‘Esta novela es una tarde de mierda en la vida de una adolescente’: Rosario Villajos
En la Educación Física la autora exhibe miedos y heridas que provocan conceptos como belleza, perfección y aceptación social

Éste es el retrato de un cuerpo adolescente y las consecuencias que enfrenta por ser femenino. Es el relato que exhibe rastros, miedos y heridas abiertas que provoca conceptos como belleza, perfección, aceptación social, mentira, violencia y la desaparición forzada. Y, sobre todo, es un libro que se detiene en las implicaciones del cuerpo femenino para quienes nunca tuvieron hijas, hermanas o para quienes tienen una vaga referencia sobre la adolescencia y la vida femenina.
Así lo comenta a Excélsior la escritora española Rosario Villajos (Córdoba, 1978), ganadora del Premio Biblioteca Breve 2023 por su novela La educación física y quien se encuentra en México para lanzar esta novela que también evoca el limitado papel de las mujeres en la mitología y en la literatura clásica.
La búsqueda de Villajos, explica, es que Catalina deje un rastro en la mente de sus lectores. “Siempre digo que esta novela es una tarde de mierda en la vida de una adolescente. Sin embargo, no busco que la gente cambie, pero sí que te plantees que nosotras partimos de una circunstancia de desventaja, sólo por haber nacido mujeres en un sistema neoliberal que no deja de machacar a las mujeres”, asegura la autora.
Al mismo tiempo, “quiero plantearte que es posible habitar en otro mundo, que otro cuerpo es posible sin importar si te falta una pierna o un brazo, y que verlo como algo perfecto es posible lejos de esa sociedad enferma”, abunda.
¿Coincide en que la mitología y la literatura clásica también dejaron de lado la presencia de las mujeres? “Las diosas son necesarias e incluso tenemos a una o dos mujeres entre un montón de hombres, pero no sucede así con las mortales, que es lo que a mí me interesa, en donde las mujeres no tienen deseos ni valen, sólo son fetiches u objetos… hay musas, trofeos
y magas”.
Y agrega: “Hace poco en España leí un artículo que afirmaba que se están otorgando premios a mujeres que no aportan tanto a la literatura. Entonces pensé en esas (escritoras) mortales que cuentan cosas sobre mortales, sobre adolescencias que no tienen nada espectacular. Esas soy yo y aquí he venido a contarte unos capítulos muy comunes en la vida de una adolescente de los años 90. Sin embargo, es cierto que los mortales también pueden robar el fuego a los dioses”.
¿Qué le hizo reflexionar el tema de la desaparición de mujeres a partir de lo escrito? “Que una persona que no ama su cuerpo no puede respetar a la gente y, por tanto, no ama la vida y no ama nada. Habría que ir al meollo e investigar a esas personas y averiguar qué tienen y, creo, que lo que se va a encontrar es que no aman la vida ni aman a nada. Cuando pienso en estos feminicidios, en esta especie de exterminio, me gustaría conocer cómo fueron las infancias de estas personas”.
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