Joshua Cohen: cruzar fronteras con literatura

El premio Pulitzer 2022  ofrecerá hoy una charla en el centro de documentación e investigación de México, dentro de la cuarta Feria Internacional del Libro Judío, que se realiza del 1 al 10 de septiembre

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escritor estadunidense Joshua Cohen

La literatura es lo único que puede cruzar fronteras, casi de forma secreta y sin ser detectado, pero al mismo tiempo, el contacto con traductores, intérpretes y periodistas de todo el mundo es posible amplificar ese tipo de cruces”, dice a Excélsior el escritor estadunidense Joshua Cohen (New Jersey, 1980), ganador del Premio Pulitzer 2022 y quien ofrecerá hoy una charla en el Centro de Documentación e Investigación de México (CDIJUM), dentro de la cuarta Feria Internacional del Libro Judío (FILJU), que se realiza del 1 al 10 de septiembre.

En ese marco, el también autor de Cadenza for the Schneidermann Violin Concerto y Witz presenta en México Los Netanyahus, libro con el que recibió el galardón literario y donde cuenta la historia de Ruben Blum, un historiador judío (no un historiador de los judíos), que es obligado a participar en un comité de contratación para revisar la solicitud de un académico israelí exiliado, quien se especializa en la Inquisición española, llamado Benzion Netanyahu (padre del excanciller Benjamín Netanyahu).

Dicho relato, inspirado en una anécdota que el crítico literario Harold Bloom le platicó a Cohen, está aderezado de ficción y no ficción para dar forma a una comedia inventiva e irreverente que explora temas como la identidad y la política.

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¿Qué representa Rubén Blum en el mundo judío de este momento? “Es una página en blanco. Es un personaje que funciona como alguien con quien el lector se puede identificar. Una persona que está tratando de escapar a las formas en que encasillan su identidad. Sin embargo, se confronta con la manera en cómo lo ven, tal como lo vivimos todos”.

¿Por qué le interesó ubicar su novela en la atmósfera de la posguerra? “Es después de la Shoá (el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial), en un momento de crisis y reconstrucción, donde se está pensando la identidad judía, la fundación del Estado de Israel y, al mismo tiempo, la reconciliación entre judíos que venían de Europa del Este y los que provenían del mundo árabe. Es la generación de mis papás y siempre es divertido destruir a nuestros padres”.

¿Le parece que en ese lapso histórico los judíos pasaron de recibir violencia física a violencia verbal? “Sí, un poco, pero también lo quería poner en el libro es la idea de que el daño verbal no es nada comparado con el daño real y tú lo ves con Rubén Blum, quien recibe esa violencia en forma de chistes y burlas, pero no se comparan con las cámaras de gas”.

¿Le parece que el papel de la historia debe apostar por la justicia? “Nada es justo. Pero en el libro trato dos formas de historia. Por un lado, la historia de la ilustración y, por el otro, la historia medieval. La primera es una historia que cree en que la generación posterior siempre es mejor que la anterior, es una historia que tienen el progreso en mente. Mientras que la medieval es circular: no importa lo que hagas, todo se repite y sigues en el mismo círculo”.

¿Qué impacto tuvo la Inquisición en el mundo judío? “La historia de la Inquisición es amplia en eso que han llamado ‘el Nuevo Mundo’ y que está presente en Latinoamérica y en la historia de los judíos. Aunado a esto, la división de judíos en tres (partes) es producto de esa Inquisición.

Este libro también plantea la importancia de quién cuenta la historia y desde qué perspectiva, es decir, de cómo te ves a ti mismo –y eso aplica  para el caso de Latinoamérica, y en particular de México, con una representación de culturas indígenas mucho más alta que quizá cualquier otro país– y quién nos cuenta tu historia”.

Finalmente, Cohen refiere la importancia de la literatura. “La literatura se inserta en ese lugar donde yo no estoy tratando de cambiar las cosas, sino de contribuir con mi visión del mundo, y eso se integra con la visión del mundo de muchas otras personas. Quizá eso es algo que contribuye (la literatura) y lo único que vale la pena en esta vida”.

¿Cómo definiría a Harold Bloom? “Era un personaje ruidoso, poco gentil, que empezó como un niño judío del Bronx que decidió convertirse en el experto en Shakespeare, pero, al lograrlo, fue considerado el epítome del neoconservadurismo con esa idea de cómo los cánones trascienden, aunque en realidad él buscaba lo contrario”.

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