La ciencia, el motor para entender la vida; presentan propuesta teatral

Belén Aguilar protagoniza la obra de teatro que evoca a mujeres eruditas, que la guían en la búsqueda del sentido de su existencia

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Julia, la protagonista, es una joven que, tras un intento de suicidio, se sumerge en un viaje onírico. Fotos: Arturo López/ INBA

La garganta del cielo, una propuesta teatral que desafía los límites de la narración escénica, se estrenó el viernes pasado en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque.

Dirigida por Diego Álvarez y Belén Aguilar, la propuesta llevó al público a un viaje entre la vida, la muerte y el legado de mujeres científicas, a través de un unipersonal que recayó en el talento de su protagonista.

Un escenario, desprovisto de grandes elementos, dominado por un dispositivo escénico modular, se convirtió en el único recurso para construir universos enteros.

La estructura, diseñada por Álvarez, Daniel Primo y Toztli Abril de Dios, albergó en sus múltiples compartimentos los objetos que permitieron transitar de un bosque a una cueva, del océano al desierto y, finalmente, al vacío cósmico.

Los espectadores siguieron el recorrido de Julia, una joven que, tras un intento de suicidio, se sumerge en un viaje onírico. En su travesía, se encuentra con Emmy Noether, Chien-Shiung Wu, Jeanne Villepreux-Power y otras científicas que marcaron la historia, guiándola en la búsqueda de sentido a su existencia.

De pronto, el mundo dejó de brillar... Recuerdo que un día desperté y las cosas eran grises”, dijo Julia en escena, reflejo del punto de quiebre de su historia. A medida que avanza, la protagonista reconstruye su identidad y comprende las razones de su sufrimiento, hasta llegar al punto más simbólico del montaje: su propio renacimiento.

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Aguilar ofrece una interpretación cargada de matices. Sin más compañía que los objetos y la iluminación, encarnó a Julia y a seis mujeres científicas con un tono que transitó de lo trágico a lo cómico.

Previo al estreno, Álvarez explicó que el proceso de construcción de la puesta “nació de una inquietud por explorar la historia de las mujeres en la ciencia a través del teatro de objetos y otros lenguajes escénicos que no habíamos trabajado.

Para ello, convocamos a especialistas en psicología, antropología y ciencias exactas, así como en temas de suicidio y depresión, para abordar el tema de manera informada y responsable”, dijo.

Tras la función, la divulgadora científica Alejandra Ortiz  reflexionó sobre el impacto de la pieza. “Muchas veces, cuando vemos representaciones de la ciencia, el enfoque es pedagógico. En La garganta del cielo, la ciencia va más allá de la comprensión teórica: se convierte en un motor para entender la vida. No se trata de aprender sobre estas científicas, sino de sentir lo que su legado puede significar en nuestra existencia”.

cva