‘Vemos el horror como espectáculo’: Imanol Caneyada

El autor publica diez cuentos en los que complejiza la realidad de los personajes y sugiere dejar de trivializar la inmediatez

thumb
Radicado en México desde hace 30 años, Caneyada ha recibido los premios Nacional de Cuento Agustín Yáñez y Dashiell Hammett.Foto: Cortesía Sebastián Sánchez

Veteranos de guerra desechados, inmigrantes violentados y el cadáver de una modelo convertido en espectáculo son algunas tramas que expone Imanol Caneyada (San Sebastián, 1968) en Estás aquí porque nadie te quiso de regreso, su más reciente libro de cuentos, en el que explora la fragilidad de la inmediatez y la trivialización de las redes sociales.

De alguna manera, vemos el horror como espectáculo”, afirma Caneyada en entrevista. Por ejemplo, en el cuento Metinides en el jardín se ve el asesinato sexualizado como espectáculo, donde esos cuerpos invisibles son silenciados y sobre los cuales se pueden ejercer violencias de todo tipo, porque son individuos cuyas existencias no importan, porque no tienen la calidad suficiente en términos de hegemonía como para que nos importen, nos inquieten o nos indignen sus destinos”.

Así que este libro explora ese tipo de cuerpos y existencias que son periféricas o sospechosas, porque no pertenecen a la comunidad, “porque son migrantes o extranjeros y porque no son lo que nos han dicho que tienen que ser”, explica Caneyada, “y, a partir de ahí, entonces son estigmatizados, perseguidos o acosados y, sobre todo, se justifica cualquier tipo de acción contra ellos, mientras los demás nos quedamos indiferentes y no reaccionamos, porque nos han dicho que no merecen duelo, indignación ni llanto”.

Pero estos personajes, llevados al extremo, buscan complejizar la realidad para ahondar en las causas y los efectos que los rodean.

Yo creo que, ahora más que nunca, la literatura es una pausa y una manera de detenernos en determinadas realidades para explorarlas, complejizarlas y reflexionar sobre ellas en un tiempo en el que todo sucede muy rápido y de una manera en la que no tienes tiempo para pensarlo.

De hecho, asumimos posiciones sobre temas complejos en la inmediatez, porque así es el scroll, así son las redes sociales, con información que fluye y fluye, porque somos impactados por una enorme cantidad de hechos que nos sobrepasan, de los cuales no tenemos una comprensión plena, porque no hay tiempo para analizarlos e informarnos.

Entonces, al final llega un momento en que nuestras posturas son enormemente frívolas y banales, y creo que, más que nunca, la literatura en este en estos tiempos funge como ese momento de lectura pausado, más lento y, a través de sus herramientas, para analizar con mayor profundidad aquello que está sucediendo… hoy más que nunca, la literatura nos da la posibilidad de la pausa y de complejizar (la realidad) para entrar en otro tipo de sensibilidad”, asegura.

Y es que al complejizar cualquier situación, dice el también autor de La nariz roja de Stalin y La ciudad antes del alba, “entramos en una sensibilidad especial hacia esa situación y, entonces, nos volvemos menos cínicos y un poco menos indiferentes y crueles, porque también hay un grado de crueldad en esta prisa y en esta urgencia por condenar, señalar y estigmatizar en la inmediatez, sobre todo si esa otredad no entra en lo que yo considero que debe ser la existencia”, concluye.

 cva*

X