Calladito, más bonito

Sin decir palabra alguna, Bono sedujo a los seguidores de U2 al darles autógrafos y hasta regalarles boletos para su show de ayer. Antes, Noel Gallagher saludó a sus fans

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CIUDAD DE MÉXICO.

No importa lo que tengan que aguantar: frío, aire, sol o llu­via. Los fanáticos de un gru­po o cantante son capaces de soportar cualquier inclemen­cia o, incluso, no comer, pues lo único que los alimenta es la esperanza de poder ver a su artista.

Y si alguien es fiel hasta los huesos es la legión de segui­dores de U2, la cual vio ayer recompensado su esfuerzo al ver a los integrantes del grupo irlandés.

Horas antes del segundo concierto de la banda, su lí­der y vocalista Bono se dio un tiempo para convivir con sus fans mexicanos que lo espe­raban a las afueras del hotel Four Season, en la Ciudad de México.

Aunque los asistentes te­nían la seguridad de este acto, nunca se imaginaron que el cantante no sólo les firma­ra discos y pósters o que se tomara la foto del recuerdo, sino que fue más allá al repar­tir abrazos, palmadas cálidas y gestos de cariño.

Todo comenzó a las 15:07 horas cuando Bono apare­ció en la entrada del estacio­namiento, vestido de negro y con el cabello más rojizo de lo acostumbrado y con sus inse­parables gafas. La casi cente­na de fans que lo esperaba, de manera ordenada, le pasó ob­jetos para firmar.

Llamó la atención que no hubo empujones, ni gritos, de hecho, si alguien se atrevía a levantar la voz, en automático era callado por los demás.

De esta forma, se dieron los apretones de mano, pal­madas, firmas y hasta abrazos y besos que dejaron en shock a los fans.

“Cuándo se acercó le dije que era el mejor artista del mundo, la persona más hu­mana porque colabora con ciertas fundaciones y le dije que lo bendecía a él y a su fa­milia y fue cuando se acer­có y me abrazó, la verdad no me lo esperaba, fue un shock y sí lloré en ese momento, fue algo maravilloso”, comentó Osvaldo Delgado, de 30 años, quien seguía a punto del llanto.

Bono y su equipo tuvo de­talles muy particulares con su seguidores mexicanos.

“La mano derecha de su equipo de seguridad le pro­metió un boleto a mi mamá que está en silla de ruedas. Fueron súper benevolentes y aunque ellos ya no tenían consiguieron uno con uno de sus amigos”.

“Ayer le dieron cuatro bo­letos a una chica que les dijo que no tenía dinero para ir y a otro chico que estaba en la valla también, son gestos muy hermosos”.

“Desde hace 25 años mi mamá va a todos los con­ciertos, pero ya está en silla de ruedas, todos en la familia somos muy fans, de hecho le mostré esta foto que tomé hace 20 años, él dándole un beso a mi hija, sucedió aquí, son cosas extraordinarias”, comentó Ivette Tejero, tras este encuentro que duró 10 minutos.

Aunque Bono se metió al hotel, los chicos continuaron en el lugar, esperando a que, como el martes pasado, los demás integrantes de la ban­da aparecieran.

Este deseo se hizo realidad y el premio a su fidelidad fue la presencia de The Edge, La­rry Mullen Jr. y Adam Clayton, quienes se tomaron otros 10 minutos para firmar autógra­fos. Fue la misma dinámica en orden, sin gritos ni empujones.

Mientras esto pasaba, Bono salió del inmueble rumbo al Foto Sol donde presentarían el The Joshua Tree Tour.

Al final, los fans desaloja­ron la salida para que los de­más integrantes tomaran el mismo camino.

POR GALLAGHER

Pero antes de ello, los fans de U2 y de Noel Gallagher —abri­dor de los dos shows de los irlandeses en México— tuvie­ron otra recompensa.

La mayoría de ellos no pasaba de los 30 o 35 años de edad, a diferencia del día anterior (martes), donde los cincuentones predomina­ron; eso sí, con una actitud que ya la quisiera cualquier adolescente.

Esperaban sin problema. De pie, tranquilos, platica­dores, aun con todo y la leve y breve llovisna que por mo­mentos caía. Por supues­to, protegiendo con fervor sus discos, pósters y hasta guitarras.

Pronto se supo por qué las edades variaban y se notaban entre los fans de un día y otro. Los del martes esperaban a Bono, The Edge, Adam y Larry; mientras que ayer, el aclama­do era Noel Gallaguer, exinte­grante de la banda británica Oasis, y quien fue el invitado especial en las presentaciones de U2 en México.

Al filo de las 14:00 horas, se les hizo. Noel salió del hotel para dar autógrafos y tomarse algunas fotos con sus seguido­res. Una guitarra estampada con la bandera de Inglaterra, sin duda, fue el foco de aten­ción. De entre los 60 o 70 fans que esperaban, el chico que la cargaba sobresalía. Noel no lo pensó y se acercó a firmarla; el admirador no hizo más que verlo, incrédulo y sin palabras, admiró su instrumento mien­tras su ídolo continuaba en lo suyo.

Pocos fueron los que se quedaron sin firma o foto, pero lo cierto es que las ca­ras de los asistentes estaban sonrientes, satisfechas y or­gullosas. El cantante regre­só al hotel sin decir palabra y unos minutos después salió un contingente de camione­tas blindadas en el que, se es­peculó, iba él.

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