Ilustradores dominan el verbo y los trazos en literatura

En la literatura infantil y juvenil de América Latina se consolidan los artistas visuales que narran sus propias historias.

thumb
Ilustración de un niño jugando.

En la literatura infantil y juvenil, el texto y la imagen se complementan de tal manera, dialogan de formas tan complejas, dependen tanto el uno del otro, se corresponden tan profundamente, que cada vez crece más el número de ilustradores que se atreven, necesitan, narrar sus historias a través de ambos lenguajes.

En los últimos 15 años, artistas gráficos latinoamericanos que comenzaron su carrera ilustrando las historias de otros escritores han apostado por “la creación integral”; es decir, se han preparado para dar vida a sus propios relatos y narrarlos tanto con palabras como con imágenes.

Las editoras Mónica Romero Girón, de editorial SM, y Susana Figueroa, del Fondo de Cultura Económica, así como el escritor e investigador Adolfo Córdova, coinciden en que esta doble creación realizada por una misma persona no ofrece una mejor obra literaria, sino una diferente.

En México y Latinoamérica, es un síntoma positivo de la madurez que va alcanzando el campo de la literatura infantil y juvenil y, en particular, el de la creación del libro álbum, resultado de un largo proceso de especialización y profesionalización, en el que los ilustradores se reconocen y son reconocidos como autores capaces de dominar ambos lenguajes, el del texto y el de la imagen”, afirma Córdova en entrevista con Excélsior.

Creo que esta tendencia se está consolidando en América Latina y es decisión sólo del ilustrador. A nivel internacional, autores como Anthony Browne y Oliver Jeffers apostaron desde hace décadas por un trabajo propio de texto e imagen. Desean expresar su punto de vista desde todos los ángulos, concebir la historia más integralmente. Ambas vertientes tienen su público”, agrega Figueroa en entrevista por separado.

Los ilustradores deciden escribir sus propias historias, porque quieren que sus dibujos vayan más allá que un acompañamiento. No me atrevería a decir que es más integral o completa esta propuesta, simplemente tiene otra visión”, añade Romero.

Para Córdova, especialista en literatura infantil y juvenil, “tener la capacidad de pensar y bocetar una idea de manera mixta no es tan común; pero puede ser ideal al crear álbumes ilustrados, para que imagen y texto se complementen y dialoguen de formas complejas y densas y forma y fondo se correspondan”, considera.

El maestro en Libros y Literatura Infantil y Juvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona dice que, en muchos casos, “se puede sentir claramente la cohesión y la tensión dramática justa entre imagen y texto; pero es algo que también pueden conseguir ilustrador y escritor distintos, que se entiendan bien y tengan una buena edición”.

thumb
Ilustración prehispánica.

Romero aclara por su parte que, “si bien la literatura desde que nació ha sido considerada propia de los escritores, las ilustraciones nunca han sido ajenas a ella. En literatura infantil, las imágenes son muy importantes, porque lo visual es como un gancho para los niños, los invita a leer. Cada vez se ha llenado más de ilustraciones que cuentan una historia por sí mismas, que muchas veces no necesitan un texto”.

TE PUEDE INTERESAR: Publicarán obra inédita de Gabriel García Márquez.

Dice que en México este fenómeno ha tenido mucho crecimiento. “Cada vez hay más atrevimiento de los ilustradores a escribir sus historias. En el país va creciendo. Hay varios que hace 15 años empezaron ilustrando libros de otros autores y poco a poco escribieron sus propias historias.

Para poder hacer esto tiene mucho que ver la preparación. Ambos son oficios que se pueden practicar. Es más fácil para el ilustrador aprender a escribir, que viceversa. Lo hacen por el amor a las historias. No se puede separar la imagen del texto”.

Y Figueroa comparte que, en su visita más reciente a México, el ilustrador holandés Mark Janssen le contó que, tras ilustrar unos 200 libros de otros autores, decidió crear sus propias historias porque “creía que se diluía un poco el mérito del ilustrador, que no se le reconoce igual y, para él, el texto es tan importante como la imagen”.

Entre los ilustradores que escriben sus propias historias citaron a la argentina Isol, Mariana Alcántara, Roger Mello, Claudia Rueda, Gusti y Paloma Valdivia, entre muchos otros.

Córdova concluye que la fama internacional de los ilustradores mexicanos crece, a pesar de los embates que ha recibido el sector y de las manifestaciones de precarización abierta de la profesión.

CONSULTA AQUÍ LAS NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA

*mcam