El legado verde de Toledo: 20 años del CaSa, primer centro de artes ecológico de Latinoamérica

El Centro de las Artes de San Agustín se caracteriza por cuidar el medio ambiente y por el uso de materiales no tóxicos

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El Taller de Gráfica Tradicional evita el uso de solventes corrosivos y ácidos.Fotos: Cortesía CaSa

Como pocos creadores en el mundo, el artista plástico mexicano Francisco Toledo (1940-2019) creó una obra que, además de evocar la naturaleza, buscaba producir contaminando lo menos posible el planeta.

Consciente de que las pinturas industriales y sus desechos pueden contaminar las aguas y los suelos, dio vida a muchas piezas hechas de materia natural, fibras de árboles, pigmentos a base de tierra y elementos orgánicos.

Partiendo de este principio, fundó el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), ubicado al poniente de la capital, en el municipio conurbado de San Agustín Etla, que abrió sus puertas el 21 de marzo de 2006 en la antigua fábrica de Hilados y Tejidos La Soledad.

El CaSa es el primer centro de las artes ecológico de Latinoamérica.

Próximo a cumplir 20 años, el complejo fue diseñado por la arquitecta Claudina López Morales y financiado por el entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y organismos privados como la Fundación Alfredo Harp Helú y Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca.

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La antigua fábrica de Hilados y Tejidos La Soledad fue transformada en un centro cultural con una singular oferta artística.Fotos: Cortesía CaSa

Opera bajo un marco legal que lo define como un Organismo Descentralizado de la Administración Pública Estatal, está sectorizado a la Secretaría de las Culturas y Artes (Seculta) de Oaxaca y busca consolidar el proyecto artístico-social realizado por Toledo a lo largo de su vida: poner al alcance de más personas la educación y la apreciación artística.

Durante estas dos décadas, este espacio ha animado un diálogo entre artesanos y artistas, para que produzcan de manera conjunta.

El inmueble cuenta con espacios facilitados tanto para la creación profesional, como para la iniciación artística: áreas equipadas para la producción de gráfica digital, gráfica tradicional, así como talleres de teñido y diseño textil.

El centro se caracteriza por utilizar tecnologías y prácticas no tóxicas, como reveladores ecológicos en su laboratorio de fotografía y talleres de teñido de fibras con tintes naturales.

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Antigua fábrica de Hilados y Tejido.Fotos: Cortesía CaSa

Por ejemplo, el Taller de Gráfica Tradicional busca minimizar el impacto ambiental al evitar el uso de solventes corrosivos y ácidos, protegiendo tanto a los artistas como al entorno natural del lugar.

El diseño del centro contempla la gestión del agua y la armonía con el entorno natural, aprovechando el recurso hídrico que nace del Cárcamo, una pequeña cueva que está en los límites de Santiago Nuevo Zoquiápam, en la sierra Juárez y San Agustín Etla, en los Valles Centrales.

A partir de las coordenadas del CaSa –comunidad, arte sustentable, medio ambiente y diálogo intercultural–, el sitio cuenta con una propuesta artística y cultural que incluye talleres, exposiciones, estancias, presentaciones, conciertos y actividades enfocadas a la comunidad de San Agustín Etla, además de la capital y la periferia.

Desde esta perspectiva, la historiadora de arte María Isabel Grañén resalta que, una vez establecido el centro, Toledo ideó los Premios CaSa de creación literaria en zapoteco, en 2011. Con los años, este concurso ha crecido e incorporado otros idiomas originarios y se han sumado a esta iniciativa instituciones públicas y privadas.

Toledo nos enseñó a volver los ojos a la grandeza de los pueblos originarios y la convocatoria reanima el orgullo de pertenecer a esta cultura vigorosa y ancestral. Nos motiva que los participantes formen parte de un linaje milenario y que sean capaces de crear con la palabra”, agrega la también presidenta de la Fundación Harp Helú.

Por su parte, Flavio Sosa, titular de Seculta, considera que la fundación del CaSa está directamente vinculada con la bandera ambientalista que siempre portaba Toledo.

Apoyó diversos movimientos para concientizar a la población local. Por ejemplo, fue un opositor al cultivo de organismos genéticamente modificados en territorio mexicano. Le preocupaba el maíz, que es la base de nuestro sustento; y propuso exposiciones, convocatorias e impresos para generar conocimiento sobre el tema”, añade.

Aunado a las propuestas de cambio social, como el cuidado de la arquitectura local, el artista visual se opuso decididamente a la tala de árboles en las zonas aledañas al centro de la ciudad.

Todos recordamos su involucramiento para salvar a los árboles en el cerro del Fortín, en la capital de Oaxaca. Fue siempre una voz propositiva, que no dudaba en generar acciones y reflexiones de carácter ambientalista”, narra.

Baste recordar la creación del jardín etnobotánico, un ejemplo de cómo muchas de sus preocupaciones por la naturaleza lo llevaron a consolidar proyectos de gran impacto”, concluye el también poeta.

cva*