Ovo, magia y acrobacias renovadas; bichos acróbatas del Cirque Du Soleil

El espectáculo del Cirque Du Soleil se presentará hasta el 23 de noviembre en el Palacio de los Deportes

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Cirque Du Soleil

En las entrañas del Palacio de los Deportes, unas horas antes del estreno, 53 artistas se prepararon para la primera función de Ovo, el espectáculo del Cirque du Soleil que está de regreso en México.

El show, que visitó México en 2012 y retorna a la capital del país desde ya y por un lapso de dos semanas hasta el 23 de noviembre al Palacio de los Deportes, esta vez cuenta con una nueva escenografía, renovada música y tres nuevos números acrobáticos que invitan a los espectadores a vivir un día en el mundo de los insectos.

Ovo, que significa “huevo” en portugués, es como “levantar una piedra y descubrir a los insectos que viven ahí y entrar en su colonia”.

Así lo explicó Kilian Mongey, acróbata francés de este espectáculo, cuyo número de tumbling alude a los grillos que realizan saltos espectaculares sobre el escenario.

“Somos 13 grillos en el escenario y es una mezcla entre tumbling y cama elástica. En total somos 53 artistas y hay siete músicos que tocan en vivo y hay actos de grupo e individuales. Aquí hay gente que estuvieron en los Juegos Olímpicos, gimnasia y todos tipos de deportes.

“Tenemos malabaristas de alto nivel, que hacen malabares con sus pies, entonces es muy impresionante. Tenemos contorsión y un número aéreo que es una mezcla entre trapecio y trapecio con humanos, que es muy impresionante. Creo que la magia del Cirque du Soleil es una mezcla entre los vestuarios, el escenario y los artistas, el alto nivel de acrobacia”, dijo Mongey, durante un recorrido backstage por Ovo, al que Excélsior tuvo acceso.

Al interior, el entrenamiento físico es una constante de los acróbatas de esta compañía que cuenta con cien personas de 25 nacionalidades.

El vestuario está hecho para cada artista con sus propias medidas, hecho y pintado a mano y es flexible con materiales aptos para la actividad en cada número.

Es así que en total, de acuerdo a Janie Mallet, PR del Cirque Du Soleil de Ovo, hay más de 800 piezas de vestuario tan sólo para una función, así que si hay tres funciones en un día, se utilizan alrededor de dos mil 400 piezas.

Tras el ensayo general de Kilian Mongey y el resto de los grillos, el artista compartió con este diario desde cuando se prepara para este momento.

“Yo empecé a hacer gimnasia cuando tenía 3 años. Cuando tenía 8 fui a hacer mi especialidad que es tumbling, que es lo que hago acá, y cuando tuve 16 fue en la Selección de Francia de mi deporte. Durante cuatro años hice campeonatos del mundo y todo eso. Es mucho trabajo antes para aprender las acrobacias y poderla hacer como si se viera fácil, pero de manera segura.

“Después tienes que incorporar tu carácter e intentar jugar con el público. Así que es una mezcla entre hacer acrobacia de alto nivel y actuar. Entonces, voy a decir que hace 25 años que estoy entrenando para estar lo mejor cada noche frente al público y poder dar lo mejor de mí y la mejor actuación posible”, afirmó Mongey.

Es desde hace 10 años que el francés, quien habla perfecto español, es parte de Ovo, que en esta ocasión tiene abejas integradas con vestuarios de lujo.

“El escenario es todo nuevo, tenemos flores gigantes, que son muy lindas, y la idea de la creadora del show, que es brasileña, es que somos un grupo de insectos y la gente del público, que va a venir a ver el show, va a entrar a nuestra colonia. Este mundo, este escenario es debajo de una piedra. Levantas la piedra y ves nuestro mundo. Es muy lindo y todo se ve gigante en el escenario”, precisó.

Mongey vio por vez primera un show del Cirque du Soleil a sus 10 años de edad, cuando su mamá lo llevo a ver Alegría, en Paris.

“Me enamoré del show y quería ingresar un día al Cirque du Soleil. Trabajé durante 10 años para lograr este sueño y trabajé mucho en mi especialidad, haciendo clases de baile y actuación.

“Mandé videos muchas veces al circo y, durante las competencias, mundiales y europeos, hay reclutadores que vienen a las competiciones y te cuentan cómo es la vida de un artista en el circo. Trabajé un montón y cuando tuve 20 años ingresé a este show”, dijo.

Para este acto, el artista francés está en el escenario tan sólo cinco minutos, pero detrás hay mucho por entrenar, ensayar y ejercitarse.

“Hacemos cama elástica para hacer repeticiones de las acrobacias, porque debes tenerla ensayar la mente y hacerla con los ojos cerrados, ya que es muy peligroso lo que hacemos. También debemos comunicarnos, porque somos 13 grillos de ocho nacionalidades.

“Tenemos un televisor atrás y miramos el show diario para ver qué podemos cambiar y hacer mejor y cada día voy al gimnasio para entrenar físicamente, porque después te tienes que estirar.

“También tienes que comer bien, así que hay cinco chefs detrás del escenario que cocinan para nosotros. Es mucho trabajo atrás para cinco minutos en la función”, explicó el acróbata, quien también fue parte del show de Soda Estéreo, que llegó a México.

UN MEXICANO TRAS LA AUTOMATIZACIÓN

Esteban Martínez, originario de la Ciudad de México, es el responsable de la automatización de Ovo, es decir, de todo lo que se mueve sobre el escenario de este espectáculo.

“Me dedico a mover toda la escenografía y los vuelos aéreos con gente y sin gente, y todo lo que se mueva automáticamente durante el show, es lo que hago.

“Empecé en el espectáculo Joya, en la Riviera Maya. Llevo en Ovo 10 años y he estado en siete diferentes espectáculos del Cirque.

“Para mí, traer un show trabajando con él, a casa (a México) es muy gratificante y presentarlo fuera de México como mexicano, también”, dijo el técnico chilango, quien cuenta con diferentes cursos y certificaciones internacionales para tener este cargo.

Para el mexicano, adaptarse a los espacios, al ser Ovo un show en formato de arena, es una de las complejidades, así como lo que sube o baja desde el techo para cambios escenográficos.

El inicio

Aún no dan la tercera llamada, pero dentro del Palacio de los Deportes ya se escuchan los sonidos de los insectos: los grillos que cantan, el ruido de algunas alas, la noche. Ovo, el espectáculo del Cirque du Soleil, está por empezar.

De pronto, una mariquita recorre los pasillos. Del otro lado, una abeja, y por ahí, la abeja reina, bien delineada, mientras que un insecto de alas coloridas y dos antenas, intenta cazar a otros voladores con una red.

Al centro del escenario, un enorme huevo anticipa el viaje de esta colonia de insectos, que habita en un campo verde rodeado de flores enormes que ofrecen su colorido, incluso hacia el público.

Así inicia Ovo y se roba todas las miradas con su música original y los primeros acróbatas, unos insectos rojos que juegan con frescos elotes y kiwis, y que los lanzan en danzas con los pies, como si tal cosa fuera simple.

Bajo ellas, el arte humano, uno de fuerza física bien entrenada, que hace del equilibrio, la sincronía, el trabajo en equipo y el movimiento todo un acto de belleza.

Los grillos, de patas verdes y agilidad súbita, observan. Son parte de la escena, pero también la modifican, le dan seguimiento a este mundo con su cantar.

Y entonces, una libélula, en lo que parece una delgada ramita de un vegetal puro, eleva sus alas que, en realidad, son las piernas de otro acróbata. El artista se sube a lo más alto y hace de sus brazos postes y de sus piernas un aleteo que parece ir con el viento de este noviembre.

El público ha entrado en la colonia de estos insectos, que viven en un espacio y tiempo que parece detenerse, uno donde rige el color, el particular estilo de sus vidas y una armonía que hace latir lo que parece un diminuto espacio de tierra y que, en Ovo, se engrandece como un ecosistema único.

Un insecto carga un huevo. ¿Qué es eso? Hay junta en la colonia para observarlo, para detallarlo, y este viaja en el contexto donde, en breve, las mariposas saldrán de su capullo en una danza aérea sublime, haciendo de sus alas un acto tan mágico como visualmente esplendoroso. El resto del viaje lo debes ver por ti mismo.

Empresa sostenible

Ocesa presentó su reporte de sostenibilidad 2025, en el que destacaron sus acciones para reducir la huella de carbono en festivales y conciertos mediante el uso de energías limpias, tecnologías eficientes y prácticas responsables.

Entre sus cifras más relevantes de este año destaca que 900 kg de CO2 fue mitigado y qué más de 300 mil kg de papel fue ahorrado con el uso de cashless en cada festival.

Señalaron que este año tuvieron más de 80 toneladas de residuos reciclados, más de 71 toneladas de residuos compostados y 330 kg de alimentos donados por los que fueron beneficiadas más de 650 personas.

Por otro lado precisaron que más de 18 millones de boletos fueron digitales y escaneados, lo que representa un ahorro considerable de papel y tinta.

Entre sus objetivos logrados estuvo el de construir entretenimiento incluyente y accesible para todas las personas. Ejemplo de ello fue el festival HSBC HERA, visibilizado a reconocer a todas las mujeres del entretenimiento en vivo, que contó con 43 por ciento de trabajadoras, generando empleo para más de dos mil 339 mujeres.

En este sentido, el Tecate Emblema no sólo incrementó la representación femenina, en un 62 por ciento, sino la inclusión de la comunidad LGBTIQ+.