Crean un panteón de botellas y letras en el Museo Memoria y Tolerancia
A través de 95 piezas de cerámica, rinden un homenaje a escritores y periodistas que han sido censurados, encarcelados o asesinados, por sus palabras, a lo largo de la historia universal

En Botellas para las lágrimas, la escritora y artista visual Jennifer Clement rinde un homenaje a aquellos escritores y periodistas que se vieron obligados a callar; y reúne 95 piezas de cerámica elaboradas a lo largo de cuatro años, cada una dedicada a una figura que ha sido silenciada por distintos regímenes autoritarios.
Cada botella es un homenaje; pero, sobre todo, un mensaje para las autoridades que deben cuidar la libertad de expresión y no censurar, porque un gobierno que silencia a la prensa que informa de la violencia en su país está equivocado y comete otro crimen”, comentó Clement en entrevista.
El trabajo de los medios es decir la verdad e informar sobre lo que pasa en su entorno, ese es el deber de los periodistas y escritores”, afirmó tras inaugurar su muestra temporal en el Museo Memoria y Tolerancia.
Es un homenaje a los escritores y periodistas que, por sus palabras, han sido exiliados, encarcelados o asesinados, como Sor Juana Inés de la Cruz, Anna Ajmátova, Wole Soyinka, Mahmoud Darwish, Anna Frank o Federico García Lorca, entre muchas otras voces fundamentales de la historia.
Cada botella está hecha en barro con frases de cada uno de estos personajes. Los textos de este panteón de botellas fueron escritos con máquinas mecánicas, letra por letra. La botella de Sor Juana, por ejemplo, tiene una breve parte de su poema Primero sueño. Me tomo ocho meses confeccionarla, porque el barro es una sustancia viva y me costó trabajo imprimir cada letra”, narró Clement.
El museo define a esta exposición como “profundamente emotiva, inspirada en los antiguos lacrimatorios griegos y romanos. El resultado es un poderoso memorial contemporáneo que invita a reflexionar sobre la fragilidad de la libertad de expresión y el valor de la resistencia creativa”, señaló la expresidenta del PEN Internacional.
Entre las botellas destaca la de Ana Frank, la niña judía alemana que se convirtió en uno de los testimonios más poderosos del Holocausto; su botella lleva una de sus frases: “Los muertos reciben más flores que los vivos, porque el arrepentimiento es más fuerte que la gratitud”.
En el corte del listón participaron, el jueves pasado, además de la artista expositora, la directora de exposiciones del museo, Linda Atach, y el curador Álvaro Gómez.
Botellas para las lágrimas permanecerá abierta al público durante la temporada de Art Week. El museo informó que se realizarán conversatorios y actividades paralelas para reflexionar sobre la libertad de expresión y la protección de quienes ejercen la escritura.
RECUERDAN A PERIODISTA VERACRUZANA
Entre las piezas expuestas en Botellas para las lágrimas, de Jennifer Clement, destaca una dedicada a la periodista veracruzana Regina Martínez, corresponsal de la revista Proceso, asesinada en abril de 2012.
Clement señaló que la inclusión de esta botella responde a la necesidad de mantener viva la memoria de quienes fueron atacados por su labor informativa y cuyo caso permanece como un referente de impunidad en México.
La artista afirmó que la instalación busca visibilizar “las historias que los regímenes y la violencia quisieron borrar”.
Las piezas fueron elaboradas en cerámica para subrayar la fragilidad y, al mismo tiempo, la permanencia de la memoria.
La muestra se presentó en el Museo Iconográfico del Quijote, en Guanajuato, como un homenaje a periodistas y escritores víctimas de censura y agresiones.
En México, organizaciones de libertad de expresión han documentado un incremento sostenido de ataques contra la prensa en la última década.
-Lourdes López
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