Saúl Monreal dejó la presidencia municipal de Fresnillo a finales de 2023, cuando la ciudad se eternizaba en la violencia y era nacionalmente famosa al ser evaluada por sus habitantes como la más insegura en donde vivir. Pero esa realidad no tenía consecuencias: Saúl había ganado incluso la reelección. En varias regiones del país se asentaba la convicción de que el todopoderoso Morena podía ganar las elecciones hasta con una vaca de candidato —expresión acuñada en Guerrero en 2021, luego de que el INE le quitara la candidatura de gobernador a Félix Salgado Macedonio y, aun así, arrasaron postulando a su hija—. No hay nada particularmente sobresaliente en la carrera de Saúl Monreal alcalde o senador. Se mueve, sin embargo, como si fuera una gran estrella. Ayer, en una asamblea estatal, insistió en que él debe ser el candidato del movimiento en Zacatecas el próximo año. “Yo voy a ir hasta donde ustedes quieren que vaya”, dijo, engreído, ante un puñado de incondicionales. Es probable que Morena lo rechace por el tema del nepotismo. Saúl se vería entonces, quizá por primera vez, ante una disyuntiva adulta, una de verdad: romper con Morena e ir con otro partido para demostrar que, en su Zacatecas, puede vencer a la vaca que le pongan enfrente. Aunque eso es algo que no parece cuadrar con la personalidad del pequeñito de los Monreal.
