Experto en cocodrilos es sentenciado por abusar y torturar a decenas de perros

Adam Britton, de 53 años, se declaró culpable de 63 cargos de bestialidad, crueldad animal y posesión de material de abuso de menores.

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Adam Britton fue acusado por maltrato y abuso animal. (Especial)

Adam Britton, un zoólogo australiano de origen británico reconocido internacionalmente, fue condenado a 10 años y cinco meses de prisión por la violación, tortura y asesinato de decenas de perros. El Tribunal Supremo del Territorio del Norte —al norte de Australia—, presidido por el juez Michael Grant, dictó la sentencia el jueves, imponiendo también una prohibición de por vida para que Britton pueda comprar o poseer animales. La sentencia, que incluye un período mínimo de seis años sin libertad condicional, se aplica retroactivamente desde su arresto en abril de 2022.

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Britton, quien ha estado en prisión preventiva en el Centro Correccional de Darwin desde su arresto, enfrentó múltiples retrasos en su sentencia después de declararse culpable de 60 cargos relacionados con bestialidad, crueldad animal y posesión de material de abuso infantil. Durante la audiencia, el juez Grant describió los crímenes de Britton como "grotescos" e "indescriptibles", y advirtió que los detalles del caso podían provocar fuertes reacciones emocionales.

A lo largo de su carrera, Britton se había labrado una reputación como experto en cocodrilos, apareciendo en documentales junto a figuras como David Attenborough. Sin embargo, durante años, llevó una doble vida en la que adquirió 42 perros a través de anuncios en línea, engañando a los dueños al prometerles un buen hogar para sus mascotas. En lugar de cumplir con su promesa, Britton filmaba la tortura y asesinato de los animales en un contenedor de envío en su propiedad rural, al que llamaba su "sala de tortura".

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Adam Britton fue acusado por maltrato y abuso animal. (Especial)

El juez Grant detalló cómo Britton enviaba fotos de los perros a sus antiguos dueños, falsificando historias sobre el bienestar de los animales mientras en realidad los sometía a torturas inimaginables. Britton también compartía videos de sus crímenes en la plataforma de mensajería Telegram, utilizando los seudónimos 'Monster' y 'Cerberus', y se jactaba de su "recuento de asesinatos" en conversaciones con otros usuarios, lo que evidenciaba el placer que obtenía de la violencia.

En una carta escrita desde prisión y leída en el tribunal por su abogado, Britton asumió la responsabilidad de sus crímenes y expresó un aparente remordimiento, alegando que había luchado contra un raro trastorno parafílico durante gran parte de su vida. Sin embargo, el juez Grant no quedó convencido de la sinceridad del arrepentimiento de Britton y aceptó la valoración de la fiscalía de que el diagnóstico de Britton era consistente con un perfil de zoosadismo.

El juez subrayó que Britton habría continuado con sus crímenes si no hubiera sido detenido y destacó el uso de armas en la comisión de sus actos, describiendo el placer que el acusado obtenía del sufrimiento de los animales como "repugnantemente evidente". A pesar de la reciente legislación en el Territorio del Norte que endurece las penas por crueldad animal, los delitos de Britton ocurrieron antes de su implementación, por lo que enfrentó penas menores.

Fuera del tribunal, activistas en defensa de los derechos de los animales se manifestaron, expresando su indignación por la sentencia que consideraron insuficiente. Emma Hurst, del Partido Justicia Animal, calificó la sentencia como "patéticamente débil" y urgió a una revisión y fortalecimiento de las leyes contra el abuso animal en Australia. Los activistas sostuvieron carteles que llamaban a Britton "psicópata" y "zoosadista", exigiendo penas más severas para quienes maltraten animales.

dmr