"Vargas Llosa. El escribidor y la vida", un relato visual de sus pasos vitales
Daniel Mordzinski reúne en un libro cien fotografías, varias inéditas, que le tomó al Nobel de Literatura peruano a lo largo de 30 años en distintas geografías

Un fascinante relato en imágenes que sigue los pasos vitales de Mario Vargas Llosa (1936-2025), al tiempo que dialoga con pasajes de su irrepetible narrativa. Un valioso testimonio de las muy diversas geografías del Nobel de Literatura peruano-español. Un volumen singular que nos ofrece el privilegio de compartir la obra y la vida de un escritor excepcional”.
Así describe el fotógrafo argentino Daniel Mordzinski (1960) su libro más reciente, Vargas Llosa. El escribidor y la vida (Planeta), que reúne una centena de retratos que le tomó a lo largo de 30 años en distintos países y que presentará durante el décimo Hay Festival Querétaro, que se realizará en esa entidad del 4 al 7 de septiembre.
El artista de la lente detalla en entrevista con Excélsior que Vargas Llosa. El escribidor y la vida, que reúne varias gráficas inéditas, “es un proyecto transversal en el que escritura y fotografía se entrelazan en un diálogo fértil”.
Fruto de la amistad que surgió entre el fotógrafo y el retratado, Mordzinski entrega imágenes captadas en lugares como Arequipa, Madrid, París, Estocolmo (cuando recibió el Nobel de Literatura en 2010) o Lima; y en los espacios de la intimidad compartida con la familia y los amigos.
De manera natural, la complicidad fue creciendo –y se fue tejiendo– en cada encuentro. Nunca le agradeceré lo suficiente que me permitiera adentrarme en su intimidad, con cariño y respeto. Este libro es un doble tributo: como amigo y compañero de ruta de muchos viajes y como fotógrafo que tuvo el privilegio y la oportunidad de documentar, con total libertad creativa, la crónica personal y sentimental de nuestros encuentros”, dice.
Evoca que conoció a Vargas Llosa el 2 de octubre de 1993, durante el festival de Biarritz. América Latina. “Llevaba años deseando conocerlo. Diría que nuestro encuentro llegó en el momento preciso. Mario en plena explosión creativa y yo con tres lustros de retrato literario en las pupilas.
La última vez que lo retraté fue en Madrid, en 2021, durante el Festival Centroamérica Cuenta, mientras la pandemia golpeaba sus últimos latigazos. Cansado, Mario se ayudaba de un bastón para caminar”, recuerda.
De golpe, hubo un momento mágico: Mario caminaba sin bastón alejándose de cámara: vi su sombra, la luz era perfecta. Sentí escalofríos y me pareció escuchar al oído que debía hacer click. Supe que sería el último disparo”, comenta en alusión a la fotografía que ilustra la portada del volumen.
El artista de la lente, quien vive en París, confiesa que le emociona “haber sido testigo de cómo Mario fue construyendo una obra única y de cómo el hombre de letras antepuso la razón y los sentimientos a cualquier lógica política o mercantil.
Desde siempre admiré en Mario que además de ser un enorme escritor fuese, contra viento y marea, un defensor de las ideas por encima de cualquier interés material. Con él muere un arquetipo: el del creador total, el artista capaz de aunar escritura, ideales y una dimensión sentimental con la que supo entender el mundo y compartirlo con los demás”, agrega.
El autor de La ciudad y los perros (1963) y Le dedico mi silencio (2023) fue fotografiado con escritores como Carlos Fuentes, Salman Rushdie, Erri de Luca, David Grossman, Jorge Semprún, Luis Sepúlveda, Jorge Edwards, Javier Cercas, Nélida Piñón, Alfredo Bryce Echenique, Margaret Atwood, Imre Kertész, Dario Fo y Juan Gabriel Vásquez, entre muchos otros.
Posaba con la máxima complicidad y respeto. Caballero educado y generoso, Mario siempre estaba dispuesto a una nueva fotografía. Sabía que le tenía horror al ridículo y, aunque a veces le pidiera algunas travesuras visuales, él sabía que nunca atravesaría la tenue frontera entre el humor y el ridículo”, añade.
Una sola foto extraña Mordzinski en este título prologado por Vargas Llosa: una donde el peruano apareciera con el colombiano Gabriel García Márquez, también Nobel de Literatura, el gran amigo con el que se peleó y se distanció.
Me lo propusieron varias veces y siempre me negué… Es broma. ¡Me hubiera encantado retratarlos juntos! De alguna manera lo consigo en mis libros y exposiciones, pues me gusta ponerlos a conversar, como si fuera la instantánea de una película que no fue”, concluye.
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