Referencias escondidas que tal vez no notaste en La La Land

Descubre los homenajes al cine clásico que esconde el musical de La La Land.

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La película es una obra cargada de homenajes visuales y temáticos a los grandes clásicos del cine musical y romántico. | IMDb

Desde su estreno en 2016, La La Land, dirigida por Damien Chazelle y protagonizada por Emma Stone y Ryan Gosling, se convirtió en un fenómeno cultural que cautivó al público y a la crítica por igual.

Más allá de su brillante ejecución técnica, su nostálgica banda sonora y su vibrante paleta de colores, la cinta es también un homenaje explícito y entrañable al cine clásico, especialmente a los musicales de Hollywood de las décadas de 1930 a 1960. La película está repleta de guiños visuales, coreográficos y temáticos a clásicos que definieron la historia del séptimo arte, y aquí te contamos 7 de esas referencias.

‘Top Hat’ y ‘Shall We Dance’

Una de las influencias más claras se encuentra en la icónica pareja de bailarines formada por Fred Astaire y Ginger Rogers. Películas como Top Hat (1935) y Shall We Dance (1937), dirigidas por Mark Sandrich, son referencias directas al número musical “A Lovely Night”, interpretado por Mia y Sebastian en una colina al atardecer.

Al igual que en los bailes de Astaire y Rogers, la escena comienza con un tono juguetón y una ironía encantadora que luego da paso a una coreografía romántica y fluida. El uso del banco como elemento escenográfico y el tono desenfadado pero elegante remiten directamente a los musicales de esa época.

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Damien Chazelle tejió una red de referencias que convierten su película en una oda al cine de todos los tiempos. | IMDb

‘Funny Face’ (1957)

Protagonizada por Audrey Hepburn y dirigida por Stanley Donen, hay una escena emblemática donde la actriz posa con globos multicolores frente al arco de los Jardines de las Tullerías en París.

Este momento es recreado de forma sutil en La La Land, cuando Mia aparece en un encuadre muy similar, rodeada de globos, evocando no solo el vestuario y la fotografía, sino también la atmósfera estilizada del cine de Donen.

‘Singing in the Rain’ (1952)

Resulta prácticamente imposible pensar en un musical sin que Singing in the Rain venga a la mente. Dirigida por Stanley Donen y Gene Kelly, esta cinta es considerada la cúspide del musical hollywoodense, y Chazelle no escatima en tributos.

La utilización de colores vibrantes, escenografías artificiales con fondos pintados y coreografías que parecen desafiar la lógica gravitacional recuerdan directamente al estilo de este clásico. Además, la crítica al mundo del cine moderno, tan presente en La La Land, tiene un fuerte paralelo con la sátira sobre el paso del cine mudo al sonoro que retrata Singin’ in the Rain.

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La La Land retoma el romanticismo y la sátira de Singin’ in the Rain, con escenografías soñadas y una crítica velada a la industria del espectáculo. | IMDb

‘Sweet Charity’ (1969)

Bob Fosse, uno de los coreógrafos y directores más influyentes en la historia del cine musical, también tiene su espacio en La La Land. El número musical “Someone in the Crowd”, donde Mia y sus compañeras se preparan para salir a una fiesta en busca de una oportunidad para brillar, guarda una similitud clara con “There’s Gotta Be Something Better Than This” de Sweet Charity (1969).

Ambas escenas comparten un mensaje similar: el deseo de ser descubiertas, de encontrar a alguien —en algún lugar— que les abra las puertas del éxito. La estética colorida, la energía desbordante y la puesta en escena colectiva son parte de este homenaje.

The Red Balloon

Le ballon rouge (1956), o El globo rojo, es un mediometraje francés de Albert Lamorisse que ganó la Palma de Oro al Mejor Cortometraje en Cannes. La historia sigue a un niño que se encuentra con un globo rojo que parece tener vida propia.

En La La Land, esta película aparece brevemente en una toma que muestra al pequeño Pascal caminando con su globo, como una especie de guiño visual para los cinéfilos atentos. Este detalle es un ejemplo perfecto del nivel de cuidado que Chazelle puso en cada cuadro de su película: incluso los homenajes más discretos tienen peso narrativo y estético.

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En una escena onírica y mágica, Mia y Sebastian flotan en el Observatorio Griffith, homenajeando una secuencia inolvidable de Rebelde sin causa. | IMDb

‘Rebel Without a Cause’ (1955)

Uno de los guiños más evidentes en La La Land es a ‘Rebelde sin causa’, dirigida por Nicholas Ray y protagonizada por James Dean. Es la película que Mia y Sebastian ven en su primera cita en el cine Rialto. No solo se menciona directamente, sino que también se recrea la visita de los protagonistas al planetario del Observatorio Griffith, la misma locación de la cinta de Ray.

En ese espacio, La La Land da rienda suelta a una de sus secuencias más románticas, donde Mia y Sebastian flotan entre las estrellas, simbolizando el inicio de su historia de amor. Incluso el vestuario hace eco del clásico: Mia luce una chaqueta roja que recuerda al icónico atuendo de James Dean.

‘Casablanca’ (1942)

En uno de los paseos de Mia y Sebastian por los estudios cinematográficos, pasan por el set donde se filmó la escena del balcón de Casablanca, de Michael Curtiz. Esta referencia es más que estética: el propio sueño de Sebastian de abrir un club de jazz remite al Rick’s Café de Humphrey Bogart.

Además, la frase “De todos los bares del mundo, tenía que venir al mío”, tan famosa en Casablanca, encuentra eco simbólico en el desenlace de La La Land, cuando los protagonistas se reencuentran en el club de jazz que él finalmente abre.

La película se despide de los espectadores con una mirada cómplice entre los personajes, reconociendo que, aunque su amor no se concretó, fue real y transformador. La La Land no es solo una película sobre el amor y los sueños; es también una obra que construye una narrativa moderna utilizando los elementos que definieron el musical clásico.