Una mujer heroica que miente para sobrevivir: Julia llega al mercado en español
La escritora estadunidense Sandra Newman reinventa el personaje femenino y reconstruye el temible mundo del Gran Hermano desde una mirada distinta.

¿Cómo es para las mujeres sobrevivir en el vigilante mundo del Gran Hermano? Los personajes femeninos sí aparecen en la famosa novela 1984, del escritor británico George Orwell (1903-1950), pero “él creía que no era necesario contar su vida cotidiana, se ocupó poco de ellos”.
Intrigada por este aspecto, e invitada por los herederos del también periodista y ensayista, la escritora estadunidense Sandra Newman (1965) aceptó el reto de dedicar una novela a Julia, la joven rebelde amante de Winston Smith, el protagonista de la historia distópica de Orwell, que celebra 75 años de su primera publicación.
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En Julia (Destino), Newman imagina la infancia y la adolescencia de esa mujer que trabaja como mecánica en el Ministerio de la Verdad y da respuesta a cómo fue formando su ética en un mundo de abusos, en el que sólo priva la ley dictada por el Gran Hermano.
JULIA, UN PERSONAGE QUE INFRINGE SIN PUDOR LAS REGLAS
La también autora de Un mundo sin hombres propone a una Julia inteligente y fuerte, que sabe lo que quiere, que miente para sobrevivir, que infringe sin pudor las reglas y que no teme desafiar su destino.
Usé el libro de Orwell como un boceto y fui llenando los huecos que dejó: cómo vivían las mujeres, qué hacían, cómo les afectaba la vigilancia y la falta de privacidad, qué implicaba pertenecer a la Liga Antisexo, el papel de la reproducción y el riesgo de los embarazos, entre otros temas.
Por ejemplo, el hostal donde vivía Julia con otras mujeres es descrito de manera negativa; pero para mí tenía un potencial tremendo. Ahí introduje la belleza, la sororidad y el amor lésbico”, comenta Newman en entrevista.

TÍTULO: Julia
AUTORA: Sandra Newman
GÉNERO: Novela
EDITORIAL: Destino, México, 2024; 432 pp.
La visión de distopía que tiene Orwell asume que el totalitarismo quiere hacer a las mujeres iguales que los hombres; así que le da a Julia un trabajo de mecánica; pero, al final de la novela, ella se somete a Winston, le sirve té, se pone vestidos bonitos, se maquilla.
El personaje de Julia y el dibujo que hace el autor del mundo femenino se me hicieron muy difíciles de digerir. He hablado con muchas mujeres que han coincidido con esa perspectiva.
Pero lo bueno de escribir un libro que agrega una perspectiva femenina es que crea un acompañante para esa historia y es otra manera de percibir lo que está en la novela original”, explica.
Quien cursó una licenciatura de la Escuela Politécnica del centro de Londres, y una maestría de la Universidad de East Anglia, piensa que “algo que parece querer Winston es que Julia no sea una mujer tan inteligente como él, que nunca le suponga un reto ni lo supere. La Julia que vemos es a través de los ojos de Winston, como ella quería aparecer para él.
Me hacía sentido buscar a una persona de la que yo pudiera escribir y que el lector pudiera identificarse con ella; y lograr iluminar de una manera diferente el aspecto político”, agrega.
La narradora señala que “Julia se ha hecho en un mundo post-ético, donde los dilemas éticos se han hecho lo más insignificantes posible. Cualquier ética que ella pudiera tener surge directamente de su corazón, no de algo aprendido. Lo único que ha aprendido es a hacer lo que el régimen quiere.
En mi propuesta, Julia descubre la posibilidad de actuar como alguien ético y no sólo tener sentimientos subversivos y dolosos. Yo quería mostrar cómo alguien puede ser heroico sin ser un héroe. No es una heroína, tiene la capacidad de hacer cosas heroicas, pero sólo es una persona ordinaria. Por eso, al final, cuando le ofrecen ese atisbo de felicidad, lo toma”, narra.
REFLEXIÓN SOBRE LA LIBERTAD
Newman dibuja en Julia un sistema totalitarista más frágil que el propuesto por Orwell, lleno de grietas. “Creo que hay esperanza. Hasta ahora no hemos visto un régimen totalitario que dure para siempre. Lo que aterra es que nunca sabes cuánto puede durar, sean cien años o dos.
Creo que todos los sistemas políticos son frágiles, aunque sea un régimen que ofrezca la mayor libertad. Tienes que seguir trabajando para sostenerlo; de lo contrario, el sistema se desmorona”, advierte.
La novelista invita en su libro a reflexionar también sobre la libertad. “En realidad, no sabemos qué quiere decir este concepto. Creamos reglas para controlar a la gente y desconocemos sus consecuencias. Cuando escribí el Julia, pensé que ser libres es no estar vigilados y tener derecho a la privacidad”, concluye.
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*mcam
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