El canal del sufrimiento, antesala simbólica
El canal del sufrimiento, de David Foster Wallace (Ithaca, 1962-Claremont, 2008), comentada por el narrador y arquitecto Luis Panini (Monterrey, 1978)

CIUDAD DE MÉXICO.
Incluida en Extinción (2004), el último libro de relatos que David Foster Wallace publicó en vida, El canal del sufrimiento es una novela corta que, en opinión de Luis Panini, “además de ser un texto brillante, resulta clave en la obra wallaceana, porque le permite al lector absorber y familiarizarse con el pathos de su escritura. Encuentro en este texto –dice Panini– una verdad fundamental que considero absoluta: lo insignificantes e irrelevantes que somos los seres humanos cuando nos situamos en el gran esquema cósmico”.
Para el escritor mexicano, “David Foster Wallace fue un autor inequívocamente cáustico y cerebral. El efecto que su prosa tiene en mí –puntualiza– la experimento con un puñado de escritores bastante reducido. Su escritura me desafía a pensar todo el tiempo, a cuestionar constantemente la forma en que percibo lo que me rodea”.
Asimismo, rememora su primer acercamiento con El canal del sufrimiento: “La leí en 2008, justo antes de tomar la decisión, después de un respiro profundo, de leer la obra más conocida y emblemática del autor. Me refiero a La broma infinita, por supuesto, cuya primera lectura dejé inconclusa porque Wallace, tras un incurable brote de depresión, se suicidó el 12 de septiembre de ese año, cuando yo había leído poco más de la mitad. Me tomó varios meses retomar la lectura. En cuanto a El canal del sufrimiento se refiere, siempre la recordaré como una antesala simbólica de lo que más tarde vendría”.
El autor de las novelas El uranista (2014) y La hora mala (2016) considera que su escritura “siempre se ha caracterizado por la inclusión de elementos absurdos” cuya génesis elige no explicar y que suceden en realidades o situaciones “perfectamente normales”, y en este sentido, estima “una especie de convergencia” entre su escritura y El canal del sufrimiento.
En tanto que, contrariando el recurrente argumento de que “todo ha sido escrito”, Panini piensa que “Wallace nos recuerda, con esta novela, que eso no era cierto”, y para ejemplificarlo, señala: “El personaje que encuentro más divertido y singular es Brint Moltke, ese ‘escultor’ que posee una habilidad en extremo peculiar, la de defecar sus obras. Es decir, el aparato digestivo de Moltke crea las piezas antes de expulsarlas como tales, completamente formadas y sin necesidad de manipular la materia fecal para concederle a sus piezas la apariencia escultórica de un objeto conocido porque ‘así le salen’”.
El narrador regiomontano, quien este año publicará el tercer volumen de una trilogía fantástica llamada Los Cronopolios, también apunta que hay una idea significativa en El canal del sufrimiento: “La historia gira en torno a un artículo que un periodista desea escribir para Style, la revista donde labora, cuyas oficinas se ubican en Nueva York, específicamente en una de las dos Torres Gemelas. Dicho artículo trata sobre el peculiar arte dominado por Brint Moltke. Tanto el periodista como varios editores de la publicación se desviven por encontrar la forma adecuada para publicar esta historia de una forma digna y que sea del agrado de los lectores, a pesar de su burda temática. La fecha de entrega para que el artículo aparezca en el siguiente número de la revista es el 10 de septiembre de 2001, un día antes del ataque terrorista que derribó las Torres y, por lo tanto, las oficinas de Style. Todos los meses de trabajo que el equipo editorial realizó, las batallas contra editores que se negaban a permitir la publicación del artículo se ven, de pronto, reducidos a nada, evidenciado nuestra existencia como esa verdad mencionada: insignificante”.
Por otra parte, Panini señala que la novela corta tiene que ser el género que lo deje “con mejor sabor de boca”. Y al respecto, explica: “Generalmente una novela corta es un texto que encapsula una idea singular capaz de tratarse y resolverse en una cantidad menor de páginas, una idea que cuenta con el potencial de convertirse en una obra de largo aliento, pero que se autoimpone ciertas restricciones para conseguir ese efecto único que siempre la ha caracterizado y que sólo quedaría diluido si el autor decidiera inflar su extensión”.

- TÍTULO: El canal del sufrimiento (novela incluida en el libro Extinción)
- AUTOR: David Foster Wallace
- TRADUCCIÓN: Javier Calvo
- EDITORIAL: Mondadori, España, 2005, 403 pp., (de pág. 295 a pág. 403)
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