Obra 'Blue Room' abre diálogo acerca de relaciones humanas
Naian González Norvind y Alfredo Gatica comparten escena en la obra de teatro 'Blue Room', acerca de diez diferentes encuentros sexuales y su búsqueda emocional.

Naian González Norvind y Alfredo Gatica tienen diez encuentros sexuales sobre el escenario del Teatro Virginia Fábregas. Con cada uno, habitan a un personaje distinto y retratan cómo se relacionan. La reflexión final aborda la necesidad de cubrir el vacío de la soledad expuesto sin reserva actualmente en medios como las redes sociales. Se trata de la obra Blue Room, de David Hare, dirigida por Diego del Río y traducida por Paula Zelaya.
La puesta en escena, en la que también alternan funciones Zuria Vega y Pierre Louis, hace del sexo una constante en cada encuentro, pero explora a la par la alianza emocional que busca cada personaje, todos de diferentes clases sociales e ideología moral.
Siento que el texto, como toda obra de arte, tiene vigencia más allá de su tiempo, no caduca tan fácilmente. Y siento que la razón por la que funciona en nuestro caso es por la adaptación que hizo Anacarsis Ramos, porque abre el diálogo, más allá del encuentro sexual entre un hombre y una mujer, a una cultura de consumismo desechable que hemos generado en nuestra época y que se aplica también a las relaciones interpersonales, en donde consigues, deslizando el dedo por el teléfono, a tu pareja también. Estamos viviendo tiempos de una inmediatez insólita.

Quienes hacemos uso constante de nuestro celular nos sentimos como esclavos de él, podemos escaparnos de repente y luego estar en el presente, pero siempre volvemos. Ésa es la metáfora de nuestra obra, de La Ronda, de todas estas distracciones que hemos inventado para nosotros y que nos vacían más de lo que nos llenan”, expresó Naian González Norvind a Excélsior.
Para la protagonista de la galardonada película Nuevo orden, esta primera obra de teatro que hace en México tiene su lado divertido en lo actoral, al pasar, con tan sólo algunos elementos de vestuario y pocos segundos entre cada cuadro, de uno a otro personaje o de uno a otro comportamiento del mismo personaje.
Ha sido divertidísimo y es parte del porqué quise hacer esta obra, después del hecho de querer hacer una obra con Diego del Río. El reto de hacer a cinco personajes en el espacio de dos horas es enorme y tenía mucho la preocupación de distinguir un personaje de otro, que se sintiera la diferencia y sentía que me estaba presionando mucho al principio, para lograrlo, pero fue interesante entender que tenía que dejar que los personajes se construyeran orgánicamente a lo largo del proceso de ensayos, que duró dos meses, y al final volver y decir: ‘ok, ¿qué tiene este personaje que éste otro no y qué comparten?’.
Además hay una teoría con la que jugamos Alfredo Gatica, Diego y yo, de que en realidad todos los personajes son las mismas dos personas, a quienes les encanta disfrazarse y hacer juego de roles. En ese caso justifica más similitudes entre los personajes. Es un sueño para un actor explorar estas fisicalidades y situaciones”, acotó.
El medio desnudo en escena para ambos actores no fue un conflicto, sino un requerimiento al tratarse de tales relaciones.
Se presta para una obra cuyo tema central son las interacciones sexuales de varios personajes. Sí hay un grado de vulnerabilidad, pero te haces a la idea y ya. El sexo es sólo una excusa para lo que realmente quieren los personajes, como sentirse valorados. Luego, con María Penella, coreografiamos todas las secuencias físicas de intimidad, que fueron muy minuciosas y premeditadas, no hay mucha improvisación en ello”, relató Naian.

Alfredo Gatica añadió que la escenografía de Jorge Ballina, que da vueltas y con los mismos elementos se transforma, al igual que los personajes, es una gran protagonista de la obra. Además, habló de su perspectiva ante este trabajo en escena.
La obra habla de las relaciones humanas, de las de pareja; del amor y el sexo; de los encuentros fortuitos y de esta nueva realidad que tenemos donde los estímulos y los deseos estipulados por el mercado, te tienen con otra tensión. Es así que las relaciones se vuelven fáciles y se disuelven rápido, porque el compromiso y la atención puede cambiar de un momento a otro por el ritmo de la vida.
Mi manera de entrarle fue a partir desde el entendimiento de que el ser humano no es una misma persona todo el tiempo, vamos cambiando, pues con una persona nos relaciones de diferente forma que con otra. Eso no quiere decir que seamos doble cara, sino que nos comportamos distinto”, afirmó Gatica en entrevista.
El actor señaló que los encuentros también abordan dolor, carencia y el peso “que damos a los encuentros fortuitos”, que ofrecen placer inmediato, y que tanto al amor.
Lo complicado son las transiciones, porque nos quitamos el vestuario rapidísimo, nos ponemos el otro y entramos al otro personaje. En menos de diez segundos hay que acceder a otra energía y ese switch es lo complejo con lo que estoy jugando en función tras función. Y del semidesnudo no tengo ningún problema, sobre todo si está justificado”, concluyó.
UN DATO
En 2007 se hizo un montaje del mismo texto de David Hare titulado El cuarto azul, con Patricia Llaca y Plutarco Haza, en el Teatro Julio Prieto antes Xola.
OTRO DATO
Por el momento, las parejas entre Naian González Norvind y Alfredo Gatica, así como la de Zuria Vega y Pierre Louis están establecidas para cada función, sin intercambiarse, salvo excepciones. En cada función, cada actor interpreta a cinco personajes, en dos ocasiones cada uno, cuyas historias se entrelazan hasta llegar al personaje inicial.
PARA VERLA
Blue Room (o la huida del dolor y la persecución de la experiencia placentera como centro de la existencia)
A partir del 12 de noviembre, 2021 y hasta el 16 de enero, 2022.
Teatro Virginia Fábregas. Viernes 20:00, sábado 17 y 19:30; y domingo 18:00 horas.
jvc
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