Jean Portante, el péndulo entre las palabras

El poeta y narrador francés se define como “un escritor migrante” que crea en una lengua híbrida

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Uno de los conceptos más presentes en la obra de Jean Portante es la reinvención del olvido. Foto: Cortesía FIL

Me defino como ese péndulo que va entre lo que uno ha dejado y lo que uno va a encontrar”, afirma el poeta, novelista y dramaturgo francés Jean Portante (1950), quien destaca que la migración es el tema central de su obra literaria.

Yo soy migrante, hijo de migrantes italianos que fueron a Luxemburgo. Y, entonces, cuando uno es migrante, deja un lugar y llega a otro y poco a poco ya no forma parte del lugar que dejó, pero todavía no perteneces al territorio nuevo.

Y este ‘ya no’ y ‘no todavía’ es el centro de mi propuesta. Ahí hay un enorme espacio entre lo que ya no está y lo que todavía no está. Y toda mi escritura está en este espacio, sí, acercándose como un péndulo hacia lo que ya fue y hacia lo que vendrá”, explica en entrevista con Excélsior.

El ensayista y periodista destaca que encontró una cómplice para esto: una ballena llamada Mrs. Haroy, que nació como personaje de uno de sus libros. “Me di cuenta que las ballenas también tienen una historia de migración. Vivieron primero en la tierra firme y luego, no se sabe por qué, decidieron volver al mar.

Los científicos dicen que era un enorme perro antes, en el tiempo de los dinosaurios. Y, bueno, se fue al agua y ahí cambió, se adaptó como hace cada migrante. Se quitó las patas y se puso aletas; tuvo una forma más aguadinámica. Pero se olvidó
de deshacerse del pulmón, que en el agua no ocupa”, cuenta.

El autor de 40 libros confiesa que “dialoga” con su ballena y le pregunta por qué conservó su pulmón. “Ella me dice: ‘No quería deshacerme de lo más precioso que tenía en tierra firme, que es la respiración. La migración es eso. Un migrante se va a adaptar, pero siempre se va a quedar con una cosa que no va a sacrificar”.

Para Portante, ese “pulmón” es el idioma. “Tengo una lengua materna adentro, que es el italiano; pero que nunca aprendí en las escuelas, porque en Luxemburgo se habla alemán, francés y luxemburgués.

Entonces, tenía un pulmón italiano. Pero, cuando me puse a escribir, lo hacía en francés. No tenía sentido. Mi ballena me sugirió ‘hazle como yo. Tu pulmón es la lengua italiana, ¿por qué no la insertas en la lengua francesa?’. Y empecé a construir una lengua en la cual respira otra lengua. Y ahora la llaman en las universidades la lengua ballena. Así que escribo en lengua ballena”, agrega.

Uno de los conceptos más presentes en la obra de Portante es la reinvención del olvido.

Parte de un pensamiento que para mí es central: el olvido es la memoria más perfecta, por la simple razón que las cosas que se quedan adentro permanecen en un lugar de nuestro cerebro. No todo sale y lo que sale, cuando lo contamos, que son los recuerdos, transforma lo que está dentro de la memoria, la hace distinta, casi la borra. Entonces, si no sale, si se queda adentro, es intocada y es la memoria más perfecta”.

Por esta razón, también habla de las cenizas de las palabras. “Yo escribo en una lengua que está quemada desde el interior por la otra lengua, y lo que sale es una tercera. Este fuego, estas llamas, lo que queda cuando todo se ha quemado de la lengua que no quiero, el francés, que quiero el italiano, lo que queda son las cenizas, que es una lengua nueva”.

El creador que ha vivido varios años en Cuba y en Brasil admite que América Latina le ha dado mucho.

Un gran personaje me ha dado todo, que es Juan Gelman. Él me dijo lo que es el centro de lo que hago. Me sugirió “tú tienes que crear tu propia lengua; porque, si no lo haces, vas a escribir en la lengua de los demás y vas a ser esclavo de la lengua de los demás. Resaltó: ‘tú no eres un escritor que escribe en francés, tú tienes que escribir en Portante’”, recuerda sobre el poeta argentino que vivió en México hasta su muerte.

El también traductor adelanta que trabaja, como siempre, en tres obras a la vez: un libro de poesía al que titulará La pantera perfumada. “Para Dante, la pantera perfumada es la poesía, es lo que no se puede asir; pero ahí está, porque deja

su olor”.

Avanza en la novela Ciento siete días, que es el tiempo que pasó al lado de su madre en el hospital, pues estaba en coma; y en una obra de teatro sobre la inocencia.

 

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Fotos: Cortesía FIL

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