Se apaga la voz sin cadenas, fallece Toni Morrison

A los 88 años falleció la autora que en 1993 obtuvo el Premio Nobel de Literatura, con una obra dotada de gran imaginación poética

Fotos: AP/ Eduardo Jiménez
Fotos: AP/ Eduardo Jiménez

CIUDAD DE MÉXICO.

Con la muerte de Toni Morisson (1931-2019) se extinguió la voz narrativa que mejor captó el misticismo afroamericano, la necesidad de justicia y la estética del dolor en novelas como Ojos azules, Beloved y La canción de Salomón.

Su prosa es cruda, real, cargada de ironía y un ejercicio de conciencia histórica en donde construyó una sociedad que se sumerge en la reconciliación de un pasado que ha sido afectado por la esclavitud.

Con sólo once novelas en su haber, entre ellas Volver (Home, 2012) y La noche de los niños (God help the child, 2015), la autora también fue la primera afroamericana en obtener una cátedra en la universidad de Princeton, santuario reservado durante mucho tiempo a los hombres blancos.

Durante la entrega del Nobel, la Academia sueca celebró en su obra “una poderosa imaginación, una expresividad poética y la viva pintura de un rostro esencial de la realidad estadunidense”.

Universitaria brillante, fue autora también de varios ensayos como Jugando en la oscuridad (Playing in the dark, 1992), en el que desmenuza el lugar del esclavo en la construcción, por contraste, de la identidad blanca estadounidense.

Morrison destaca que, en la ficción de su país, los negros sirvieron para realzar al héroe blanco.

DEFENSORA DE IDEAS

Hija de la Gran Depresión, Chloé Anthony Wofford (apellido del dueño blanco de la plantación que tenía a sus abuelos esclavos) Morrison nació el 18 de febrero de 1931 en Lorain, cerca de Cleveland, en Ohio, en el seno de una familia obrera de cuatro hijos.

Fue criada por un padre quien odiaba a los blancos y una ama de casa alegre e indulgente, en un ambiente pobre y monocultural.

La escritora afirma que nunca fue consciente de la segregación hasta que, en 1949, partió a la Howard University, apodada la “Black Harvard”, en Washington.

Dueña de una formidable confianza en sí misma, continuó sus estudios en la Universidad de Cornell y presentó una tesis sobre el suicidio en William Faulkner y Virginia Woolf.

Al poco tiempo, se convirtió en profesora de literatura en Texas, antes de regresar a Washington.

En 1958 se casó con Harold Morrison, un estudiante en arquitectura de origen jamaiquino, pero lo abandonó en 1964 y se instaló con sus dos hijos, de tres años y tres meses, en Nueva York.

Y en momentos en que Estados Unidos estaba en plena lucha por los derechos civiles, se convirtió en editora en Random House. Y desde ahí militó a favor de la causa negra, publicando las biografías de Mohammed Alí y Angela Davis.

Su antología de escritores negros The Black Book (1974) fue reeditada varias veces y motivó a toda una generación de autores.

Muda por “la dicha y no por la decepción”, y dotada de una fuerza de carácter y un humor a toda prueba, Toni Morrison publicó, a los 39 años, Ojos azules (The Bluest Eye, 1970), un primer libro en las antípodas de los relatos militantes del Black Power en boga por entonces, pero también de los alegatos sociales y las descripciones exóticas.

Ahí cuenta la historia de una adolescente negra, una de sus compañeras, que sueña con la belleza de las muñecas de ojos azules y que caerá en la locura tras ser embarazada por su padre adoptivo.

Entonces sólo vendió 700 ejemplares, pero el reconocimiento le llegaría en 1977 con La canción de Salomón (Song of Salomon), y el triunfo mundial en 1985 con Beloved, la trágica historia de una exesclava que mata a su hija para evitarle la misma suerte, la cual le valió el Pulitzer.

Vendría el 2006 y el New York Times la incluye entre las mejores novelas de los últimos 25 años.

Voz asidua en las tribunas sociales, en 1998 afirmó que Bill Clinton –por entonces en pleno escándalo Lewinsky-, “es el primer presidente negro estadounidense.

Ha sido tratado como un negro en la calle, culpable ya, criminal ya”, explicará años más tarde la autora de filiación demócrata.

Morrison fue simpatizante de Barack Obama. Así que al día siguiente de la elección de Donald Trump publicó en la revista New Yorker un artículo titulado En duelo por la blancura.

Pero si escribió primero “para los negros”, su escritura mestiza, “jazzeada”, folclórica, tuvo una segunda época tras superar la “obsesión del color” y logró tocar al lector en lo que tiene de universal.

Me gustaría escribir sobre los negros sin tener que decir que son negros. Exactamente como hacen los blancos sobre los blancos”, repetía con su voz grave y entrecortada por su comunicativa risa.

Morrison también fue una apasionada defensora del idioma, lo que le valió  la Medalla Nacional de las Humanidades.

-Con información de AFP  y EFE.

ESCRITURA URGENTE

La Presidenta del Consejo Honorífico de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, Beatriz Gutiérrez Müller, lamentó ayer la muerte de Toni Morrison, la primera mujer afroamericana en ganar el Premio Nobel de Literatura.

A través de sus redes sociales, recordó su trabajo literario, destacó su alto nivel estético, así como sus reflexiones en torno a la multiculturalidad y libros como La canción de Salomón; y enfatizó la necesidad de escribir.

En 2009, Toni Morrison declaró: ‘la escritura siempre es urgente’. El que escribe puede sacar todo lo que tiene dentro: ira, rebeldía, amor, frustración, deseos, duelos, venganza, amistad o traumas. Cualquier cosa. ¡Escribe, escribe! El consejo de Toni es el mejor que puedo darte”, expresó.

-Por Patricia Rodríguez Calva