Vive Latino 2022, fiesta de diversidad sonora
Residente y C. tangana fueron lo mejor del segundo día del festival, que tuvo a Los Fabulosos Cadillacs en el cierre de la jornada

¿Todo bien en casa, J Balvin? Porque desde el festival Vive Latino, Residente y 80 mil personas estaban cantando pa’ divertirse.
René tiró a matar, su primera rola fueron las barras que sepultaron al colombiano y sus 15 compositores. La sesión con Bizarrap abrió esta hostilidad, abrazó las ganas de desenmascarar a los influencers que se sienten artistas. Le zumbaron los oídos.
En el Foro Sol, Residente invitó a que bailen los aburridos y a brindar por el aguante. René salió a promover su cerveza 8% alcohol y, al mismo tiempo, luchar por Latinoamérica. “Y yo me siento orgulloso de lo que soy”, remató.
La pista estaba llena. La raza reacciona de acuerdo a sus posibilidades. Residente es parte de nuestra revolución continental, es el antídoto al miedo a la represión y las percusiones nos hacían latir con ganas del cambio.
El poder el boricua es la lucha, su enemigo, el miedo. El festival cumplió con el cometido seguir promoviendo el cambio. Impulsa la contracultura, la esperanza, las ganas de derrocar a los tiranos y a los farsantes. Buenas noches, Josecito, a cuidar los nudillos blanditos.
Todos a correr con C. Tangana, porque invitó a Carin León para cantar ¡Cambia! Con ustedes, Pucho, El madrileño, el que agotó los boletos del domingo. El fenómeno, autor de los discos inclasificables y derrocador de las etiquetas de género. Que pasó de una ranchera a Ateo, una bachata sonando.
Toda esa producción que nos enamoró en la sesión Tiny Desk volvió. Mesas con músicos ejecutando, tomando unos tragos, repartiendo flow, comiendo uvas, golpeando la mesa, las palmas y brindando con Ingobernable y Los tontos. La sobremesa es insuperable, un concepto único donde converge el álbum El madrileño y Tranquilísimo.
Si Balvin ya había tenido mucho con un puertorriqueño, Pucho le echó más sal a la herida, alabando el tiempo de Residente e intentando llegarle a los talones. Lo logró invitando a Ed Maverick, para Párteme la cara y Llorando en la limo.
Sin temor a equivocarnos, este fue el mejor show de puchito en su carrera. Nos veremos pronto, Tangana. OCESA, ¡háganlo posible otra vez!
Con casi cuatro décadas de recorrer los escenarios de Latinoamérica y México, Los Fabulosos Cadillacs volvieron a la capital del país para deleitar a una gran parte de las 80 mil personas que se reunieron en la segunda jornada del Vive Latino.
Pelotas gigantes comenzaron a flotar sobre el público que las golpeaba para hacerlas volar y coreaban el famoso oh, oh, oh, oh oh, mientras esperaban a los argentinos que regresaron después de cinco años de haberse presentado en la edición 2017.
Cinco minutos después de las 10 de la noche las primeras percusiones y las trompetas anunciaron la llegada de Los Fabulosos Cadillacs que arrancaron la velada con El genio del dub.
Así, Vicentico, Sr. Flavio, Sergio Rotman y el resto de los Cadillacs, acompañados en la guitarra por Florian, hijo de Vicentico, tuvieron hipnotizado al público que abarrotó las gradas y la pista del Foro Sol.
Los argentinos dictaban el ritmo y daban consejos como “la vida es para vivirla mejor”, frase que sus fans no dejaron de cantar en Calaveras y Diablitos.
En una hora y diez minutos, Los Fabulosos Cadillacs hicieron un recorrido por sus éxitos que hacían intentar bailar al público que no permitió la sana distancia, pero eso no la hizo desistir de cantar Estoy harto de verte con otros.
Dos drones que flotaban sobre el Foro Sol le daban al público a través de las pantallas laterales del escenario una visión de lo abarrotado que estaba el lugar donde cantaban a lado de los argentinos Carnaval toda la vida y así lo vivían mientras las cervezas volaban por la cabeza de algunos.
Voz Sabés tomo un nuevo significado al escuchar a Vicentico cantando y a su hijo en la guitarra eléctrica.
Si bien la intensidad de la velada se mantuvo fue con Manuel Santillan, el León, cuando comenzó el ska.
Más temprano, si una camiseta presumió la cumbia como el nuevo punk, algo bueno estaba por pasar. Una marimba sonó temprano en el Escenario Indio del Vive Latino, simpática manera de dar la bienvenida a la segunda y última jornada del festival.
Entonces, entre si se mataba el tiempo con chelitas, palomitas de cine, activaciones, porritos, ese sonido folclórico empezaba a mutar, a llamar la atención con todo y el horrendo calor. Son Rompe Pera, la marimba punk, armó un slam bajo el rayo del sol.
En el ring de lucha libre, Octagoncito y Mini Psycho Clown abrieron las hostilidades. Un recuerdo a la mamacita del referee de la función, que devolvió el gesto con el dedo medio.
Trueno tuvo el Claro Música a reventar, Heredó la pasión en menor número de seguidores, sí con la misma pasión. Sus paisanos se hicieron presentes con la bandera argentina y camisetas de River Plate.
El atardecer cayó para hacer mucho más romántica la tendencia del día, el dominio de la contracultura callejera, canchera y de las plazas. Mucha asistencia aficionada al rap, balconeados por sus propios sombreritos de barra brava, camisetas de Aczino y de la Batalla de los Gallos.
La base de Guerrilla Radio, de Rage Against The Machine, puso el tempo para el set de improvisación del excampeón mundial de la improvisación y meter la famosa Patada de Canguro y culminar este set.
Aczino, el fucking King, iba a despedir la escena del freestyle. Antes, Dread Mar I mostró cómo el reggae no es cosa de mariguanos, es más, ¡qué oso seguir teniendo ese pensamiento arcaico! Cuando el argentino cantó Tú sin mí, muchos niños se alzaron en hombros de sus padres, ¡niños!, ¡de primaria! Tomen eso, adultos mochos.
Hasta el cierre de esta edición, Banda MS y Groove Armada estaban por despedir la edición 2022 del Vive Latino.
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