Susy Delgado: La fuerza de la sangre

La poeta paraguaya-guaraní publica en México su primer título, en el que hurga en temas como la violencia hacia la mujer, infidelidad y vejez

thumb
Ilustración de una gallina, protagonista en el libro La sangre florecida.

La Abuela, fallecida tras una larga enfermedad venérea que le contagió su infiel marido, aparece diario en su casa convertida en gallina, cacareando de manera ruidosa; mientras Maria’i, quien también sufre de violencia, barre el piso de su hogar.

La joven apenas se inmuta con esa visita sobrenatural: “Es la Abuela nomás”, se dice; mientras continúa barriendo y amontonando las pertenencias de la difunta para deshacerse de ellas. ¿Qué le quiere advertir la Abuela?

TE RECOMENDAMOS: Una historia de nuevos comienzos… diez años de Lunas de Estambul

Ésta es la historia que narra la escritora paraguaya-guaraní Susy Delgado (1949) en su primer libro, La sangre florecida (2002), que ahora publica la UNAM en su colección Vindictas, incluyendo tres relatos más de la autora de unos 40 títulos.

Este libro recoge algunos temas que tenían una fuerte presencia en mi sensibilidad de otro modo. Recogió inquietudes y angustias que, por motivos misteriosos, en un momento dado fluyeron en la escritura de un modo visceral, incontenible, rescatando historias que podrían considerarse biográficas en alguna medida, y otras que observé y me golpearon profundamente desde los años de mi infancia campesina”, explica la poeta en entrevista con Excélsior.

thumb
Portada del libro La sangre florecida.

TÍTULO: La sangre florecida y otros textos

AUTORA: Susy Delgado

EDITORIAL: UNAM, México 2024; 58 pp.

Y recogí un elemento que se me apareció como un signo misterioso de la mujer de nuestros pueblos, un hilván tan profundo que parecía marcar un destino inevitable y arrastrar la fuerza del mito: la sangre que acompaña los momentos clave de la vida de la mujer. La violencia con la que corre esa sangre por estas historias, para mí era un elemento casi accesorio, pero necesario, inevitable”, comenta.

Sobre sí buscó explorar lo fantástico, afirma que “jugué en estos textos con varios niveles sensibles, casi sin darme cuenta: un puñado de experiencias vividas y observadas en la realidad, cruzadas con la fantasía que en nuestro mundo cultural es otra realidad de fuerte presencia; y con un elemento que siempre me fascinó, un elemento profundo, misterioso, verdadero pozo de las cosas que piden vivir y sólo pueden hacerlo en un estadio inasible pero poderoso: el sueño”.

LA PROTAGONISTA, UNA NIÑA HECHA MUJER… A LA FUERZA

La también traductora del guaraní al español y viceversa, como hizo con Pedro Páramo de Juan Rulfo, define a Maria’i, la protagonista, como “la niña hecha mujer a la fuerza, con la fuerza de un destino ciego, inhumano, y con la fuerza de la sangre. Una mujer-niña frente a un destino inmanejable”.

Añade que “siempre me sentí llamada por el tema de la mujer y del ser humano en sus pulsiones y orfandades profundas, más allá de las circunstancias como la edad o el estado civil, más allá del contexto social.

Creo haber caminado con esas angustias a cuestas, que las fui profundizando a mi manera; pero no me atrevería a borronear conclusiones sobre esta mirada o cotejarla con la realidad que le sirvió de fuente”, aclara respecto a si en estas dos últimas décadas ha cambiado la visión sobre el papel de la mujer en la sociedad.

La miembro de número de la Academia de la Lengua Guaraní confiesa que La sangre florecida fue “un ejercicio, un atrevimiento osado con un género y un lenguaje que conozco poco, que conozco más bien como lectora, y que me merece mucho respeto. Una experiencia diferente dentro de mi camino, que ha recogido más poesía que otra cosa.

La valorización paulatina que alcanzó es una especie de premio inesperado, muy valioso para mí. Con los años, me atreví a otros textos narrativos, calificables como emparentados con estos experimentos iniciales en su contenido y forma; pero que siguen representando un conjunto mucho menor que mi producción de poesía”, indica.

Después de 23 años, Delgado destaca que sigue vigente la reflexión sobre temas como la mujer, la vejez, la infidelidad y el abuso masculino. “Ubicando estos textos frente al paisaje de la realidad, me parece que sus fuentes elegidas o impuestas simplemente por la sensibilidad siguen vigentes”.

Con una obra traducida al inglés, al portugués, alemán, gallego, francés, italiano y al griego, la cuentista señala que escribir literatura en guaraní le ha brindado “el sentimiento de haber palpado lo más profundo de mi historia personal y de mi cultura. Me acarreó también reconocimiento, distinciones y gestos valiosos; pero, en lo íntimo, lo más importante de mi dedicación al guaraní ha sido lo primero que mencioné”.

Adelanta que prepara una antología de autores de lengua castellana, con traducciones suyas al guaraní. “Y tengo montañas de poemas sueltos que me van naciendo y que tal vez se reúnan en un libro en algún momento”.

CONSULTA AQUÍ LAS NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA

*mcam