Bad Bunny debió tirar más fotos
En su nuevo disco, el Conejo Malo habla de la migración y la gentrificación que existe en Puerto Rico, ayudándose de la salsa y ritmos tradicionales del país

Llegaron los Reyes Magos acompañados del Conejo Malo.
En domingo, rompiendo cualquier modelo de las compañías transnacionales, Bad Bunny soltó su nuevo disco DeBí TiRAR MáS FOToS, 17 rolas como carta de amor a Puerto Rico.
Por supuesto hubo críticas bastante divididas, porque todos esperaban que Benito soltara un álbum cien por ciento de perreo para recuperar el trono que perdió en años pasados por el furor de los corridos tumbados; sin embargo, no lo hizo así, se adentró totalmente al terreno de la salsa y los ritmos caribeños para su gran vuelta.
“Llevo años soñando con este álbum, con varias canciones que verlas hechas realidad me llena de mucha alegría. Siempre he sido honesto con las personas que me siguen, cada vez les muestro más de mí, porque también me voy conociendo más. Este álbum es el resultado de experiencias vividas que me han llevado a conocerme mejor, incluso a conocer cuáles son los ritmos que más disfruto cantar y crear”, dijo en el comunicado difundido para presentar el disco.
Además de hablar un poco de su vida personal, que, una vez más, se vuelve un enigma por resolver, sobre todo en las partes amorosas, en las que nadie sabe si se refiere a Kendall Jenner o Gabriela Berlingeri, el álbum sí es bastante social y político, hablando de migración, de la necesidad de los chicos de salir de la isla y la gentrificación que hay en la isla.
En Lo que le pasó a Hawái, el cantante expresa su preocupación por desterrarle de toda la cultura caribeña y latina a Puerto Rico y convertirla en un destino paradisiaco como lo es Hawái para los estadunidenses.
Por eso el título del álbum y la portada, las ausencias de un lugar tan paradisiaco como lo es Puerto Rico sólo se puede explicar por la falta de oportunidades en un país recurrentemente asediado por la corrupción y las políticas estadunidenses.
También hay homenajes a Pau Donés, de Jarabe de Palo; Héctor Lavoe y Willie Colón, por mencionar algunos de los más evidentes, además de una mención bastante coqueta a Rosalía.
“Cuando estás lejos, a veces puedes ver mejor, puedes apreciar más. Todas las características del álbum, esos son los artistas que solía escuchas cuando estaba en Los Ángeles o de gira. Podía sentirme en casa a través de la música y ese es el objetivo de todas estas canciones”, le dijo el boricua a The New York Times.
Benito aceptó que no se alejó de su país para ser más reconocido, sino para llevar su cultura a todo el mundo, como los artistas mexicanos, españoles y brasileños lo han estado haciendo, también fuera de sus respectivos países.
“(La salsa) es un ritmo muy antiguo, simplemente suena nuevo y diferente porque lo estoy haciendo con mi voz, estilo y fluidez. A veces los jóvenes pueden pensar, y yo también lo hacía cuando era niño, que es música para gente mayor, para la abuelita o el abuelito, pero cuando creces lo aprecias y comprendes más.
“Sólo quiero que sepan que pueden hacerlo genial, con tu estilo, no tienes que hacer lo mismo que los artistas clásicos, sino con un sentimiento y una jerga nueva”, expresó.
La mayoría de las canciones, en especial las de salsa, fueron grabadas por adolescentes de la Escuela Libre de Música, la mayoría de edades de entre 18 y 21 años. La decisión de hacerlo de esta forma fue para sacar del estereotipo a las nuevas generaciones, pues Bad cree que todos piensan que en Puerto Rico sólo se hace reguetón y no, también hay chicos apostando por los instrumentos y por destacar en el género que deseen.
“La mejor parte fue que todos ellos eran humildes, talentosos y apasionados. No había egos y me sentí bien al poder identificarme más con ellos que con otra gran estrella que haya conocido”, apuntó.
Aunque, claro, también tiene colaboraciones con artistas reconocidos como Dei V, Omar Court, Chuqi, RaiNao y Los Pleneros de la Cresta.
El comediante Tony Hinchcliffe, uno de los apoyadores del presidente electo Donald Trump, también lo hizo rabiar luego de su “chiste” sobre que Puerto Rico es “una isla de pura basura”. Benito decidió no hablar de inmediato. Pero el daño interno estaba hecho para él y jamás se le hizo gracioso el comentario.
Así que se documentó. Para hablar de gentrificación y de migración desde la perspectiva de sus paisanos pasó tiempo leyendo, investigando, pero también llorando, gritando, bailando, sufriendo y viviendo la felicidad.
Siendo honesto con su visión, Benito por eso continúa cantando en español, agregando apenas algunas líneas en inglés como lo suelen hacer actualmente.
¿Te preocupa que la gente se pierda gran parte del mensaje del disco (por no hablar español)? ¿Te gustaría explicar?, le preguntaron durante la charla.
Bad Bunny, cantando, le dijo al diario neoyorquino que no le interesa.
Además del disco, el puertorriqueño lanzó un cortometraje de 13 minutos para exponer el tema de la gentrificación, los cambios sociales y el movimiento que hay en su tierra.
EL EDITOR RECOMIENDA



