Luis Roberto Guzmán, un hombre disciplinado

En busca del éxito constante, el actor siempre se toma un tiempo para crecer profesionalmente y así tener mejor visión para seleccionar sus proyectos

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CIUDAD DE MÉXICO, 12 de febrero.- Tras el éxito de la telenovela Lo que la vida me robó, el actor Luis Roberto Guzmán se tomó un tiempo para renovarse y prepararse profesionalmente en Madrid, antes de dar el siguiente paso; pues asegura que con los años se ha vuelto mucho más selectivo a la hora de elegir sus proyectos.

—Después del éxito de la telenovela, ¿te tomaste un tiempo para descansar?

Yo siempre después de cada proyecto me tomo un tiempo para pensar qué es lo que sigue, no me gusta tomar una decisión prematura. Así que me fui a tomar talleres para actores profesionales en España, específicamente en Madrid, para depurar, para limpiar y empezar de cero.

—Ya estás en un buen nivel como actor, ¿el éxito radica en no dejar de prepararte?

Pues es que los actores siempre trabajamos con las emociones, y eso de repente te inhabilita, te obstaculiza y los actores tienen que estar en formación y para eso hay que seguirse preparando, si no creo que poco a poco con las pieles que vas adquiriendo te vas deformando. Es como ir al gimnasio o practicar algún deporte, si no entrenas en la disciplina, los resultados no van a ser los mismos que si te preparas y entrenas, así que creo que es fundamental ejercitar el instrumento, las emociones, la mente.

—Evitas estar en una zona de confort...

Sí, definitivamente, estar en una zona de confort no me haría sentir bien, eso no es para mí.

—Hablando precisamente de esas emociones, eres un actor que profundiza en sus personajes y los conviertes en un éxito inmediato...

Lo que a mí me gusta y lo que trato de hacer, es involucrarme en la historia, involucrarme en la vida de ese personaje, estar con los cinco sentidos puestos en ese ser humano y ya. Creo que lo fundamental de esto es acercarse a una realidad lo mayor posible, aunque sea ficción.

—Dicen que la actuación es como una terapia, una catarsis, ¿lo es para ti?

Sí, hay un momento de catarsis en el que puedes canalizar muchísimas cosas personales a través de los personajes, porque al momento de ejecutarlo también uno tiene una carga emocional como persona, entonces eso de alguna manera u otra influye en el resultado de ese momento. Por eso cuando termino un proyecto me tomo un tiempo para respirar.

—¿Este año los planes es hacer televisión, cine o teatro?

Para el actor cuando llega un proyecto o un personaje debe ser inesperado. Para mí es importante desconectarme y dejar de pensar en todo lo que me sucede alrededor y en este momento lo que quiero es ser yo mismo, tener la mente en blanco para tener claridad al momento de decidir qué es lo que continúa; pero ya hay algo por ahí de teatro.

—Ya que eres precavido para seleccionar proyectos o personajes, ¿qué deben tener para convencerte?

Pues creo que los personajes son los que escogen a uno y no me gusta pensar en cómo quisiera que fuera el siguiente; prefiero dejar que lleguen, analizarlos y luego tomar decisiones.

—¿Eres muy exigente?

Sí, me interesa mucho saber qué tipo de personajes son, no me gusta hacer un personaje que ya haya hecho, me gusta tratar de buscar universos completamente distintos, historias ajenas que sean complicadas, que el nivel de exigencia sea enorme. Me gusta trabajar para sentir presión.

—Lo mismo has hecho héroes que villanos, ¿cuáles prefieres?

Cada personaje es un mundo aparte, cada uno tiene su encanto y sus niveles de exigencia; no los juzgo cuál es menos o cuál es más, para mí todos son iguales, porque también depende cómo haya sido el trabajo. Los personajes se crean también a través de la otra persona, del compañero o la compañera, para mí todos son mis hijos, no puedo evaluar a uno mejor que otro, todos son parte de un proceso creativo, así que todos son importantes.

El Pantera te consolidó por completo...

Pues sí, lo que sucedió ahí es que fue la primera vez que en México se hacían series, entonces sí apeló el personaje, la gente reaccionó muy bien, era una serie de acción, en un medio urbano, era novedoso y la verdad estaba bien hecho, por eso a la gente le fascinó.

—¿Te agrada que aún te llamen El Pantera?

Pues yo no tengo ningún tipo de control en eso, yo soy de la idea que ya terminé ese personaje y está borrado, continúas y vienen otros, pero es algo que yo no puedo controlar.

—¿La música ya no está en tus planes?

La música fue un momento que me experimentó y exploró, pero siempre estuve enfocado en la actuación, por eso estudié pedagogía y educación teatral en la Universidad de Puerto Rico.

—¿Has tenido que hacer muchos sacrificios en busca del éxito?

Constantemente, muchos sacrificios, muchos esfuerzos, pero siempre con ganas de hacer más. El primer sacrificio que hice fue dejar mi país, y a partir de entonces hay un sinnúmero más, pero el primero y el principal fue haber sacrificado a mi familia y mi tierra.

—Pero estás satisfecho...

Sí, claro, de lo contrario no llevaría 15 años en esto. Hago esto por vocación, por pasión, porque es lo único que sé hacer. Además ya me siento parte de México, aquí he crecido profesionalmente, aquí tengo mi espacio, tengo mi vida, el cariño de la gente y yo también le tengo un cariño espectacular al público.

—Además, ¿cómo le has hecho para mantener tu vida personal lejos de los escándalos?

Una cosa es mi carrera y otra cosa es mi vida; no creo que a alguien le interesé qué es lo que hace el médico en su casa. Yo vivo y ya, como dijo Meryl Streep cuando hizo la cinta La decisión de Sofhie, donde hacía a la madre Sofhie, y le preguntaron que cómo se podía desconectar de ese personaje, y ella decía: “pues muy sencillo, simplemente me quito el vestuario y me voy a mi casa a estar con mi familia” así de fácil. Yo respeto a la gente que mezcla ambas cosas, es su decisión, pero en mi caso, cada cosa tiene su espacio, son mundos aparte.

hch

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