Cinco años, en la mira del magnate; negociaciones infructuosas
Asesinato de jefes militares iraníes y negociaciones infructuosas han marcado la relación del presidente de Estados Unidos con el régimen del país árabe

La relación entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el régimen iraní está marcada por poner operativos clave así como por el sector nuclear.
El 3 de enero de 2020, durante su primer gobierno, el entonces mandatario ordenó el asesinato del general Qasem Soleimani, comandante de las fuerzas Quds, de la Guardia Revolucionaria.
Está ofensiva, según el Pentágono, estaba “destinada a disuadir futuros planes de ataque de Irán”, y fue perpetrada con un dron cerca del aeropuerto de Bagdad, Irak.
Tras lo cual, la Unión Americana desplegó tres mil 500 militares en la región.
A esto se suma que de manera unilateral, Donald Trump rompió en 2018 el pacto nuclear con el país islámico, que operaba como un mecanismo de control y vigilancia para disminuir el enriquecimiento de uranio.
“El acuerdo fue tan mal negociado, que incluso si Irán cumple con todo, el régimen estaría al borde de conseguir armas nucleares en un corto periodo de tiempo” expresó el republicano sobre el acuerdo establecido entre Irán y EU durante el mandato del expresidente Barack Obama.
En 2024, el centro de estudios Atlantic Council afirmó que tras la ruptura de este acuerdo, Irán incrementó su industria nuclear.
En el mismo sentido, el mes pasado, la Agencia Internacional de Energía Atómica, que depende de Naciones Unidas, documentó un repunte de 50% en el acopio de uranio enriquecido, según el periódico Finantial Times.
El organismo Atlantic Coincil aseguró que 2025 sería un año clave en el desarrollo del programa nuclear.
“Aunque Teherán tiene cuidado de no cruzar la línea de enriquecimiento de grado militar (90%), el programa ha progresado sin interrupción. Mientras que Irán está sufriendo las sanciones impuestas tras la retirada de Estados Unidos, no ha pagado un precio adicional por su flagrante violación del JCPOA”, comunicó.
Sin embargo, después de un largo período de estancamiento que acompañó a la comunidad internacional con respecto al programa nuclear de Teherán, parece que hay un nuevo movimiento diplomático con respecto a este tema.
En mayo, el Instituto de Estudios de la Guerra advirtió en un artículo sobre que altos comandantes del país islámico se preparaban para un posible ataque de fuerzas estadunidenses e israelíes.
Incluso, el centro de análisis registró visitas de altos mandos en bases militares y navales, ante lo que consideraban “amenazas implícitas”.
En ese mismo mes, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionó a cuatro personas e individuos, todos relacionados con actividades e investigación de armas y explosivos así como vínculos con la Organización Iraní de Innovación e Investigación Defensiva y el sector nuclear.
El 13 de junio, Israel lanzó una ofensiva en la que mató a la cúpula militar de Irán así como a científicos expertos en la industria nuclear, bajo el argumento de que cuentan con un arma de ese tipo.
Esto suspendió la ronda de negociaciones entre EU e Irán y ayer Trump anunció el bombardeo de tres instalaciones del país árabe.
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