La tumba, 60 años después, un “despertar” que cautiva en la era del TikTok
La primera novela del escritor José Agustín (1944-2024), un parteaguas en la literatura mexicana, llega “vigente” a las nuevas generaciones

“A pesar de que son dos épocas distintas; momentos históricos, políticos, sociales y culturales imposibles de comparar, La tumba sigue teniendo vigencia y cautivando a los lectores jóvenes”, afirma el editor Andrés Ramírez (1972) sobre la primera novela de su padre, José Agustín (1944-2024), publicada en 1964.
Se sigue leyendo desde siempre. Es el libro de él que más se ha leído. La esencia del personaje, el adolescente Gabriel Guía; esa melancolía, esa tristeza, el existencialismo que se percibe en la historia, es lo que siguen viviendo los chicos hoy”, comenta en entrevista el director editorial de Penguin Random House México.
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Ese despertar a la vida y decir ‘¡Puta madre, y ahora tengo que ser un adulto!’ y aferrarte a algo que te gusta, en el caso de Gabriel a la escritura. Son ritos de pasaje que ahora se hacen, a pesar de que haya TikTok, redes sociales y estímulos muy diferentes. Retrató muy bien el espíritu mexicano de los jóvenes”, agrega.

TÍTULO: La tumba. Edición conmemorativa.
AUTOR: José Agustín
EDITORIAL: Alfaguara. México, 2024, 296 pp.
José Agustín empezó a escribir La tumba cuando tenía 16 años, como su protagonista; y, según un apunte de su puño y letra, que se incluye en la edición conmemorativa que acaba de publicar Alfaguara, “fue deveras terminada el 17 de julio de 1963, a las 3:07, cuando fue escrito el último anexo. El resto fue terminado el 25 de abril de 1961”.
Con un tiraje de 3 mil ejemplares, esta nueva edición, parteaguas de la literatura mexicana, con prólogo de la escritora Brenda Navarro, incluye imágenes de los dos primeros manuscritos de La tumba, de las galeras de la edición de Mester, sello en el que lo publicó Juan José Arreola –el tutor del taller literario en el que José Agustín trabajó el texto–, de 14 portadas que ha tenido y algunas fotografías inéditas; además de testimonios de familiares, colegas y amigos.
LA TUMBA, EL PRIMER LIBRO QUE ANDRÉS RAMÍREZ LEYÓ DE SU PADRE
Andrés Ramírez, el primero de los tres hijos que tuvo José Agustín con Margarita Bermúdez, su esposa durante seis décadas, recuerda que La tumba fue el primer libro de su papá que leyó.
Me decidí a leerla a los 15 años. Fue una tarde, en su estudio. Fue muy cautivador. Me divertí mucho. Me dejó muy emocionado. Y fue, sin duda, otro tipo de encuentro con él. La novela contaba la historia de un muchacho como yo y fue muy grato. A partir de esa lectura entré a toda su obra, detonó mi interés. Leí la mayoría de sus libros entre los 15 y los 20 años. Aunque no los comentábamos. Eran lecturas privadas”, explica.
El también poeta destaca que, para ese momento, “ya tenía la conciencia de qué hacía mi papá y quién era; porque él se la pasaba hablando de sus libros, de sus amigos y de sus batallas culturales en la sobremesa de la comida, en el desayuno, en la noche, en el coche. Nos lo sabíamos de memoria”, evoca sonriendo.
Aclara que el novelista, cuentista y dramaturgo, integrante de la generación de La Onda, nunca obligó a sus hijos a leer su obra. “Al contrario, la primera vez que traté de leer un libro suyo, como a los 13 o 14 años, me disuadió.
Fui al librero y tomé el más chico, el más delgado, que tenía puros diálogos; era la obra de teatro Círculo vicioso. Me dijo que no leyera esa aún, sino hasta que estuviera más grande. Me sorprendió, porque no era restrictivo, y le hice caso”, indica.
Con el tiempo, Andrés se convirtió en el editor de José Agustín. “Fui su editor a partir de la publicación de Dos horas de sol, en Seix Barral, en 1995. Fue el primer título que edité en mi vida. Y, después, fui editando todas sus novedades.
Era una relación muy singular. No podíamos dejar de ser ni padre e hijo, ni autor y editor. Él era muy abierto. Aceptaba de buen grado la crítica constructiva. Ya era un autor en madurez total”, indica.
Admite que se desconoce cuántas reimpresiones ha tenido La tumba y el número de ejemplares tirados en sus 60 años de vida. “Está la primera edición que hizo Arreola, de 500 ejemplares, que pagó mi abuelo, en 1964. Luego se reeditó en Novaro con mucha fortuna, en 1966; esa segunda edición ya fue masiva, de 70 mil ejemplares, desde ahí se volvió best-seller.
Por desgracia, la historia editorial del país no se archiva, no se guarda, no se tiene memoria. Habría que hacer un poco de arqueología, a ver quién se avienta”, reta.
Ramírez detalla que, de su padre, sólo hace falta reeditar Los grandes discos de rock. “Pero no sabemos bien cómo hacerlo, porque es un libro distinto. Fue ilustrado, de formato grande, con fotos. Estamos viendo si hacemos una edición similar o una más popular, sólo con los textos”.
Y adelanta que este año lanzarán El lugar del corazón, un libro de cuentos de Juan Tovar (1941-2019), con la idea de comenzar a reeditar a la generación de José Agustín.
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*mcam
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