Así de guapo lucía Lee Jung-jae en su juventud, protagonista de El Juego del Calamar 3
Descubre cómo lucía el jugador 456 en su juventud, robaba suspiros.

Con el estreno de la tercera temporada de El Juego del Calamar, el fenómeno surcoreano volvió a encender el debate entre los fans.
Aunque esta nueva entrega sigue sorprendiendo con giros impactantes, uno de los aspectos más comentados ha sido la participación de Lee Jung-jae, el actor detrás del número 456.
Si bien en la serie no se presenta como un galán tradicional, lo cierto es que en su juventud fue un verdadero ídolo en Corea del Sur, rompiendo corazones y marcando tendencia.
A continuación, te mostramos cómo lucía en sus inicios y cómo construyó una carrera que lo llevó del modelaje al estrellato internacional.

¿Cómo se veía Lee Jung-jae en los años 90?
Lee Jung-jae nació el 15 de diciembre de 1972 en Icheon, Corea del Sur. Desde muy joven fue imposible no notarlo: alto (1.80 metros), elegante, con rasgos finos y una seguridad que lo distinguía. Mientras trabajaba como camarero, fue descubierto por el diseñador Ha Yong-soo, quien lo impulsó a debutar como modelo.
Las fotos de esa época lo muestran con un estilo muy de los 90: cabello cuidadosamente despeinado, mirada penetrante y una presencia que lo llevó rápidamente a convertirse en rostro recurrente de campañas publicitarias. La cámara simplemente lo amaba.

De modelo a actor: los inicios de Lee Jung-jae en la actuación
Consciente de que su verdadera vocación era la actuación, Lee Jung-jae decidió estudiar arte dramático en la Universidad de Dongguk.
No tardó mucho en conseguir sus primeros papeles: en 1993 debutó en la televisión con la serie Dinosaur Teacher, y apenas un año después, llegó su primer protagónico en cine con The Young Man (1994).
Lo que siguió fue una carrera imparable que lo consolidó como uno de los actores más versátiles del cine y la televisión surcoreana. No solo era una cara bonita: tenía talento, disciplina y una gran capacidad para transformarse en cada personaje.

La carrera de Lee Jung-jae antes de El Juego del Calamar
Antes de que el mundo lo conociera por El Juego del Calamar, Lee Jung-jae ya era una figura de renombre en Corea del Sur. Participó en proyectos de gran éxito como:
- New World (2013), un thriller criminal aclamado por la crítica
- Junto a los Dioses: Los Dos Mundos (2017) y su secuela
- The Housemaid (2010), nominada en Cannes
- Hunt (2022), su debut como director, presentada en el Festival de Cannes
Su interpretación en cada uno de estos proyectos demostró su habilidad para navegar entre géneros, desde la acción hasta el drama psicológico, consolidando una carrera sólida mucho antes del éxito global de Netflix.

La fama mundial de Gi-hun con El Juego del Calamar
Fue en 2021 cuando todo cambió. El estreno de El Juego del Calamar convirtió a Lee Jung-jae en una figura global gracias a su conmovedora interpretación de Seong Gi-hun, un hombre común envuelto en un mortal torneo por dinero.
Su actuación fue premiada con un Emmy, convirtiéndolo en el primer actor asiático en ganar como 'Mejor Actor en una Serie Dramática'.
Desde entonces, su rostro se volvió familiar en todo el mundo. Incluso incursionó en Hollywood, sumándose al universo Star Wars con un papel en la serie The Acolyte.

La temporada 3 de El Juego del Calamar dividió opiniones
En 2025 llegó la tan esperada tercera temporada de El Juego del Calamar… y con ella, una fuerte dosis de polémica. Alerta de Spoilers.
Aunque muchos celebraron la ambición narrativa de esta nueva entrega, el giro final dejó a los fans divididos: la muerte de Gi-hun, el personaje de Lee Jung-jae.
Tras haber sobrevivido los horrores de dos temporadas, el número 456 se había convertido en una figura de resistencia, dispuesto a desmantelar el sistema detrás de los juegos.
Sin embargo, en un inesperado giro final, el personaje pierde la vida, lo que provocó una ola de reacciones en redes sociales. Mientras algunos elogiaron la valentía del guion, otros sintieron que fue una despedida injusta para un personaje tan querido.
¿El cierre perfecto para una tragedia moderna? ¿O una pérdida que debió evitarse? Lo cierto es que la serie volvió a hacer lo que mejor sabe: generar conversación global.
