La Roña: de la muerte y sus misterios
Darío T. Pie protagoniza a este personaje en el Maratón de comedias con cumbia y cena, en el que se presenta al lado de dos espectáculos más, uno con Susana Alexander y otro con Majo Pérez, en única función este sábado

La Roña, con la contundencia, ironía y franqueza que la caracterizan, hablará de la muerte con soltura y hasta responderá preguntas del público al respecto, sin dejar de lado el humor y el canto, en su próxima presentación en escena.
Será con el show Más viva que nunca, que Darío T. Pie dé vida nuevamente a este personaje, como lo ha hecho desde la década de 1990; una creación propia basada en la actriz mexicana María Félix, conocida como La Doña.
Este espectáculo forma parte del Maratón de comedias con cumbia y cena, un concepto en el que convergen tres propuestas en una función única este sábado.
Tal maratón, además de La Roña, incluye a Susana Alexander, con su propuesta escénica y literaria A mí la muerte me pela los dientes, y a Majo Pérez, con el monólogo de humor negro Que no se culpe a nadie de mi muerte, de Humberto Robles.
La propuesta es presentarle al público un maratón con diferentes espectáculos. Me parece un proyecto muy bonito, con tres diferentes maneras de abordar el tema de la muerte.
La Roña tiene ventajas sobre el tema, porque se refiere a la difunta María Félix. A partir de que está muerta, va a hablar con el público de manera directa de ello y sus misterios; aclarar los cuestionamientos que pueda tener la gente sobre la muerte.
Hará una dinámica con la audiencia y, con base en las preguntas, hago improvisación respondiéndolas, pero entrando al humor”, explicó Darío T. Pie en entrevista con Excélsior.
La velada, además de presentar esta reunión de talentos sobre un mismo escenario, también invita a los espectadores a disfrutar de una cena-baile.
En el caso de La Roña, el personaje abordará la diferentes perspectivas con las que se ve a la muerte en México: el dolor así como la fiesta y memoria hacia quienes partieron.
De eso hablaré con La Roña: del dolor que produce una pérdida y de la transición que se especula puede haber más allá, aunque ella no lo plantea como especulación, porque es un fantasma, por lo que con ella las especulaciones se vuelven una ficción verdadera o una verdad ficcionada, desde su perspectiva.
Sin embargo, hay una investigación. Hay testimonios de mucha gente que ha muerto por segundos y ha regresado al cuerpo. Esas experiencias están depositadas en este intercambio (con el público), así como lo que hablan los tibetanos o nuestros antiguos cuando señalan al Mictlán o la referencia a la religión católica y la nueva era. La parte metafísica del asunto, pero con humor y un par de canciones, porque siempre canta La Roña, como lo hacía María, que era contundente, irónica, franca y reveladora. Sobre eso vamos a ir bordando, durante una hora y media”, expresó.
Darío T. Pie recordó que este personaje nació luego de que María Félix diera una entrevista a Verónica Castro en en 1991. Él entonces trabajaba en El Hábito (El Vicio), en donde hacían espectáculos de cabaret.
Coincide con que la dueña del lugar se va de viaje un mes y el espectáculo que había quedado en lugar del que ella hacía, no funciona. Todo fue una coyuntura muy interesante y por una cosa aleatoria me toca hacer a María. Yo era parte de la pequeña compañía que se presentaba ahí, a mando de la dueña, Jesusa Rodríguez, y fue un hitazo. Ella regresa cinco semanas después y el show duró un mes más. Tuvimos muchísimo éxito donde se abarrotaba la gente.
Me pareció como una cosa divertida que no tomé muy en serio. Yo tenía mi carrera en Televisa, hacía teatro y otras cosas en cine, pero empezaron a buscar para repetir el show. A lo largo de unos diez años así fue, hasta que en 2001 me lo pidieron para un restaurante en Paseo de la Reforma y decido ponerle La Roña en vez de La Doña, porque había un rumor de una amenaza de parte de ella, a quienes la imitaran por el uso de su apelativo. Empecé a hacer espectáculos temáticos y funcionó muy bien”, señaló.
Darío T. Pie destacó que no sólo se ha posesionado del personaje, sino viceversa.
En la carrera de actor me fue muy bien, pero internamente estaba siempre un poco contrito, inconforme, frustrado, porque a fin de cuentas, el ser actor es ponerte a disposición primero de un texto y luego de un productor y un director. No siempre me sentía contento.
Muchas veces me sentía condicionado, porque necesitaba la continuidad, por cuestiones de vigencia y económica, así que aquí, con La Roña, encontré una vertiente de libertad, de hablar de lo que a mí me importa... siempre he hecho cine, televisión y teatro, pero más distanciado y esporádico, teniendo más constante el trabajo con La Roña, siendo mi propio productor, director y escritor, acompañado de gente muy valiosa, pero yo como cabeza de ratón, que me gusta más que ser cola de león”, concluyó.
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