José Ángel Bichir, la prueba de que no la tienen fácil
Eso de los nepobabies no parece aplicar ahora

Addis Tuñón
El fama-sutra
Bienvenidos sean mis sensuales fama-lovers. Como saben, aquí somos libres de humo, no nos reservamos el derecho de admisión y analizamos a los famosos en todas las posiciones.
Terminaba el horario de transmisión en vivo de De primera mano el viernes y la nota que estrujó al gremio tenía nombre y dinastía: José Ángel Bichir.
“Trató de suicidarse arrojándose desde el tercer piso del edificio donde vivía”, así se dio a conocer en todos los portales de noticias. Aunque era lo que llamamos “información en desarrollo” (no se contaba en ese momento con un parte médico oficial o la declaración de algún familiar), tanto la noticia como la impactante imagen del actor tomada por una vecina corrió como pólvora.
Mariana Zepeda, reportera de DPM, hizo un enlace desde el hospital a donde fue trasladado de emergencia. En ese momento, el pronóstico no era ni oficial ni alentador. Terminó el programa y ese sinsabor en la boca del estómago me acompañó hasta el auto. Le llamé a Imelda, mi sobrina; ambos son buenos amigos y, para mi mal tino, no estaba enterada. Me dijo muchas cosas bonitas sobre él y, al igual que yo, lamentó que varios medios expusieran sin recato alguno el rostro sangrante de su amigo.
Cubrí nota roja por dos años al llegar a esta ciudad; imágenes así siguen irrumpiendo en mis sueños y siempre me acerqué a la tragedia con el respeto que la muerte o la esperanza exigen. No puedo normalizar que los medios hayan exhibido así a José. Cada quien sus escrúpulos.
La verdad es que yo no tenía en ese momento mucho que decir sobre el trabajo de José Ángel, aunque ya tiene años en la carrera y ha participado en series y películas como El César (bioserie de Julio César Chávez) y en la bioserie de José José. Mi memoria sólo lo tiene fresco en dos proyectos: Sexo, pudor y lágrimas 2, donde encarna al hijo de Tomás, el personaje que hizo su tío Demián Bichir en la primera película.
Antes de esa actuación yo no lo tenía presente; sin embargo, su participación en la segunda parte causó furor ya que, además del innegable aire Bichir, Mateo hace un guiño al desnudo que hiciera hace tres décadas Jorge Salinas. José Ángel hizo lo propio y no nos quedó nadita mal. Recuerdo también que, dada la euforia que causó su intervención, el mismo José Ángel respondía a las críticas anticipadas de si su laureado tío le había allanado el trayecto hacia el filme, pero no. José Ángel, en su estilo relajado, describió esa oportunidad como algo ganado por él mismo y aseguró que incluso Demián se sorprendió al saber la noticia.
Su relación con Belinda, luego de participar en Divina comida (programa que se transmitió por Imagen Televisión), fue un rumor cuya confirmación nos llegó de voz de José Ángel. Si Lupillo nos curó a Beli de espanto y le exigió un contrato de confidencialidad para poder vivir su romance secreto, la verdad no se me hace tan disparatado; al final, él sí subió una foto de ella algo íntima. Beli hizo bien. Aunque creo que José Ángel no es nada feo, está pa’ presumirse, no para disimularse. Lo he tratado poco, pero lo percibo dulce, sencillo, incluso distraído ante el reflector que conlleva ser un Bichir.
El sábado, la madre del actor negaba todo lo anunciado y minimizó la gravedad. La llegada de Odiseo, su padre, fue captada por la prensa. “No estoy en condiciones de hablar con ustedes”, expresó con palabras que encerraban todo el dolor que se puede sentir en esos momentos. Fue Demián quien, desde el amor y el temple, escribió un mensaje sobre la tormenta que se llevó entre las olas a su sobrino. Fue su esposa quien, años atrás, enlutó su corazón y ahora la misericordia —eso creo yo— le dio elocuencia y esperanza a ese comunicado.
Al cierre de esta edición, José Ángel Bichir sigue hospitalizado. Aquí es donde nos debemos —sí, nos la debemos— esa pausa que no hacemos nunca; esa de tratar de ser todo, hacerlo todo, ganarles a todos en esa carrera empecinada de dejarnos atrás, alejándonos también de quienes nos aman y nos necesitan.
Para quienes hostigan con la cantaleta del mentado nepobaby, es decir, los hijos de famosos que la tienen segura nomás por el apellido y las palancas, les convido a imaginar: ¿qué puede ser tan “peladito y en la boca” como para saltar a la nada? No, nadie la tenemos fácil.
Les deseo que este día de asueto disfruten de los suyos y enviemos nuestro respeto al infierno interno que muchos viven, sean famosos o no.