Galería Kurimanzutto 25 años: Del mercado popular a Nueva York
José Kuri narra la historia del recinto que hoy representa a 40 creadores de arte contemporáneo y se mantiene “vivo y activo”

Energía, familia, generosidad, comunidad y respeto y admiración por la obra de sus artistas. Éstas son las palabras que más repite el promotor José Kuri al evocar los 25 años de la galería Kurimanzutto, que fundó junto con Mónica Manzutto el 21 de agosto de 1999; conceptos que han guiado el trabajo y han formado la identidad del recinto.
Tras empezar con “un momento de generosidad” en un mercado popular y trabajar nueve años como galería nómada, montando exposiciones en espacios atípicos de la Ciudad de México, Kurimanzutto abrió su actual sede en noviembre de 2008 en la colonia San Miguel Chapultepec y, desde mayo de 2018, posee una sede en Nueva York. Hoy representa a 40 artistas visuales de diversos países.
La mayoría de los creadores que comenzaron sigue con nosotros. Ha sido un viaje maravilloso, porque los hemos acompañado. Y se han incorporado artistas jóvenes, que nos mantienen activos y vivos”, afirma Kuri en entrevista con Excélsior.
La Kurimanzutto nació en dos locales del Mercado de Medellín, de la colonia Roma, que rentaron por un día. Aquí presentaron su primera exposición, Economía de mercado, que reunía obra de 11 artistas contemporáneos que fue vendida a 80, 200, 300 o 500 pesos, “a precios muy parecidos a las cosas que podías comprar en un mercado”, cuenta.

Ahí estaban, entre las piñatas y las flores, los hoy famosos Gabriel Orozco, Damián Ortega, Abraham Cruzvillegas, Daniel Guzmán, Gabriel Kuri, Eduardo Abaroa, Luis Felipe Ortega y Minerva Cuevas, entre otros, creando sus piezas con materiales que encontraron en el mercado.
La idea fue de Gabriel Orozco. Llegamos a las siete de la mañana al Mercado de Medellín. Ya habíamos ido previamente dos o tres veces a verlo, a hablar con los locatarios para que nos dieran permiso de ponernos.
Fue un día de mucha energía y comunidad. Desayunamos juntos. Abraham llevó una marimba a la una de la tarde. No sabíamos quién iba a ir. Hicimos invitaciones por teléfono y se corrió la voz. Aún no había celulares ni WhatsApp. Coleccionistas como Patrick Charpenel y Aurelio López Rocha hablaron desde Guadalajara, les describimos las obras y compraron por teléfono. Vendimos todo”, recuerda el galerista.
No teníamos idea de en qué nos estábamos metiendo. Lo único que teníamos claro es que queríamos trabajar con artistas de nuestra generación, porque era la que conocíamos bien y a la que más le podíamos aportar. Era como una familia, pues los conocíamos desde 12 años atrás. La relación empezó a partir de un respeto y una admiración por su obra”, agrega.
Quien estudió la maestría en Políticas Públicas y Economía Internacional en la Universidad de Columbia señala que comenzaron como una galería sin espacio.
No teníamos dinero para una renta. Mónica y yo vivíamos de lo que vendíamos. Empezamos con el capital más grande, este grupo maravilloso de artistas.
Hacíamos exposiciones en toda la ciudad. Íbamos rentando lugares por uno o dos días, según lo que se necesitara. Como una galería nómada. Y manteníamos la oficina de operación desde nuestro departamento. Iban ahí todos”, detalla.

De repente ya no cabíamos en nuestro departamento; no podíamos ni cocinar, porque todo estaba lleno de obras de arte. Cerrábamos la galería y nos íbamos a visitar curadores y museos a Francia, a Estados Unidos, y traíamos trabajo para nuestros artistas. Era otra velocidad en el mundo del arte”, evoca el promotor.

Dice que llegaron a la San Miguel Chapultepec cuando la colonia aún no estaba de moda. “El local era una maderería de los años 40 que estaba abandonada, y antes había sido una fábrica de pasteles. Fue renovado por el arquitecto Alberto Kalach. Ya necesitábamos un centro de gravedad, porque la operación ya era más grande”.
A la distancia, Kuri concluye que “hoy cohabitan en México una gran cantidad de artistas jóvenes, buenos e interesantes. Existen unas 18 galerías de arte contemporáneo, más 12 proyectos de artista. Es un ecosistema muy dinámico y diverso del que formamos parte”.
La Kurimanzutto festeja su cuarto de siglo trabajando. Prepara las exposiciones del danés de origen vietnamita Danh Vo, que se abre en septiembre, y del mexicano Jerónimo López Dr. Lakra, para octubre. Y Petrit Halilaj, de Kosovo, exhibirá próximamente en Nueva York.
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