Visibilizan a personas con Síndrome de Down
Actores de la academia Creando sin Barreras presentarán Más que un cromosoma, un espectáculo con personas con discapacidad a beneficio de dos organizaciones

Con el deseo y la intención de que las personas con discapacidad sean protagonistas de su propia historia es que nace Más que un cromosoma, un proyecto que combina arte y poesía para visibilizar el talento, la voz y la dignidad de las personas con síndrome de Down.
Se trata de una iniciativa de las organizaciones Creando Sin Barreras y Yo También que nació como un espacio de encuentro donde el arte se convierte en herramienta de expresión y transformación social.
En entrevista con Excélsior, Tanya Selmen, directora artística de Más que un cromosoma, cuenta cómo fue el surgir de este proyecto que tendrá una función única el próximo 18 de marzo en la CDMX en el marco de los Días Mundiales del síndrome de Down y el de la Poesía.
“Más que un cromosoma surge de de la idea de (la periodista) Katia D’Artigues, quien me busca para crear este espectáculo. Su hijo Alan viene aquí a la academia (Creando Sin Barreras) y me habla de poder crear un espectáculo hecho por los chavos para visibilizarlo y pues le entré, por supuesto, porque me encanta hacer cosas donde ellos sean los protagonistas”, dijo Selmen, también actriz y madre de Ricardo, un chico con Down y quien actúa en la obra.
El deseo, añadió Tanya, es que sean las mujeres y hombres adultos con alguna discapacidad quienes tomen la la palabra, los que tomen lugar en el escenario y en cualquier parte de de esta sociedad, pues es “a ellos a los que les corresponde, ¿no?”
“Queremos demostrar que muchas veces se pone el foco en que el síndrome de Down es un cromosoma extra, ciertamente es una trisomía en el par 21, pero lo que queremos es que se sepa que además de ese cromosoma, pues son muchas cosas más.
“Son artistas, actores, cantantes, les gusta la fiesta; entonces, queremos que el mundo vea que son mucho más que un cromosoma, que su condición es una parte más de quiénes ellos son, pero pues es un gran espectro.
El espectáculo tendrá una sola presentación el 18 de marzo en el Foro Cultural Coyoacanense. Habrá una dinámica con el público al llegar, además de una alfombra roja para tomarse fotos con los actores y el espectáculo comenzará a las 8 de la noche.
También habrá una exposición y subasta de obras pictóricas realizadas por Ángel Martínez Acosta y Rosita Loutfi Olivares, artistas con síndrome de Down que crean desde la Fundación Amigos Caleidoscopio.
“Será una sola presentación y ya muchos chavos me dicen, ‘¿cuándo nos vamos de gira?’ y estaría padrísimo poder hacer una gira, poder ir a distintos lugares porque se lo merecen y creo que la sociedad se merece ver un espectáculo así”, sostuvo Selmen.
Libertad de movimiento
La dirección escénica está a cargo de Jorge Chávez Caballero; actor, catedrático con especialidad en pantomima y expresión corporal. Su trabajo se ha centrado en el teatro físico y desde dos años estudia una maestría en psicoanálisis.
“Me interesó mucho cómo es que por medio del cuerpo podría yo involucrarme con los alumnos, en este caso con discapacidades o neurodivergencias para poderles dar la posibilidad de que tuvieran más libertad de movimiento y que eso a su vez les pudiera traer un poco de placer, porque generalmente a estos seres humanos los tratan como enfermos y les reprimen muchas cosas y eso involucra el movimiento y éste pues es la única libertad realmente sin costo que tenemos.
“Entonces, por medio de la pantomima y de la expresión corporal me empecé a interesar y a trabajar con personas que tuvieran ese tipo de situaciones. Conozco a Tanya y me sugiere dar clases de pantomima y expresión corporal a los chicos aquí en la academia y la verdad ha sido un placer inmenso y un autodescubrimiento muy, muy importante”, expresó Chávez Caballero.
El director destacó la tenacidad y la voluntad de las mujeres y hombres con síndrome de Down que “si nosotros en nuestra normalidad la aplicáramos, la sociedad será distinta, porque a pesar de que ellos fallan, siguen intentándolo.
“Nosotros, con todas nuestras capacidades, lo intentamos tres, cuatro veces y desistimos y si hay algo que aprender de ellos es que no desisten. Si están aquí es porque desean involucrarse en una sociedad donde los traten como son, que son adultos. Tienen el derecho de ir a un bar, de tomar algo, de enamorarse, de estar con una mujer, con un hombre o con quien deseen y es a partir de esta liberación por medio del arte que yo conozco a Tanya y trato de involucrarme en el proceso”, explicó.
No es la primera vez que Chávez Caballero trabaja con personas con discapacidad. Hace como 10 años, expresó, trabajó con niños sordos y ciegos dándoles clase de pantomima, experiencia que fue muy distinta, pero también reconfortante.
Con Más que un cromosoma llevan ensayando aproximadamente un mes, todos los martes. Tanto mujeres como hombres toman clases de actuación lunes y miércoles en Creando Sin Barreras.
Los nervios existen como en cualquier estreno, subrayó, pero también tiene mucha curiosidad por ver cómo reacciona el público, porque en otras escuelas los mismos maestros se ponen en el escenario y marcan los movimientos a los alumnos y como que no hay esa posibilidad de que ellos estén solos.
“Mi objetivo es ése, que yo no esté en escena y que ellos hagan todo sin ayuda de ningún maestro. Tal vez entre piernas (del teatro), que tú veas a estos chicos haciendo sus acciones físicas, generando su movimiento, porque es pantomima y expresión corporal no es una danza.
“(Por eso) los invitamos a que vengan, pues me parece que este tipo de proyecto sí está rompiendo muchos estigmas con respecto a personas neurodivergentes y sobre todo el concepto de las personas que son ajenas, espero que cambien la perspectiva... puedes aprender mucho de ellos porque generalmente todos tienen muy buen corazón, no hay malicia en su cabeza”, concluyó.
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