuerte, años y años de “chochitos” para varias generaciones no se pueden ignorar, pero llegó la hora de abandonarlos no por inocuos, sino por ser, potencialmente, encubridores de males mayores.
