La mejor salsa verde para enchiladas, así le quitas lo amargo
Descubre cómo hacer la mejor salsa verde para enchiladas y elimina su sabor amargo con estos trucos caseros. ¡Hazla perfecta y deliciosa!

La salsa verde es uno de los pilares más deliciosos de la gastronomía mexicana, esta salsa clásica se sirve en enchiladas, chilaquiles, guisados y más. Su sabor fresco, ácido y ligeramente picante es ideal para realzar estos platillos tan tradicionales.
Sin embargo, muchas personas se enfrentan al problema de que su salsa verde queda amarga, lo que puede arruinar por completo el resultado final. Afortunadamente, este problema tiene solución. Descubre cómo preparar la mejor salsa verde para enchiladas, qué errores evitar, y los trucos para quitarle lo amargo y lograr un sabor equilibrado y delicioso.
¿Por qué la salsa verde se amarga?
Uno de los errores más comunes al preparar salsa verde es no comprender por qué aparece ese sabor amargo que la hace desagradable. Este problema tiene varias causas:
- Tomatillos crudos o mal cocidos: los tomatillos (también conocidos como tomates verdes) son el ingrediente base de la salsa verde. Si no se cocinan adecuadamente, pueden generar un sabor ácido-amargo que se acentúa una vez molidos. Usarlos completamente crudos sin asarlos, hervirlos o tatemarlos suele causar este efecto.
- Exceso de cáscara o residuos pegajosos: la cáscara que recubre al tomatillo tiene una sustancia pegajosa que también puede aportar amargor si no se lava correctamente. Es fundamental enjuagar los tomatillos con agua y frotarlos hasta quitar toda esa capa pegajosa.
- Uso excesivo de chiles crudos: algunos chiles verdes como el serrano o jalapeño pueden ser demasiado agresivos en sabor si se usan crudos y en exceso. Esto también puede amargar la salsa.
- Cocción prolongada o quemado excesivo: aunque cocer los ingredientes puede darle un gran sabor, si los chiles o tomatillos se queman demasiado, liberan notas amargas que se trasladan a la salsa.

Receta de salsa verde para enchiladas
Ingredientes para 2 litros de salsa:
- 1 kilo de tomatillos
- 4 chiles serranos (puedes usar solo 1-2 si no quieres que pique mucho)
- ½ pieza de cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- 10 ramas de cilantro
- 1 pizca de azúcar
- 1 cucharada de sal
- 1 cucharada de aceite vegetal
- 2 tazas de agua o caldo de pollo/verduras
Procedimiento:
- Lava y desinfecta perfectamente los tomatillos, cilantro, chiles, ajo y cebolla. Seca los ingredientes después.
- Coloca en la licuadora: los tomatillos, cilantro, chiles, ajo, caldo y cebolla. Muele perfectamente, debe quedar una mezcla lisa.
- En una sartén con el aceite caliente, vierte la salsa y cocina por 5 minutos a fuego medio. Añade la sal, deja 1 minuto y después agrega el azúcar (solo si quedó ligeramente ácida) y apaga.
- Sirve caliente sobre tus enchiladas, o cualquier otro platillo que prefieras.
Esta salsa es suave, fresca, sin rastros de amargor, y tiene el sabor clásico que buscas para unas buenas enchiladas verdes. Una vez que has logrado la salsa verde perfecta, puedes guardarla y utilizarla en otros platillos mexicanos igualmente deliciosos.
Guarda la salsa en un frasco de vidrio con tapa hermética. Dura hasta 5 días en el refrigerador. Puedes congelarla en porciones pequeñas usando moldes para hielo o bolsas con cierre. Dura hasta 3 meses.

¿Cómo quitarle lo amargo al tomate?
Si tu salsa verde ya quedó amarga, no todo está perdido. Existen varios trucos efectivos para balancear el sabor sin echarla a perder:
Cocina los tomatillos correctamente:
- Hervirlos durante 8-10 minutos hasta que cambien de color (verde opaco a amarillo verdoso).
- Tatemarlos en comal o sartén caliente, lo que les da un sabor ahumado delicioso.
- Hornearlos con los demás ingredientes para un sabor más profundo.
- Evita cocinarlos de más, ya que se rompen y sueltan amargor si se cuecen demasiado.
Añadir un poco de azúcar o miel: este es un truco clásico, una pizca de azúcar (media cucharadita por litro de salsa) puede suavizar el sabor sin que la salsa sepa dulce. No exageres, la idea es equilibrar.
Incorpora aguacate o crema: si buscas una salsa más cremosa, puedes agregar medio aguacate o una cucharada de crema por litro de salsa. Esto reduce notablemente el amargor y da una textura suave.
Cocinar la salsa después de molerla: puedes moler tus ingredientes crudos y después cocerla, con un poco de aceite y cebolla. Esta técnica ayuda a que los sabores se integren y se suavicen. Solo hierve por 5 a 10 minutos a fuego medio.
Agregar cebolla y ajo bien cocidos: al sofreír la cebolla y el ajo antes de agregarlos a la salsa, lograrás que aporten dulzura y profundidad, lo cual contrarresta el sabor amargo.

Preparar la mejor salsa verde para enchiladas no es difícil si sabes qué ingredientes usar, cómo cocinarlos y qué errores evitar. El amargor es común, pero con estos trucos puedes prevenirlo o corregirlo fácilmente. Así lograrás una salsa sabrosa, equilibrada y digna de las mejores enchiladas caseras.
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