Sabo Romo anuncia el fin de Rock en tu idioma con concierto en el Auditorio Nacional
El bajista de Caifanes cierra el ciclo de Rock en tu idioma con un último concierto en el Auditorio Nacional.

El movimiento de Rock en tu idioma marcó a toda una generación en México y América Latina. Surgido a mediados de los años ochenta como un espacio que dio voz a bandas emergentes, el proyecto se convirtió en un referente histórico del rock en español.
Hoy, su principal impulsor, Sabo Romo, bajista de Caifanes y organizador de las giras más recientes, anuncia el cierre definitivo de este ciclo. Con diez auditorios nacionales llenos, Romo asegura que no se trata de un adiós en tono de nostalgia, sino de un cierre digno, “cuando la fiesta está hasta arriba y no cuando estamos en decadencia”.
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El origen y auge de Rock en tu idioma
El bajista recuerda un momento clave en su vida: la grabación de su primer disco en 1983.
“Fue para Bailar de Taxi. Estábamos firmados por una transnacional que era Whedon Music. El disco lo grabamos aquí en México y lo mezclamos en Estados Unidos, en Los Ángeles, con Ned Tucker, ingeniero de bandas como The Fixx. Para mí eso fue como llegar a Disneylandia de un brinco”, señala.
Ese episodio le abrió la puerta no solo a un camino personal, sino a descubrir que existían más bandas, proyectos y artistas que coincidían en la necesidad de construir un movimiento propio en el continente.
Así nació la red de agrupaciones que años más tarde daría vida a Rock en tu idioma, encabezado en 1986 por la disquera Ariola Records, con Ricardo Ochoa como productor.
Rock en tu idioma: el inicio y su legado
El compilado original reunió a bandas como Caifanes, Maldita Vecindad, Los Prisioneros, Enanitos Verdes y Soda Stereo, entre otros. Aquel disco y los que le siguieron impulsaron una escena que estaba marginada de los espacios comerciales.
“Cuando arrancamos con este proyecto hace un poco más de 10 años, lo único certero que teníamos era que un día se iba a terminar”, reconoce Romo sobre la etapa de conciertos que revivieron al movimiento desde 2014.
Durante esta década, Rock en tu idioma sinfónico y Rock en tu idioma eléctrico lograron llenar escenarios en México, Estados Unidos y América Latina, convirtiéndose en un fenómeno que no solo reunió a los fanáticos originales, sino que sumó a nuevas generaciones.
Sabo Romo cierra el ciclo de Rock en tu idioma y se despide en el Auditorio Nacional
El 10 de septiembre, en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, se celebró el último concierto del proyecto. Para Romo, este cierre significa soltar una carga que, aunque gratificante, le impedía explorar otros territorios creativos.
“Cerrar el ciclo de Rock en tu idioma es dar paso a lo que sigue. Es como sacar cosas que tienes guardadas en un armario para que entren pantalones nuevos. Como músico inquieto que he sido por más de 40 años, necesito ese espacio para generar otras cosas”, explica.
El bajista admite que se trata de un momento agridulce. “Sí, hay una parte que es agridulce, desde luego, pero también hay otra que nos tiene contentos a los que somos parte de ello, porque nos permite explorar otras músicas y otras emociones. Nos vamos en un punto en el que nos sentimos orgullosos de cómo ejercemos este oficio”.
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Fin de una era: Rock en tu idioma se despide
La decisión de cerrar con el décimo Auditorio Nacional no es casualidad. Romo insiste en que el movimiento debía concluir con dignidad y no esperar a que la nostalgia o la falta de público los arrinconara.
“Nos vamos cuando la fiesta está hasta arriba y no cuando estamos en decadencia. No cuando estamos chafeando y pasando aceite. El momento es perfecto”, afirma.
El también productor asegura que este adiós no significa retirarse de la música, sino abrir la puerta a nuevos proyectos. En sus palabras:
“He grabado, producido y participado en varias decenas de discos en 40 años. Ahora quiero retomar mi promiscuidad musical, hacer colaboraciones que dejé pendientes y explorar caminos que quedaron detenidos”.
La mirada hacia el futuro
Más allá del fin de Rock en tu idioma, Romo mantiene una curiosidad constante por la música actual. Sus sobrinos, cuenta, le recomiendan bandas nuevas que lo sorprenden.
“Descubres unas cosas increíbles. Si me emociona, lo escucho; si no, simplemente no entra en mi top 10. Siempre estoy abierto a oír música. Hoy tienes prácticamente todo a dos clics. Eso es maravilloso”.
El músico contrasta esta realidad con su infancia, cuando escuchaba estaciones de onda corta en el radio de su abuela.
“Era como el internet de los 60 y 70. Gracias a ello descubrí música de todo el mundo. Hoy esa búsqueda sigue siendo parte de mí”.
Un legado que trasciende generaciones
La historia de Romo con la música inició incluso antes de Caifanes. Recuerda con detalle cómo, el 27 de febrero de 1981, tomó por primera vez un bajo prestado para suplir al bajista ausente de su banda de jazz, Manhattan.
“El mejor bajo que pueden tener es el que tengan a su disposición las 24 horas. Olvídense de marcas y costos. Ese primer bajo de juguete fue el que me enseñó todo”.
Episodios como ese marcaron el camino de un músico que, cuatro décadas después, sigue creando y desafiando los límites. Rock en tu idioma concluye, pero el espíritu de Sabo Romo y de toda una generación permanece vivo en la memoria de quienes crecieron con esas canciones.
Para Sabo Romo, significa reconocer la importancia de soltar un proyecto histórico y atreverse a mirar hacia adelante.
“Lo importante es no detenerse. La música siempre te sorprende. Hoy cerramos un ciclo, pero lo que viene puede ser aún más emocionante”, asegura.
El legado del movimiento es innegable: abrió puertas, tendió puentes entre países y consolidó una identidad latinoamericana en el rock. Su fin, lejos de ser una pérdida, es la oportunidad de recordar que la música no se detiene, solo se transforma.
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