Teatro de la República cierra sus puertas definitivamente

El recinto ubicado en Antonio Caso 48, en la colonia Tabacalera de la Ciudad de México, dejó de funcionar el 31 de diciembre de 2023, por decisión de sus dueños

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La Ciudad de México se queda sin otro espacio escénico disponible para la cultura, el entretenimiento y la creatividad artística. El Teatro de la República, ubicado en Antonio Caso 48, en la colonia Tabacalera, alcaldía Cuauhtémoc, cerró sus puertas de manera definitiva desde el 31 de diciembre de 2023, sin posibilidades de reabrir su telón.

El productor teatral Miguel Alonso, responsable de las obras Pachecas a Belén, El Cascanueces, La sombra, La casa de Bernarda Alba, Es ella más que yo y Chicos católicos, fue el último que trabajó en el recinto, de 550 butacas, cuyo edificio pertenece al Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX). Ahí permaneció los últimos tres años.

La razón por la que cerró fue una orden directa del sindicato. El inmueble es uno de los predios que tienen sobre la calle de Antonio Caso. Es una decisión que toman ellos y desconocemos cuáles sean los planes que tienen para ese inmueble. Lo cierto es que se dio la orden para cerrar operaciones, tanto del teatro como el edificio completo de oficinas que tienen.

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Nos encontramos con esa grave noticia, porque, nosotros sabemos que los que tenían el dinero para los teatros, para construir esos grandes inmuebles, al final era los sindicatos. Se fue acabando el circuito de teatros de los sindicatos que son quienes tenían el recurso. ¿Por qué no se abren nuevos? Porque es muy difícil que un particular pueda recuperar una inversión tan grande como para construir un teatro, por el tipo de negocio que es.

Ciertamente nos estamos quedando sin ese circuito. La calle de Antonio Caso, que en algún momento se llamó, hace muchos años, la Calle de Artes, tenía tres teatros, todos de sindicatos: El 29 de diciembre, el Venustiano Carranza y el de la República. El primero cerró hace muchos años. Luego el segundo, por razones que desconocemos, pero nos consta que el local está cerrado totalmente, con láminas en las puertas. Ahora, la calle por completo cierra sus teatros con el de la República”, explicó Alonso, director general de Alonzzo Producciones, en entrevista con Excélsior.

El productor destacó que el recinto no cierra sus puertas por falta de público o de proyectos en cartelera, pues las últimas temporadas ahí en diciembre pasado de Pachecas a Belén, El Cascanueces y El diablo tiene otros datos, tuvieron una grata afluencia de espectadores.

Hay que hace hincapié en que, en los últimos años, el Teatro de la República llegó a tener una asistencia de público muy grande a su sala. Y es que en lo primero en que pensamos es ‘claro, como no tiene público, por eso está cerrando’. Pero no. La Ciudad de México es tan grande, que siempre hay público para todos. Eso es lo más triste, que no cerró porque no tuviera éxito, sino que cierra con muchísimo éxito y todo lo que ello implica.

Nos estamos quedando sin espacios para la cultura y esto debería entristecernos a todos, porque es un espacio menos para las compañías y para todas las compañías que se podrían albergar ahí. Cada vez se va a volver mucho más difícil. Somos, llamada por el gobierno, la Capital Cultural de América y ocupamos la quinta cartelera teatral más importante del mundo, pero no cuidamos nuestros inmuebles. Tendría que hacer alguna ley que nos regule y que diga: ‘no se pueden cerrar los teatros’. Me platicaban en Argentina, por ejemplo, que un teatro no se puede cerrar y era una manera del gobierno de proteger esos espacios. En España, caminas cuatro cuadras en Madrid y te encuentras un teatro operado por particulares, pero son propiedad del gobierno.

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Se necesita la llamada oferta comercial, no se si bien o mal llamada así, y la oferta cultural. Hay público para todo y no es que todo el presupuesto se nos vaya en el Centro Cultural del Bosque, aunque son propuestas maravillosas, o en el Sistema de Teatros de la Ciudad de México con su programación anual, que también hace un gran esfuerzo. No podemos limitar la cultura teatral de una ciudad a la oferta que ellos nos puedan dar”, detalló.

La instrucción que Miguel Alonso recibió del sindicato es que no había vuelta atrás para el cierre del teatro, inaugurado el 28 de noviembre de 1967. Es una decisión que el productor respeta, pero no comparte, pues este escenario abrió sus puertas tras la pandemia totalmente remodelado y, tan sólo en 2023, recibió a 100 mil espectadores en cerca de 50 espectáculos.

Ellos son los dueños del inmueble, pero esto nos tiene que servir de ejemplo para que haya una ley que lo regule”, enfatizó.

clm