Erick Rodríguez enfrenta polémicas en la CND

El director artístico habla de los retos, los cambios, las controversias y la cuestionada codirección con Elisa Carrillo

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Erick Rodríguez, director artístico de la Compañía Nacional de Danza (CND) desde el pasado 1 de febrero, charla con Excélsior de su proyecto artístico, los retos, los cambios, las polémicas y la cuestionada codirección con Elisa Carrillo.

Acepta que la CND no tiene suficiente presencia en el interior del país, que siete de sus bailarines están lesionados o con permiso por maternidad y que debe cubrir las bajas con estudiantes de Monterrey, Córdoba (Proyecto ProVer) y la Nacional de Danza Clásica y Contemporánea.

¿En qué se diferencia su trabajo del de Elisa Carrillo? “Elisa es la directora artística adjunta y se encarga, principalmente, desde el sexenio pasado, de todo lo que tiene que ver con las relaciones internacionales de la CND o la mayoría de ellas, buscar coreógrafos y maestros internacionales, y mi función tiene que ver con la organización y el trabajo artístico de la compañía aquí”.

¿Usted no podría hacer esa parte internacional? “Un mismo director podría hacer ambas funciones, pero, dada la coyuntura de que tenemos una figura internacional, con los contactos, el conocimiento y la visión de Elisa, ¿por qué no aprovecharlo?”.

¿En qué compañías internacionales dio clases antes de llegar a la CND? “En el Ballet Concierto de Puerto Rico, en el TCUNAM, fundé el Ballet de San Salvador, donde también impartí clases; en Los Corpógrafos y la Compañía de Danza Contemporánea”.

¿Cuántas clases ha dado en la CND desde su llegada? “He impartido dos clases”.

¿Una ocurrió en un día no obligatorio para los bailarines? “Sí, era día libre, porque tienen descanso”.

¿Dio clase en un día que podían acudir o no los bailarines? “Sí”.

Un tema recién cuestionado por integrantes de la CND es la participación de Sonia Santamaría como maestra de baile, pese a tener plaza de bailarina, quien, además, tiene el privilegio de emitir opiniones sobre el resto de los bailarines. Esto se cuestiona a Erick Rodríguez.

Sonia es bailarina de la CND y, a su vez, hace labores de maestra, como parte de un programa que empezó Cuauhtémoc Nájera (su antecesor) y que le voy a dar continuidad, que es apoyar a los bailarines a desempeñar o realizar nuevos roles”.

¿Usted tiene seis o siete profesores de baile? “Sí, Diana (Angelini), Clara (Carranco), Agustina (Galizzi), Raúl (Fernández), Tihui (Gutiérrez), Jacqueline (López), (y Reyna Pérez, a quien no menciona).

Son seis maestros y Sonia, que tiene una plaza de bailarina, (pero) como tiene responsabilidad de llevar ensayos, de montar algunas coreografías, tiene cierta libertad para no tomar todas las clases de ballet, porque no puede dividirse en dos”, dice Rodríguez.

¿No es un conflicto el que una bailarina, como Sonia, observe y opine en los exámenes de los bailarines? “No son exámenes, son evaluaciones y éstas consisten en ver cómo ha sido el desempeño de los bailarines a lo largo del año. Sonia, al no ser maestra, no tiene voto en las evaluaciones —todavía no hemos llevado ninguno a cabo este año—, pero sí puede opinar, porque ella trabaja directamente con el cuerpo de baile”.

Y agrega: “¿Por qué se toma en cuenta la opinión de Sonia? No sólo por ser una excelente profesional y por ser una muy buena maestra, (sino) porque es la que trabaja día a día con el cuerpo de baile. Entonces, por supuesto, hay que escucharla”.

¿No es contradictorio? “Yo no lo veo mal… Creo que tenemos un muy buen grupo de maestros... y siempre es bueno escuchar a las personas que saben y que pueden aportar; Sonia es una de esas personas. Entiendo que pueda ser confuso, pero es algo desde mi punto de vista y como director asumo esa responsabilidad”.

¿Es normal que bailarines que laboran como maestros tengan injerencia en la opinión de los demás bailarines? “No he dicho que tenga injerencia. Dije que la escuchábamos, que su opinión es importante, pero eso no significa que pueda tener injerencia en la decisión final”.

¿Pero, si tiene voz, es relevante? “Es importante escucharle, pero eso implica que podemos hacerle caso o no.”

Otro tema a revisar es la reciente convocatoria de Laura Morelos como maestra invitada a la CND que, en 2016, la forzó a dejar la titularidad —acusada de corrupción y tráfico de influencias—, mientras Rodríguez era representante de los bailarines inconformes.

¿Por qué invitarla? “Sí, hace un par de semanas estuvo cuatro días impartiendo clase y tomando ensayos. Conozco bien la situación, era parte de la compañía en aquel momento y me tocó llevar ese proceso. Pero en este nuevo proyecto tenemos el lema de que la compañía es de todos y para todos.

Laura Morelos es de las mejores bailarinas que ha dado México, es una muy buena maestra e, independientemente de las cosas que pasaron hace ya casi 10 años, consideré que podía aportar cosas a la CND en este momento y por eso la invité, cerrando un poco las heridas del pasado y aprovechando sus virtudes como profesional”.

¿Por qué la CND tiene poca presencia en los estados? “En cuanto a la presencia internacional y en los estados es uno de los puntos que nos gustaría trabajar y mejorar. Es la CND y debemos tener más presencia, sin duda y, eventualmente, atender los estados, y luego, internacionalmente, salir y mostrar a la compañía”, aunque luego matiza y dice que la visita de coreógrafos internacionales a la CND también es una forma de proyectar a la agrupación.

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