Pluralismo vivito y coleando

Ivonne Melgar

Ivonne Melgar

Retrovisor

Con un dejo de ironía, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió ayer a la solicitud de su opinión sobre las críticas del Partido del Trabajo al segundo intento de reforma electoral.  

“Hace, creo que un día o dos días la senadora Geovanna, del PT, también dijo que estaba de acuerdo. Entonces se tiene que poner de acuerdo el PT, ¿verdad?, si va a apoyar o no va a apoyar”, respondió. 

La mandataria soltó la risa al destacar la división interna en ese partido aliado a Morena y ventiló su confianza de que se concretará el llamado Plan B. “Ya depende de ellos. Nosotros creemos que sí van a apoyar”.

Y es que el coordinador del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, reveló el jueves que a su partido “le sigue haciendo ruido” el empalme de la revocación de mandato con las elecciones de 2027.

El petista contó que sus compañeros en el Senado buscarían que ese ejercicio quede en la Constitución como ahora, es decir, que se realice, si así se solicita, en el cuarto año de gobierno y no en el tercero. 

La mandataria está muy bien informada: en el PT hay quienes cuidan sus aspiraciones y quieren votar a favor. Es el caso de Geovanna Bañuelos, que desea ser candidata a gobernadora en Chiapas. Y acaso habrá uno o dos más como ella. Pero tres de los seis integrantes de la bancada estarían en contra del empalme, incluyendo su dirigente, el senador Alberto Anaya. 

Independiente del motivo de la división petista, ésta es síntoma de que los días de la unanimidad en la 4T quedaron atrás. También en Morena hay divergencia sobre qué hacer con los aliados insumisos. 

Los duros del partido gobernante difundieron que la estrategia presidencial con la reforma electoral rechazada era exhibir al PVEM y PT como rémoras, para después deshacerse de ellos.

Pero el mismo día en que petistas y verdes votaron en contra de la iniciativa, el pragmatismo de Palacio les mostró a los ilusos rupturistas que, por lo pronto, la Presidenta los prefiere de aliados. 

En PVEM y PT pasa lo mismo: nadie quiere ir solo a las urnas y arriesgarse a que en 2027 se den saldos adversos como en 2021, cuando fueron separados por “la soberbia de Morena”, según el diputado Sandoval.

Pese al temor a un eventual escenario de ruptura, ambos aliados están haciendo valer sus votos, sin los cuales no tendrá futuro el Plan B: los petistas se oponen a que la Presidenta vaya en la boleta de la revocación/ratificación el mismo domingo de las elecciones federales y los verdes quieren que sus candidatos a gobernadores sean respetados. Al menos en San Luis Potosí y Quintana Roo. Ninguno se conforma con ser comparsa. 

A esta nueva dinámica en la coalición legislativa gobernante, se sumó un revivido protagonismo de la oposición con el anuncio de que Rosario Robles, expresa política de Andrés Manuel López Obrador, volvía a la escena, invitada por el PRI, para armar una red ciudadana de defensa del voto.

La iniciativa de Alejandro Moreno, dirigente de los priistas, es muestra de las posibilidades que la política tiene. Y el eco que la noticia alcanzó en los medios nos recuerda que el pluralismo respira.

Después de un injusto encarcelamiento de tres años, sin sentencia ni pruebas en su contra, Rosario Robles es un referente de resistencia y valentía. 

A su regreso a la tribuna pública, la expresidenta del PRD, exjefa de gobierno y exsecretaria de Estado centró su mensaje en recordar que el oficialismo sumó en 2024 a 54% del electorado y que 46% restante debe defender su voluntad y voto como lo hicieron los venezolanos con María Corina. 

En la misma línea de reivindicación del pluralismo y de cuadros políticos que la 4T buscó defenestrar, Movimiento Ciudadano incorporó a su Consejo Consultivo al peñista Aurelio Nuño. 

Y hoy, el líder del PAN, Jorge Romero, encabezará un acto en la CDMX donde, nos adelantan, habrá una definición que en la dirigencia describen como “una de las más relevantes en décadas”.

La esperada sorpresa, ese es el término que comparten en el cuarto de guerra azul, busca que la segunda fuerza política de México se reconfigure, después de los malos resultados electorales recientes, y redefina su oferta a los ciudadanos y su rol frente al oficialismo.

Más que un ajuste interno, nos adelantan, se trata de una decisión que busca reordenar la estrategia y reconectar con sectores distantes de la oposición tradicional. Y lo novedoso: hacia 2027, los panistas estarían modificando la forma de competir y la estructura del partido. 

Las piezas del tablero se mueven y cobra sentido la declaración de Reginaldo Sandoval a la interrogante de qué pasaría si Morena insiste en el cuestionado empalme de la revocación con las urnas federales:

“Recuerden que, en política, la única variable que nunca falla se llama incertidumbre. Cualquier cosa puede cambiar en cualquier momento”.

Y sí, cuando el pluralismo respira, la duda democrática punza.