¡Quitarrisas! Estados Unidos investiga si Tesla certificó bien sus robotaxis Cybercab

Apenas un día después de que Tesla presentó oficialmente el Cybercab y comenzó su despliegue comercial en Austin, Texas, la autoridad de seguridad vial de Estados Unidos abrió una investigación para revisar cómo la empresa certificó su robotaxi sin volante ni pedales.

Tesla Cybercab exhibido en Austin, Texas, con sus puertas abiertas mientras una fotógrafa registra el vehículo autónomo.
Un Tesla Cybercab es fotografiado en el centro de Austin, Texas, el 3 de septiembre de 2026, durante el lanzamiento del robotaxi sin volante ni pedales.AFP / Ronaldo Schemidt

El futuro del transporte autónomo llegó a Austin... pero para su mala fortuna la celebración duró muy poco. Un día después de que Tesla presentó su Cybercab y arrancó su servicio comercial, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) abrió una investigación sobre el vehículo.

El organismo federal quiere determinar si Tesla certificó correctamente el Cybercab y si el proceso utilizado por la compañía, así como los datos técnicos que presentó, son suficientes para demostrar que el vehículo cumple con las normas federales de seguridad.

Vista aérea de varios Tesla Cybercabs dorados alineados en espacios de estacionamiento en San Diego, California, el 12 de agosto de 2026.
Reuters / Mike Blake

El momento no podría ser más llamativo. El jueves, Tesla presumía el inicio de una nueva etapa para sus robotaxis en Austin. Este viernes, la autoridad estadunidense puso bajo revisión precisamente el elemento que hace tan particular al vehículo: fue diseñado para circular sin volante ni pedales.

Cybercab: el robotaxi que nació sin volante

El Cybercab es un vehículo eléctrico de dos plazas concebido específicamente para funcionar como robotaxi. A diferencia de los automóviles convencionales, no tiene volante, pedal de freno ni pedal del acelerador, además de carecer de retrovisores convencionales, justo lo que investiga la NHTSA.

La ausencia de estos controles no es un detalle menor. Son elementos tradicionalmente vinculados con la posibilidad de que una persona conduzca el vehículo y, por ello, forman parte de las normas federales de seguridad que actualmente deben cumplir los automóviles en Estados Unidos.

Pasajero sale de un Tesla Cybercab dorado estacionado en una calle del centro de Austin, Texas, el 3 de septiembre de 2026.
AFP / Ronaldo Schemidt

La NHTSA explicó que los fabricantes tienen la responsabilidad de autocertificar que sus vehículos cumplen con las normas federales de seguridad de vehículos de motor.

Cuando un vehículo certificado parece no cumplir con esos requisitos, la agencia puede abrir una investigación para determinar qué ocurrió.

Eso es justamente lo que está pasando ahora con Tesla.

La autoridad federal está examinando el proceso y los datos técnicos utilizados por Tesla para certificar el Cybercab, además de los posibles problemas relacionados con el cumplimiento de las normas aplicables.

La investigación no significa que la NHTSA haya determinado que el Cybercab es inseguro. Se trata de una revisión para establecer si la certificación realizada por Tesla fue adecuada.

Tesla acaba de ponerlo en las calles de Austin

La investigación ocurre en un momento particularmente significativo porque Tesla apenas comenzó el jueves el servicio comercial del Cybercab.

Interior del Tesla Cybercab con pantalla central, asientos y espacio para pasajeros, exhibido en Austin, Texas, el 3 de septiembre de 2026.
AFP / Ronaldo Schemidt

La compañía puso en operación un número reducido de robotaxis de dos plazas en Austin y anunció que pretende ampliar gradualmente el servicio, tanto con más vehículos como en nuevas ubicaciones.

Tesla lleva años prometiendo una expansión de los vehículos autónomos y ha convertido a los robotaxis en una de las piezas centrales de su estrategia tecnológica.

Ahora, el Cybercab deja atrás la etapa de presentación y entra en una fase mucho más complicada: demostrar que un vehículo sin controles manuales puede operar comercialmente dentro del marco regulatorio estadunidense.

Tesla ya ofrece servicios sin conductor en Austin utilizando vehículos Model Y y posteriormente extendió sus operaciones a ciudades de Texas, Florida y California.

Sin embargo, las reglas estatales obligan en muchos casos a que esos vehículos cuenten con un supervisor humano capaz de hacerse cargo de la conducción.

El Cybercab plantea una diferencia fundamental: no existe un volante al cual recurrir ni pedales convencionales para que una persona tome el control.

Según datos de FSD Database basados en registros del Departamento de Vehículos Motorizados de Texas, Tesla había registrado 314 robotaxis en el estado hasta el miércoles, incluidos 45 Cybercabs.

Tesla Cybercab dorado circula por una calle de Austin, Texas, con peatones y comercios en la zona durante su lanzamiento.
Reuters / Kaylee Greenlee

La cifra todavía es pequeña frente a las ambiciones de la empresa, pero el inicio del servicio comercial cambia el escenario. El Cybercab ya no es solamente un vehículo mostrado en eventos tecnológicos: ya comenzó a transportar pasajeros en las calles de Austin.

EU prepara nuevas reglas para los autos autónomos

La investigación contra Tesla llega, además, mientras el gobierno estadunidense analiza cómo modificar las normas para adaptarlas a los vehículos autónomos.

En junio, la NHTSA propuso eliminar el requisito gubernamental de que los vehículos autónomos cuenten con pedales de freno manuales, una medida que facilitaría la circulación de vehículos diseñados sin los controles tradicionales.

La agencia también ha propuesto otros cambios a las normas federales de seguridad para permitir que los vehículos autónomos prescindan de determinados equipos concebidos para un conductor humano.

Pero existe un detalle clave: esas modificaciones todavía no sustituyen las reglas vigentes.

La NHTSA señaló que, mientras concluye ese proceso, las normas actuales continúan en vigor.

Tesla Cybercab dorado estacionado frente a un bar en el centro de Austin, Texas, con el nombre del modelo visible en la carrocería.
Reuters / Kaylee Greenlee

Ahí se encuentra uno de los principales retos para Tesla. La industria avanza hacia vehículos que ya no necesitan conductor, pero buena parte de las regulaciones fueron escritas pensando precisamente en automóviles controlados por una persona.

El Cybercab lleva esa contradicción al límite.

Tesla quiere construir el automóvil del futuro mientras los reguladores todavía están modificando las reglas que determinarán cómo puede circular ese automóvil.

La compañía también ha defendido recientemente su tecnología de conducción automatizada en Europa.

A principios de septiembre, Tesla argumentó que su sistema Full Self-Driving (FSD) supervisado está homologado en cinco países de la Unión Europea: Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Estonia y Lituania.

La empresa afirmó que más de 70 mil propietarios utilizan el sistema en esos mercados y aseguró que sus mediciones sobre 100 millones de kilómetros recorridos en carreteras públicas europeas mostraban una reducción de 4.1 veces en la probabilidad de sufrir un accidente frente a la conducción manual.

Tesla Cybercab dorado circula por una calle del centro de Austin, Texas, mientras el fondo aparece desenfocado por movimiento.
Reuters / Kaylee Greenlee

Tesla ha utilizado este tipo de argumentos para defender que la automatización puede reducir los accidentes relacionados con errores humanos.

Cybercab enfrenta su primera gran prueba

La carrera por los robotaxis no es exclusiva de Tesla. Waymo, filial de Alphabet, matriz de Google, ya ofrece servicios de vehículos autónomos en 11 ciudades estadunidenses.

La diferencia está en la estrategia.

Mientras Waymo ha desarrollado sus operaciones con vehículos equipados con controles convencionales y bajo distintos marcos regulatorios, Tesla apuesta por llevar la automatización un paso más allá con un automóvil diseñado desde su origen para no necesitar volante ni pedales.

El gigante automovilístico chino BYD se encamina a superar oficialmente a la estadunidense Tesla.
REUTERS

Ese diseño convirtió al Cybercab en uno de los protagonistas del evento de Tesla en Austin.

Pero ahora también lo convirtió en objeto de una investigación federal.

La NHTSA tendrá que determinar si la autocertificación presentada por Tesla fue correcta y si el vehículo cumple las normas federales que actualmente le corresponden.

El momento resulta especialmente simbólico. Ayer Tesla presentó el futuro; hoy Estados Unidos comenzó a preguntarse si ese futuro ya cabe dentro de las reglas actuales.

La compañía planea ampliar progresivamente el número de Cybercabs y llevar el servicio a más lugares. La investigación de la NHTSA podría convertirse, por ello, en un punto relevante para determinar qué tan rápido puede avanzar Tesla con su estrategia de robotaxis.

El Cybercab apenas comenzó su vida comercial.

Y su primer gran obstáculo no fue una falla mecánica, una batería o un problema de software, no, señor Elon Musk, fue la regulación. O lo que es lo mismo, un error de primaria. 

El vehículo que Tesla diseñó para eliminar al conductor humano ahora tendrá que demostrar ante las autoridades que también puede convivir con las reglas creadas para los automóviles que sí lo necesitan.