En busca de la niña interior; un experimento pictórico-teatral
La primera obra escénica de Sofía Ibargüengoitia hurga en la autenticidad del arte, a partir del clásico Alicia en el País de las Maravillas

Una Artista y una Niña que buscan el reloj mágico que camina sobre el tiempo, caen por la madriguera del Conejo y se adentran en un mundo onírico lleno de personajes fantásticos. Aquí, la Artista pierde a la Niña. Para encontrarla, debe superar una serie de obstáculos. Y, finalmente, enfrenta a la Reina para poder reencontrarse con la Niña.
Ésta es la historia que narra la artista mexicana Sofía Ibargüengoitia (1984) en No me sigas, yo también estoy perdida, una obra de teatro que integra 18 pinturas y una instalación de 100 aviones de cerámica, un “experimento pictórico-teatral” que, dirigido por Juan José Tagle, se escenificará del 1 al 3 de agosto en El Círculo Teatral.
Con formación de teatro, arquitectura y artes visuales, Ibargüengoitia admite que su propuesta tiene referencias de Alicia en el País de las Maravillas (1865), de Lewis Carroll, pero que el tema principal es una exploración profunda del arte.
Partí de esa historia. Retomo al Gato, al Conejo, a la Reina, al Sombrerero, como personajes, pero con otro significado. Sale Alicia, pero no es la del cuento, sino alguien distinto. Es como un sueño que tiene su propia lógica”, afirma en entrevista con Excélsior.
Con la idea de “romper fronteras entre los géneros artísticos”, la creadora confeccionó los cuadros de manera simultánea al texto en un proceso solitario que duró tres años; para, después, invitar a un director de escena, cuatro actores, una diseñadora de vestuario, un iluminador y un músico a sumar sus propuestas y convertir el proceso en algo colectivo.
Es un experimento que intenta responder a la pregunta de cómo hablar de un universo, de una misma cosa, a través de muchos lenguajes”, detalla en su taller de la colonia San Diego Churubusco.
Confiesa que la Artista y la Niña son la misma persona, que la primera busca en su interior esa sabiduría y honestidad que cree perdidas. “En el arte es muy fácil abandonar la exploración genuina para hacer lo que le gusta al público, a los críticos, a los compradores o a los académicos. Es fácil perderte en el camino para complacer a los demás o seguir la moda.
La obra intenta dar el giro de cómo regresar a ese camino. Cuando perdemos a nuestra niña interior se transforma en la Reina, que es el monstruo. Lo que le pasa a un niño cuando lo traicionas. Cuando escoges abandonar esa parte esencial de ti hay una consecuencia interna grave. La Niña representa la sabiduría pura”, agrega.
Los actores son la cantante y actriz Cecilia Toussaint, quien encarna a la Reina, la Cocinera, la Maestra y Alicia; Assira Abbate es la Artista; Hamlet Ramírez da vida a El Sombrerero y a El Gato; y Lucía Tinajero, a la Niña.
Lo veo como desdoblamientos de la misma persona. Como si fuera el mundo interior de alguien y cada personaje es un aspecto de esa persona que se manifiesta. La Reina, para mí, es todos esos aspectos que no queremos que se vean, como una sombra, lo que nos da vergüenza y acaba por ser un monstruo. El Sombrerero y sus secuaces son la locura que todos podemos tener, cuando hay cierta fragmentación de cada uno de nosotros”, detalla.
Ibargüengoitia señala que todo comenzó a raíz de que se cuestionó cómo hablar de la pintura sin matarla. “Un profesor me dijo que lo que veíamos en las pinturas era la ceniza de un proceso que ya estaba muerto. Empecé a preguntarme si mi pintura no se expresaba de manera completa, pues la obra debe hablar por sí sola; y cómo podía no ser cenizas y estar viva.
Entonces, se me ocurrió escribir de manera simultánea una obra de teatro, cuyos personajes pueden decir lo que quieran; pueden estar locos o ser perversos, pero están vivos. Hay una libertad que te puede introducir en un universo, más que hablar de una imagen”, detalla.
Así detonó, “hizo explosión” la propuesta interdisciplinaria. “Soy otra persona después de haber hecho esto. He tenido que romper con mis prejuicios. Y cierro un círculo, una deuda pendiente que tenía con el teatro. Lo importante es que cada creador aporta algo y enriquece el todo”, concluye.
Aquí podrás acceder a noticias en tiempo real
Conoce lo más viral en Facebook Trending
Lee a los columnistas de Excélsior Opinión
clm
EL EDITOR RECOMIENDA



