Retrato hablado: Ignacio López Tarso, el hombre de la escena
El actor, quien fue el primero en recibir en México el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Bellas Artes, prepara una nueva obra de teatro acerca de una anécdota en la vida del pintor español Pablo Picasso

CIUDAD DE MÉXICO.
Amante del teatro, de la vida y, ante todo, del trabajo, Ignacio López Tarso guarda en su baúl de experiencias más de 100 obras de teatro, 50 películas y 36 relatos televisivos, entre telenovelas y series, en más de 65 años de trayectoria.
Al hablar, delata una pasión inagotable por su labor sobre los escenarios o frente a las cámaras y en su recuento también se acumulan galardones como el Premio Ariel de Oro en 2007 por su extensa trayectoria y el de Mejor Actor en 1973 por la cinta La rosa blanca.
Entre los recientes, el título Doctor Honoris Causa de la Universidad de Guadalajara (UdeG), el 7 de marzo de 2013, y hace unos días, el 16 de diciembre en Palacio Nacional, el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Bellas Artes, con el que se convirtió en el primer actor en obtener tal reconocimiento especial en los 70 años de historia de la condecoración.
Los números hablan por sí solos. Tras nueve décadas de vida, goza de una memoria envidiable. Las anécdotas se acumulan en su boca y se van hilando unas a otras. Como aquella en la que fue un peón de campo, cortador de naranja y uva en Estados Unidos. Se fue con contrato, aclara, no como “mojado”, pero la suerte no estuvo de su lado: cayó de un árbol y se fracturó tres vértebras de la espina dorsal a sus 20 años de edad.
El recuerdo es un trago amargo, pues estuvo inmóvil un año hasta que fue operado exitosamente en México y pudo volver a caminar, para así retomar su verdadera vocación: la actuación.
Estuve a punto de morirme, quedar jorobado o paralítico y un médico maravilloso, Alejandro Velasco Zimbrón, me salvó la vida y por él soy actor”, afirma entre risas.
Voy a cumplir 91 años el 15 de enero próximo y me siento muy bien, capaz de seguir en los escenarios. Ya estoy preparando una nueva obra y tengo un proyecto para televisión y otro para cine, de manera que seguiré ocupado, que es lo que más me interesa: tener trabajo constante y estar siempre en un escenario de teatro, eso es lo que más me gusta.
Lo mejor es que cada quien me vea, ya sea en el escenario o en la pantalla, y que hagan su propia definición de mí. El público me conoce, me saluda por las calles y la gente de todo nivel, tipo y edad me trata muy bien. Siempre he contado con el apoyo del público. El actor es como el político: si no tiene votos a su favor, no tiene éxito en taquilla y no le interesa a los productores. Necesita tener su grupo de gente que lo alabe, lo aplauda y lo siga”, expresa Ignacio López Tarso en entrevista con Excélsior.
Recuerda su etapa como seminarista, aunque en realidad nunca quiso ser sacerdote, pero fue ahí donde probó el escenario con obras de teatro sacramental. Desde entonces, o quizá antes, a sus ocho años de edad cuando visitó por primera vez una carpa, la Carpa Tallita, el escenario lo conquistó.
En sus memorias habitan su paso por la Academia de Arte Dramático del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), a sus 23 años, sus interpretaciones del teatro griego como Edipo, Hipólito y Agamenón junto a Salvador Novo y José Gorostiza, así como las filmaciones que años después marcarían historia en la cinematografía nacional como Macario, en 1960, y El hombre de papel, en 1963, o las grabaciones en televisión como los melodramas Senda de gloria, en 1987, e Imperio de cristal, en 1994.
Me hice actor con el gran teatro universal, haciendo a los griegos y a los clásicos españoles del Siglo de Oro, con los grandes dramaturgos como Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Fernando de Rojas y muchos más. A eso deberían acudir todos los actores”, señala.
Sin embargo, su semblante es sencillo y su mirada ve hacia el futuro. Después de interpretar al poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973) en la puesta en escena El cartero, el actor se prepara para recrear al pintor español Pablo Picasso (1881-1973) en la obra Un Picasso, que estrenará a finales de febrero.
Me gusta que me vayan a ver al teatro que es donde mejor se muestra la capacidad de un actor. En cine y televisión también, pero más en el teatro, porque se levanta el telón y el actor queda solo ante el público, con su texto, su personaje y sus compañeros, pero cada quien está solo en escena. Así es la vida del actor y me gusta mucho serlo para el teatro.
Esta nueva obra es para dos personajes y habla de Pablo Picasso. Es una anécdota de su vida con drama y comedia. En El cartero, Pablo Neruda y yo éramos muy diferentes, pero mi interpretación trató de entenderlo por dentro y expresarlo en público: lo que pensaba, sentía, su carácter, su intelecto, su espíritu. Eso es lo que me interesa ahora de Picasso, obra que trata de uno de sus autorretratos”, revela acerca de este proyecto, aunque actualmente aún ofrece funciones de la obra Aeroplanos.
La palabra retiro es impensable para el actor, así como la idea de morir sobre el escenario. Lo comenta con buen humor.
Morir en el escenario debe ser incomodísimo, además, ridículo. ¡La gente se reiría con ese momento trágico! No, debe ser terrible. Yo quiero morirme en mi cama, tranquilo, quieto, ojalá que no me duela nada y que me muera cuando deba, pero sin dolores y sin mucho escándalo”, dice entre risas.
El nacido en la Ciudad de México cierra la charla con un recuento de sus hijos, tres de sangre de su esposa Clara Aranda (quien murió en 2000), Susana, Gabriela y Juan Ignacio, y dos más a quienes considera como tales.
Mi impulso para vivir es mi trabajo esencialmente, pero también mis amores cercanos: mi novia, mi esposa, mis hijos, mis nietos y bisnietos. Casi a diario veo a quienes tengo cerca. He tenido una buena vida”, concluye.
¿QUIÉN ES?
Ignacio López Tarso nació el 15 de enero de 1925 en la Ciudad de México.
En su trayectoria de 65 años suman 100 obras, 50 películas y 36 relatos televisivos, entre telenovelas y series
RECONOCIMIENTOS
Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Bellas Artes, el 16 de diciembre de 2015.
Título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Guadalajara (UdeG) que recibió el 7 de marzo de 2013.
Ariel de Oro por su trayectoria fílmica en 2007.
Ganador del Ariel por Mejor Actuación en 1973 en la Rosa blanca (1961).
Medalla de Oro Conmemorativa Bellas Artes por el Instituto Nacional de Bellas Artes (2006, México).
Golden Gate Award (Festival Internacional de Cine de San Francisco 1963, Estados Unidos) a Mejor Actor por el filme El hombre de papel.
Golden Gate Award (Festival Internacional de Cine de San Francisco 1960, Estados Unidos) a Mejor Actor por el filme Macario.
CORRIDOS
Son famososo sus recitales con corridos de la Revolución Mexicana al lado de Roberto Rojas Barrales, guitarrista de Tenango del Valle.
EL EDITOR RECOMIENDA



