‘Sedientos’, una obra que revive sueños, memorias y heridas de juventud

La obra autoría de Wajdi Mouawad, protagonizada por Antón Araiza en el Teatro La Capilla, está marcada por la memoria, la pérdida y la juventud

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La obra también resalta la importancia del destino en nuestra vida cotidiana. Fotos: Cortesía Yolotzin Martinez.

Un viaje intenso de emociones y reflexiones de rabia, rebeldía, pasión y amor”. Esta es una de las descripciones de la obra Sedientos, del reconocido dramaturgo canadiense de origen libanés Wajdi Mouawad, escritor de la tetralogía La sangre de las promesas, que incluye las obras Bosques, Litoral, Incendios y Cielos.

Ante la misma pluma, Sedientos no queda exenta de la exploración de la memoria, la pérdida, el duelo y, particularmente en este caso, de la juventud.

Se trata de la historia de Boon, un antropólogo forense, quien se ve confrontado con un caso: dos jóvenes muertos hace 17 años, encontrados en el fondo de un río, de quienes, al investigar, descubre que uno de ellos era parte de su pasado.

Es así como viene un torbellino de recuerdos para el personaje y a “sus sueños de juventud ahogados”.

De ello habló Excélsior con el actor Antón Araiza, el protagonista de la puesta en escena, dirigida por Enrique Aguilar, que se presenta en el Teatro La Capilla hasta el 7 de agosto.

Sedientos se suma a esa técnica, a esa fórmula de Wajdi, que existe en Incendios, en Litoral y en Bosques, mutiplicada por cuatro, y que también tiene Cielos; en esta tetralogía de La sangre de las promesas.

Hay idas y venidas en la historia y cómo se va construyendo la historia desde diferentes puntos de vista, para que, al final, se junte todo y haga ese efecto en los espectadores, esa potencia que tiene, lo que se va armando y lo que el público va construyendo en su memoria y sentimientos.

Las palabras de Wajdi van insertándose poco a poco en los espectadores. Al final, tiene ese efecto de cuando todo colapsa o todo se junta, lo cual es algo que no se puede describir al menos que seas testigo de alguna de sus obras”, destacó Araiza.

El también actor en cine de películas como Los insólitos peces gato, Morelos, Rumbos paralelos, Hipnosis para ser feliz, Malibú y El padre Pablo precisó que esta obra está escrita para el público joven, pero también se habla a los adultos al abordar temas como la pérdida, la vida y la muerte.

Se habla de la belleza, de la que no sólo es estética, sino de la interior con la que nacemos todos y que a veces no sabemos apreciar, aprovechar, ver o considerar en los otros. Habla de los lazos de sangre, por supuesto, de las relaciones familiares.

También enfatiza en los sueños y anhelos de cuando uno es joven y pasan los años y uno va teniendo concesiones con la sociedad y con la vida misma y se nos olvida qué era lo que queríamos hacer en un principio”, dijo.

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Al egresado de Casa Azul, Artes Escénicas Argos, el personaje lo cuestionó y la respuesta es positiva.

En mi caso me dedico a lo que siempre me quise dedicar, pero es ponerte en los pies de este narrador de la historia. Se encuentra con la dificultad de aceptar que no es lo que soñó y, sin embargo, el destino, que es otro tema que toca Wajdi, hace que cuando te toca, ni aunque te quites.

La profesión que toma Boon es la que hace que encuentre la respuesta a su pregunta y, entonces, poder retomar con mayor conciencia eso que él quería ser. Tiene esa sensación de que siempre hay tiempo para hacer las cosas, nunca es tarde para redireccionar lo que deseas o quieres y también habla de la paternidad, que en mi caso no la tengo.

En esta construcción, es un personaje solo, hermano menor y soy el mayor en mi familia y te hace cuestionarte. Jamás sabré qué es ser el hermano menor y pareciera un detallito sin importancia, pero se forma el individuo desde otro lugar”, señaló.

Para el actor, el texto abre una serie de preguntas que sobresalen de la escena como ¿quién eres tú? ¿desde dónde te construiste? ¿cuál era la relación con tu mamá y con tu papá? ¿por quién eres hoy lo que eres? ¿cuál es el sentido de que te levantes todos los días a trabajar?

A veces llegamos a la casa, ya en la noche, y nos preguntamos ‘¿qué hice hoy para mí?’ y a veces no hay nada. Sales con mucho material en la cabeza, muchas preguntas. Pero, mientras más buscas, más encuentras y te apanicas”, acotó.

En escena a partir de hoy, la obra también cuenta con las actuaciones de Mel Fuentes y Nabí Garibay.

Es una obra que conecta con el espíritu, creamos en él o no y hace que la gente se vuelva sensible. Hoy es muy difícil capturar esa atención, lograr ese objetivo. La gente no te ve, no te observa, no te escucha, no te lee, está como encapsulada. Desgraciadamente estas obras llegan sólo a las personas que van al teatro”, concluyó el actor.

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cva