Plasman la vida ibérica; Icono, nación y ciudadanía

Develan las claves de una constelación de artistas visuales que exploran la calle, los rituales, la historia política y la vida cotidiana del territorio español y lusitano

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vida ibérica

Algunas claves y aproximaciones al paisaje fotográfico entre España y Portugal de los últimos 75 años serán presentadas en la exposición Icono, nación y ciudadanía, que abrirá al público a partir del próximo 19 de julio, en el Centro Cultural de España en México (CCEMx).

La muestra, que incluirá 144 instantáneas de fotógrafos como Joan Fontcuberta, Cristina García Rodero, Joan Colom, Leopoldo Pomés y Xavier Miserachs, entre otros más, “exhibirá la evolución de la fotografía, desde los años 50 hasta el presente, en la que, curiosamente, no hay cambios estéticos radicales”, dice a Excélsior el investigador y crítico de arte Carles Guerra.

Sin embargo, asegura que lo que sí hay en este corpus, que proviene de la Fundación Foto Colectania, es un cambio de paradigma.

“Hay un cambio muy importante de una fotografía que salía a robar instantáneas, a capturar el instante —como se decía habitualmente—, a una fotografía que se plantea como un acto de colaboración con aquellas personas que tiene delante de la cámara”, asegura.

Esta constelación de imágenes, abunda el crítico de arte, incluye piezas icónicas y varios temas relevantes como la calle y la ciudad, los rituales en zonas remotas y la historia política.

“Temas hay muchos, aunque uno que me parece de especial relevancia son las fiestas o rituales que, en los años 50, 60 y 70 tenían lugar en España, especialmente en entornos rurales o en zonas remotas, donde el fotógrafo captaba alguna festividad.

“Sin embargo, al cabo de los años, lo que encontraban es que esa fiesta ya había sido fotografiada tantas veces que ya no se podía ver como un acontecimiento abierto y espontáneo, sino que ya estaba galvanizada por la manera en que la habían visto fotógrafos y fotógrafas con anterioridad”, expone.

La muestra incluye instantáneas de proyectos como El hombre de la calle Pelayo, de Xavier Miserachs, de los años 60, los rituales documentados por Jordi Esteva en África y las representaciones tradicionales captadas por Cristina García Rodero en zonas rurales de la península ibérica.

Así como trabajos más recientes de artistas como Laia Abril (con sus fotonovelas de la serie On Abortion; de Cristina de Middel y sus ficciones de afronautas, y de Jorge Ribalta con su serie sobre los espacios dedicados a la música tecno en el festival Sónar.

“Por lo tanto, esta exposición es como sentar a esta colección en el diván para que empiece a sugerir relaciones y correspondencias.

“Es como hacerle psicoanálisis a una colección para que ésta nos hable de sus amistades, sus amantes, sus padres y, así, cuestionar sus relaciones”, expone Carles Guerra.

Para lograr esta selección, explica el crítico de arte y comisario de la muestra, debió revisar las 3,000 fotografías de la Colección Foto Colectania, las cuales consultó a través de su repositorio digital y otras en formato físico, así como 3,000 instantáneas adicionales que forman parte del archivo del fotógrafo Paco Gómez.

¿Qué tan importante fue la observación de la calle en esta selección? “La observación de la calle es un tema muy importante en esta exposición, porque muchos de los fotógrafos eran street photographers, quienes encontraban su motivación simplemente saliendo a la calle con la cámara, sin saber qué es lo que iban a encontrar.

¿Se aprecia algún tipo de evolución en la mirada de la calle? “Hay una evolución importante, al pasar de una calle en la que el fotógrafo tiene toda la libertad para mirar a personas del género opuesto y lo hace con un descaro que hoy en día podría ser intolerable.

“Así que tenemos fotografías de Joan Colom, quien observaba a las trabajadoras sexuales de uno de los barrios más desfavorecidos de Barcelona, antes conocido como Barrio Chino o ahora El Raval, que muestra no sólo la evolución de la calle, sino también de la mirada hacia la calle”, asevera.

¿Qué otras miradas se podrán apreciar? “Después llegan fotografías urbanas como las de Manolo Laguillo o Xavier Ribas, donde ya no hablamos de la calle, sino de esas ciudad ordenada y ritualizada, donde aparentemente tenemos una gran libertad, pero en el fondo estamos actuando bajo construcciones muy, muy precisas”.

¿Qué tan presente está la experimentación en la selección? “El carácter experimental está muy presente, aunque, como ya he dicho, la mayor parte de las imágenes fueron tomadas por fotógrafos y fotógrafas que en un principio se consideraban simples amateurs, es decir, personas que tenían una práctica fotográfica sin sentirse profesionales, así que ese amateurismo les dio una libertad increíble”.

Parte de esta muestra, que permanecerá abierta al público hasta el 12 de octubre, fue presentada antes en Barcelona y en The Margulies Collection at The Warehouse, en Miami.