“La esclerosis múltiple siempre termina en silla de ruedas”

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Mitos y realidades de la salud

MITO 

“La esclerosis múltiple siempre termina en silla de ruedas”.

La esclerosis múltiple es una enfermedad que daña el cerebro, la médula espinal, por lo que se piensa que ocasionará invalidez y uso de silla de ruedas.

CONSECUENCIA

La actitud y pensamiento de quienes sufren o tienen familiares que sufren esclerosis múltiple es de pesimismo y derrota, y eso afecta al paciente.

REALIDAD

La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica del sistema nervioso central que afecta el cerebro y la médula espinal, en la cual el sistema inmunitario ataca la capa protectora de los nervios (mielina), interrumpiendo las señales entre el cuerpo y el cerebro. Afecta principalmente a adultos jóvenes de entre 20 y 40 años, y es diagnosticada con mayor frecuencia en mujeres, con una proporción de aproximadamente 7 de cada 10 casos; se calculan entre 15 y 20 casos por cada 100,000 habitantes en el país. Según estimaciones de la Secretaría de Salud, aproximadamente 20,000 personas viven con esclerosis múltiple.

Síntomas comunes (varían según la zona del sistema nervioso afectada y pueden aparecer y desaparecer:

• Fatiga extrema: cansancio profundo y sin causa aparente. • Problemas de visión: visión borrosa, visión doble o dolor al mover los ojos (neuritis óptica). • Alteraciones sensitivas: entumecimiento, hormigueo o sensación de adormecimiento en las extremidades. • Problemas motores: debilidad muscular, pérdida de equilibrio, falta de coordinación y dificultad para caminar. • Espasmos y rigidez: contracciones musculares involuntarias o espasticidad. • Problemas cognitivos y emocionales: dificultades de memoria, falta de concentración y depresión. • Problemas de vejiga o intestinales: dificultad para controlar la orina o alteraciones en la función intestinal.

La evolución de la esclerosis múltiple (EM) es muy variable e impredecible. En la mayoría de los casos comienza entre los 20 y 40 años, alternando periodos de brotes y recuperación, y puede avanzar hacia diferentes grados de discapacidad con el paso del tiempo. Los patrones de evolución clínica son los siguientes.

Esclerosis Múltiple Remitente-Recurrente (EMRR): Afecta a 85% de los pacientes al inicio; se presentan brotes o recaídas de síntomas seguidos de recuperaciones parciales o totales. 

Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva (EMSP): deriva con los años de la forma remitente-recurrente; los síntomas empeoran de manera constante con o sin brotes evidentes. 

Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva (EMPP): ocurre en cerca de 10% de los casos; desde el inicio hay un empeoramiento gradual de la función neurológica sin brotes claros.

El tratamiento de la esclerosis múltiple se centra en controlar los brotes, modificar el curso de la enfermedad y aliviar los síntomas específicos. Aunque no existe una cura definitiva, los tratamientos actuales permiten mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes.

Tratamiento de los brotes (recaídas): Se usan corticosteroides (como metilprednisolona intravenosa o prednisona oral) en dosis altas durante pocos días para reducir la inflamación aguda de los nervios. En casos graves que no responden a esteroides, se puede recurrir al recambio plasmático.

También se recurre a Terapias modificadoras de la enfermedad (TME): medicamentos que regulan o modulan el sistema inmunitario para disminuir la frecuencia de las recaídas y retrasar la acumulación de discapacidad. Se administran mediante inyecciones, infusiones intravenosas o vía oral. Para lograr un control de los síntomas y rehabilitación: se acude al manejo de la fatiga, el dolor, la espasticidad o los problemas urinarios mediante fármacos específicos, además de apoyo con fisioterapia, terapia ocupacional y apoyo psicológico

La gran mayoría de los pacientes nunca necesitan una silla de ruedas. Muchos llevan una vida activa gracias a los tratamientos actuales.