Haití, un ejemplo de lucha alimentaria; planear ante la emergencia
Lola Castro, directora del Programa Mundial de Alimentos en América Latina y el Caribe, explicó a Excélsior que la producción local fue clave para evitar la desnutrición infantil en la isla caribeña

La crisis política y social en Haití, que se desató desde que las pandillas tomaron la capital Puerto Príncipe en marzo pasado, ha afectado de forma dramática a las cadenas de suministro en el país caribeño, por lo que muchos sectores de la población carecen de insumos comestibles.
Sin embargo, para Lola Castro, directora regional para Latinoamérica y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), la forma en la que se ha combatido la emergencia en la isla puede ser un ejemplo para atender problemáticas similares en otras latitudes.
“Haití es un modelo para la región, antes de que se abrieran los puertos y aeropuertos, las cooperativas llevaban su producción de alimentos a una central donde se limpiaba, se empacaba y se enviaba a las escuelas, es decir, casi 250 mil niños comieron en febrero y abril producción local. Incluso combinándola con lo que tuvimos en stock se pudo llegar a 400 mil niños”, afirmó en entrevista con Excélsior la funcionaria.
“Es muy importante saber que la producción local puede servir de colchón cuando hay conflictos o crisis climáticas, porque cuando hay huracanes que se llevan todo, tenemos que apoyar a las comunidades a reponerse; también, por los conflictos o desastres naturales las personas se refugian en las escuelas y permanecen cerradas mucho tiempo, entonces, para devolver a las niñas y a los niños a las aulas hay que procurar que haya una alimentación escolar y que se abran los espacios para que los niños continúen aprendiendo”, añadió Castro Benítez.
En Haití, como en otras regiones, la pandemia que inició en 2020 fue catastrófica y generó el rezago en muchas áreas de la sociedad.
Al respecto, Lola Castro afirmó sobre la importancia de la alimentación infantil: “Perdimos años de educación tras el covid, no podemos permitirnos perder más y la alimentación escolar es un factor que empuja a niñas y niños a aprender, porque cuando tienes el estómago vacío no aprender nada, estás pensando más en qué me va a entrar en el estómago, no piensas en lo que va a entrar al cerebro”.
Como bien afirma, tanto en Haití como en otros países, el producto local ha sido clave al paliar la escasez de comestibles. “Nosotros, (el PMA) apoyamos a las agricultoras y agricultores a acceder a mercados privados; por ejemplo, las cooperativas en Nicaragua han accedido a mercados privados como son Walmart.
“En lugares como Perú, tenemos rescates de alimentos; los mercados en Lima tienen una gran cantidad de alimentos que casi que se van a perder, pero siguen buenos y se movilizan a centros de apoyo para personas vulnerables, donde se preparan y se cocinan”, dijo la funcionaria internacional.
Racismo republicano los vulnera
WASHINGTON.— En Springfield, Ohio, los inmigrantes haitianos que huyeron de las pandillas de su país temen ahora ser víctimas de la violencia racista desde que Donald Trump retomó la falsa acusación de que son asesinos que comen mascotas.
Romane Pierre, gerente de un restaurante haitiano, cerró el jueves más temprano de lo habitual, preocupado porque sus empleados debían irse caminando a casa a altas horas de la noche.
Según él, varios inmigrantes de origen haitiano ya abandonaron la ciudad y otros lo están considerando.
Viles Dorsainvil, director de una residencia para ancianos denunció haber sido objeto de insultos y de incitaciones a que “se vaya” de la ciudad.
AFP
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