The Wave, contra la corriente

Tom Chaplin, otrora vocalista de Keane, reconoce que él fue el factor que hizo 'quebrar' al grupo británico y que aún no es el momento ideal para volver a juntarse

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CIUDAD DE MÉXICO.

“Todos los problemas que atravesó Keane los traje yo”. Tom Chaplin es bastante consciente de que sus proble­mas con la bebida y las dro­gas fragmentaron a una de las mejores bandas que trajo consigo el nuevo milenio y la que lideraba con su voz.

Sin batería, con el piano en su lugar, Keane se convirtió en un hijo pródigo del Reino Uni­do. Adonde fueran era como ser parte de un monstruo, re­cuerda Chaplin en una pláti­ca que tuvo ayer en exclusiva con Excélsior, antes del show que daría ayer en el Teatro Metropólitan.

“De este lado del mundo, hay mucha gente desespe­rada por volver a ver a Keane y los entiendo. Pero no es el momento para mí, ni tengo las canciones; además tenemos que tener la famosa charla y yo debo empezarla, porque yo puse todos los obstáculos para separarnos.

Yo quebré el elemento que nos hacía funcionar, y me da tristeza, porque logramos grandes cosas juntos y aho­ra me siento debajo de tantas cosas sin resolver; por ejem­plo, nos envidiamos mucho los unos a los otros y hasta no resolver todo eso, no podre­mos renacer”, explicó el britá­nico de 38 años.

Su experiencia con las dro­gas comenzó muy temprano, recuerda en su camerino. En 2006 entró a rehabilitación por primera vez. Sus episo­dios de consumo de cocaína que se alargaban por cuatro días, sin comer, sin dormir; bebiendo y perdido en el pol­vo, sin tener en cuenta que en casa tenía a su hija y su esposa.

Su familia, su carrera y su vida pendieron de un hilo. Hasta que decidió dejar atrás todo y reiniciar su proyecto como solista. El resultado fue The Wave, su primer material con 11 canciones que cuenta los altibajos de su vida.

“Hoy tengo una resaca im­portante. Definitivamente, las secuelas están presentes. Mi memoria no es la misma, hay pasajes de mi vida que no puedo recordar. Es triste. El abuso sobre mi cuerpo, se­guro pronto se reflejará. Pude escapar, pero la química de mi cerebro aún sigue de paseo. Tomará más de un año que salga todo de mi sistema.

Mis problemas con la de­presión y la ansiedad desen-cadenaron problemas emo­cionales. Pero todo impactó en mi vida. Fue como jugar un tiempo a la ruleta rusa, apos­tar por mi vida e ir de arriba a abajo como las olas del mar, por eso todo lo puse en un disco que se mueve como el agua”, dijo Chaplin.

NUEVO COMIENZO

Ahora ya no padece ansiedad. Es un hombre feliz. Su came­rino no tiene gota de alcohol. Apenas unas aguas, cacahua­tes, nueces, un espejo y una chamarra negra que cuelga de un gancho.

The Wave llegó como una segunda oportunidad en su vida y ya no la va a soltar, por­que puede que la vida no le otorgue una tercera parte.

“En Keane, Tim (Rice- Oxley, pianista) componía la mayoría de canciones, yo también lo hacía, pero no me creía capaz de hacer una bue­na canción. Ahora tuve que idealizar que podía lograrlo, puse mi corazón en la pluma y resultó, ahora no puedo dejar de componer. Utilizo mucho la metáfora como forma de expresión; como en Still Wai­ting, creando a un chico que pide por ayuda, hundido en la oscuridad, bueno ése soy yo, era, mejor dicho.

“Tuve que armar la ban­da, ensamblar a los chicos y lo pude hacer. Eso me impulsa, junto con mi familia. Y no sé si deba decirlo, pero tengo mu­cha música nueva que pronto conocerán, estoy demasiado emocionado por mostrársela y créanme, tendrán noticias de mi pronto”, compartió.

Antes, se concentró en su cita de ayer con sus fans capi­talinos, cuya presentación que más recuerda es la primera que hizo con Keane en 2004, como parte de la promoción de su disco Hopes & Fears.

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