Repensar la urbe y su origen lacustre; Fernanda Canales habla de los retos que enfrenta el país
La crítica y curadora relanzó su libro Arquitectura en México 1900-2010, publicado por Arquine

Hay dos grandes problemas que enfrenta la arquitectura en México, dice a Excélsior la crítica, curadora y arquitecta mexicana Fernanda Canales (Ciudad de México, 1974): el tema del agua de cara al futuro y la planeación de proyectos a largo plazo, a propósito del relanzamiento del libro Arquitectura en México 1900-2010, publicado por Arquine.
Yo creo que la Ciudad de México enfrenta dos grandes retos. El primero es el tema del agua de cara al futuro, entendiendo nuestro pasado, su naturaleza lacustre e histórica y comprendiendo el grave error que ha sido desecar lagos y canales. ¡Aún hoy seguimos pavimentando ríos! Así que ahí está el tema lacustre y el cómo ser autosuficientes con el agua de lluvia que la capital recibe y que enviamos en un 90% al drenaje”, explica.
Y el segundo reto son los proyectos arquitectónicos y urbanos de largo plazo, lo cual no sucede, lamenta.
En México tenemos una historia que se parte en sexenios o en periodos políticos, con una visión de muy corto plazo y de intereses particulares. Ahí el reto es pensar la ciudad a largo plazo y para beneficio de la colectividad, pero eso implicaría cambiar por completo la manera como se ha diseñado y construido la ciudad”, asevera.
Aunado a esto, Canales –quien trabaja en la creación de un centro social en Iztapalapa, a un costado del Reclusorio Oriente, y algunos centros cívicos en el desierto de Sonora, en espacios marginales considera que el arquitecto hoy no sólo debe partir de la calle o desde la mirada del urbanista, sino de lo que ocurre al interior de los espacios.
También es importante lo que pasa de forma cotidiana dentro de las casas y lo que sucede a través del arte, la literatura y el diseño, lo cual integra esas capas que se van desplegando bajo nuestros pies y encima de nuestra cabeza”, comenta.

Sin embargo, lamenta que la sobrepoblación actual de las ciudades esté propiciando la ausencia de pensamiento y de reflexión arquitectónica, como se observa en el crecimiento desmesurado de vivienda. Por esa razón, cuando elabora proyectos como el Centro Cultural Elena Garro intenta sostener una relación integral con los elementos antes expuestos.
Mi trabajo, de alguna manera, refleja los mismos intereses que despliego en un libro, en una exposición o en una clase. De alguna manera, lo que estoy construyendo en la ciudad es lo que pienso en una hoja de papel o lo que exhibo; es un trabajo de ida y vuelta y una reflexión que va de la calle al papel y del salón de clases a la galería... es un trabajo en donde me hago las mismas preguntas e intento dar respuestas diferentes”, asevera.
Creadora de proyectos como Vecindad Monte Albán (2020), Casa Eva (2019), Casa terreno (2018), Casa Bruma (2017), la Casa O (2017) y la Casa Soma, Canales admite que su obra tiene un vínculo con el funcionalismo.
Es importante que lo que diseño sea práctico y que funcione a largo plazo. No me preocupa cómo quedará la obra en la inauguración, sino el impacto que tendrá a futuro en la ciudad, es decir, de puertas para fuera, porque me interesa la relación del edificio con la ciudad y sus efectos colectivos en la arquitectura. Y aunque se trate de una obra privada, lo vital es pensar en una arquitectura que se diseña no para una familia o un grupo, sino para una ciudad”, apunta.
Por último, Fernanda Canales se refiere al libro Arquitectura en México 1900-2010, que se ha convertido en una suerte de canon arquitectónico y cultural de México, en el que traza vínculos con el arte, el diseño y el pensamiento.
El reto en este libro fue abordar las múltiples capas y lecturas de la ciudad y del país, es decir, partir de la lectura de sus edificios, del diseño y de la relación entre arte, arquitectura, teoría y pensamiento, es decir, comprender cómo las ciudades se van configurando a partir de esas relaciones para integrar su historia y su cultura”.
Así que el libro sostiene la intención de leer las múltiples geografías y culturas de un país que también muestra sus influencias externas, “pero no sólo desde la arquitectura contemporánea, sino de revisar esos cambios a lo largo de más de un siglo”, concluye.
PARA RECORDAR A MELCHOR OCAMPO
El Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce, en Morelia, Michoacán, exhibe durante junio una litografía de Melchor Ocampo, para conmemorar el 161 aniversario de su muerte.
La pieza, de Adolfo Mexiac, fue realizada en 1956 y forma parte del Taller de Gráfica Popular, agrupación fundada por los pintores Leopoldo Méndez,
Pablo O’Higgins y Raúl Anguiano, de la que Alfredo Zalce formó parte.
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