La despedida, luego de una vida juntos

La puesta en escena es dirigida por José Manuel López Velarde

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Cuando el dramaturgo, director y productor José Manuel López Velarde leyó el texto de Neil Bartlett, O podrías besarme, le pareció que conectaba con lo que vivía en ese momento, por ello eligió montarla para hablar de una relación amorosa entre dos hombres, su evolución en el tiempo, la pérdida y el agradecimiento.

La producción de LaTe Producciones, con dirección de él mismo, cuenta con la peculiaridad de que será relatada con títeres de madera, además de los actores Antón Araiza, Constantino Morán y Conchi León.

Es una obra que yo leí y me pareció muy pertinente para mí y mi vida en ese momento. Además, como siempre evalúo, hay historias que son necesarias poner afuera, para que la demás gente las escuche y las experimente. Ésta es definitivamente una de esas grandes historias: La de una pareja en una relación larga desde 1971 hasta 2036.

Yo, en ese momento, estaba en una relación larga con mi ahora exmarido (y productor) Óscar (Carnicero). Planteamos hacer esta obra todavía juntos. Ahora ya no estamos juntos de esa forma, así que es interesante el cambio de perspectiva de cuando la hallé a cuando la estamos realizando.

Como las grandes historias, por un lado habla de estos dos hombres y del tiempo en el que se desarrolla: en el México de 1971, en el que dos hombres jóvenes están enamorándose y las dificultades que eso tiene en esa sociedad, y luego, 2036, con dos hombres viejos, uno muriéndose y despidiéndose, con las complicaciones de una enfermedad y una muerte cercana, en una sociedad totalmente diferente a la anterior”, explicó López Velarde en entrevista con Excélsior.

Para el director, que contó con la creación de puppets por Luna Morena, el espectador será partícipe de una historia de amor, que va más allá de esta pareja entre dos hombres.

Es una obra de teatro que, a los cinco minutos a más tardar, a cualquier persona heterosexual u homosexual o bisexual, de cualquier orientación sexual, género o condición, se le va a olvidar si es diferente a él o no, en ese sentido. Muy pronto puedes identificarte, empatizar y moverte con una historia universal del amor a través del tiempo y de la memoria”, enfatizó.

Los actores ya mencionados, así como los titiriteros Daniel Macías, Kaleb Oseguera, Ernesto García y Max Ramírez son los encargados de darles vida a los puppets.

Son tres etapas. El mes en el que se conocen y enamoran estos dos personajes. Se llaman A y B. Esos jóvenes, de 19 y 20 años, son dos puppets de madera casi de tamaño humano, que son manipulados directamente. Luego están Antón y Constantino, que son estos mismos personajes en sus 50 años, y después están dos puppets con características modificadas en sus cuerpos, de 86 u 87 años”, precisó.

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