Eugenio Caballero recibe 'monstruoso' premio
El artista mexicano consiguió un nuevo compañero para su Oscar y sus dos Arieles: el Goya español por la cinta 'Un monstruo viene a verme'

CIUDAD DE MÉXICO.
El diseñador de producción mexicano Eugenio Caballero sumó ayer el Goya español — por la cinta Un monstruo viene a verme— a su fantástica colección de galardones cinematográficos, que le hará “compañía” al Oscar y a dos premios Ariel.
Los reconocimientos siempre están bien, pero lo que más me gusta es lo que ha pasado con la película en México y España, donde ha conectado con la gente”, expresó Caballero en entrevista telefónica desde Tabasco con Excélsior, donde busca locaciones para su nuevo proyecto.
El artista aseguró que lo más importante para él es “hacer las películas y que las vea la gente”, pues lo demás llega “por añadidura”.
Su premio, un busto forjado en bronce con la imagen del pintor español Francisco Goya, fue recogido por su colega Pilar Revuelta, con quien comparte créditos en esta película de Juan Antonio Bayona, así como en proyectos como El laberinto del fauno, Lo imposible o Los abrazos rotos, por mencionar algunos.
Hemos hecho muchas películas juntos y además de agradecer a la Academia, al director y a mi equipo, le decía a Pilar que el premio es compartido, porque fue una película compleja”, precisó.
Caballero, quien se enteró del premio cuando una serie de mensajes de felicitaciones llegaron de golpe a su celular debido a que no tenía mucha señal, deseó que este tipo de reconocimientos aliente a los cineastas mexicanos, que no han dejado de tener sobresalientes triunfos en todos los festivales y premiaciones del mundo.
“Los reconocimientos vienen como consecuencia de una pasión enorme de los cineastas mexicanos, de un momento fílmico que no tiene nada que ver con en el que yo empecé a hacer cine hace 20 años, cuando hacíamos seis películas al año.
“En ese tiempo era muy difícil pensar en cualquier tipo de resonancia internacional.
“Pero esas puertas fueron abiertas por gente como Alfonso (Cuarón), Guillermo (Del Toro), El Chivo (Lubezki), Alejandro (G. Iñárritu) o el Tiburón (José Antonio García, sonidista).
Y a mí ahora lo que me toca es seguir haciendo mis películas y abrir más puertas para las generaciones que vienen, porque hay mucho talento en el país y mucho compromiso con hacer cine”, afirmó.
Finalmente, recordó que Un monstruo viene a verme (A Monsters Calls) es el proyecto más difícil que ha hecho técnicamente.
“Es una película muy precisa. Rodamos en varios países y por la manera en la que se rodó, debíamos tener todo el diseño antes de comenzar la filmación y eso nos exigió muchísimo.
“No fue sólo el ímpetu, pasión y ganas, sino también el diseño, conocimiento técnico y meticulosidad.
“El Goya es un premio que dedico a mis padres, a mis hermanos y a mis amigos, que siempre me han apoyado, y por supuesto con mis hijos y a su mamá, que se fueron casi de recién nacidos conmigo a este rodaje.”
La cinta dirigida por Juan Antonio Bayona se llevó ayer nueve galardones a lo mejor del cine español, aunque en el último suspiro Penélope Cruz y Alejandro Amenábar aparecieron para anunciar que el Goya a la Mejor Película quedaría en manos de Raúl Arévalo por Tarde para la ira.
POR LAS MUJERES
La frase “más personajes femeninos” en el cine, escrito en letras bordadas negras sobre un chal blanco roto fue la nota reivindicativa y más comentada en la alfombra roja de los premios Goya.
La actriz madrileña Cuca Escribano fue la encargada de pasear su demanda a la entrada de la gala de los Goya, donde apareció con el chal sobre la cadera tras lo que se giró ante los fotógrafos y mirándoles desplegó el echarpe para que se pudiera leer la protesta.
Escribano aseguró que es el primer año que no trabaja en cine y recordó que, según un estudio de la asociación de cineastas CIMA, sólo 20% de los papeles que se escriben son para mujeres. “El cine tiene que contar la vida y nosotras también existimos, hay demasiada testosterona”, dijo.
Actualmente, Escribano está de gira con la obra de teatro El jurado, que también produce.
En la misma línea que Escribano, la productora de Tarde para la ira, Beatriz Bodegas, confesó que “no recibe proyectos con papeles potentes para mujeres”.
hch
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