A 40 años del primer nacimiento in vitro; hito científico
Los padres de Louise Brown invirtieron su dinero, ganado en apuestas, para costear el tratamiento de fecundación

BRISTOL.
Louise Brown hizo historia hace 40 años al convertirse en la primera persona concebida por fecundación in vitro, un hecho que dividió a la sociedad y generó muchas críticas, sobre todo de parte de la Iglesia.
Esta mujer le debe su vida a la suerte de su padre John. Su madre Lesley no podía quedar embarazada de manera natural y para la familia trabajadora era impagable un tratamiento de fertilidad. Poco antes de ir de vacaciones, John, como tantas otras veces, había rellenado un boleto de apuestas de los populares Football Pools. Cuando la joven pareja regresó a su casa, encontró un cheque por 800 libras en su buzón.
Los Brown invirtieron el dinero en un tratamiento de fecundación in vitro (FIV), un método que había sido desarrollado un poco antes.
En 1969, el fisiólogo de Cambridge Robert Edwards había logrado junto con el ginecólogo Patrick Steptoe la primera fertilización in vitro de un óvulo humano.
Nueve años después fueron los mismos dos médicos los que le extrajeron un óvulo a Lesley Brown, lo fertilizaron en el laboratorio y le implantaron a la madre el embrión resultante a través de una operación.
Treinta y ocho semanas después, había llegado el momento: el 25 de julio a las 11:47 se oyó el llanto de Louise en los pasillos del Oldham General Hospital, a una media hora del centro de Manchester.
Más de 100 periodistas sitiaron la casa de la familia en Bristol, después de que madre e hija fueran dadas de alta. Los Brown recibieron incontables tarjetas de felicitación. Pero también hubo reacciones negativas: en un paquete que les envió un católico radical hallaron un feto de plástico y un tubo de ensayo roto, relató Louise en su autobiografía.
No fue la única ofensa de la que fue víctima la joven familia. El Vaticano comentó que el nacimiento tenía “consecuencias muy graves para la humanidad” y el arzobispo católico de Liverpool lo calificó de “moralmente errado”.
A pesar de todas las críticas, el médico Robert Edwards recibió en 2010 el Premio Nobel.
De acuerdo con el International Committee Monitoring Assisted Reproductive Technologies (ICMART), desde hace 40 años, han nacido más de ocho millones de bebés mediante fecundación artificial, y cada año nacen en todo el mundo más de medio millón de bebés mediante ese método.
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