Edurne Batanero recrea la infancia desde lo cotidiano
La escritora española define su primer poemario como un proceso de autoconocimiento verdadero.

“Escribo con una voz claramente femenina y hablo desde los espacios cotidianos. Sobre todo, desde un lugar informal, como si estuviera sentada a la mesa con mis amigas”, comenta en entrevista la poeta española Edurne Batanero (1995) sobre Infancia es una fruta, libro ganador del segundo Premio de Poesía Joven Vaso Roto.
Lo más novedoso de la propuesta es cómo me refiero a las infancias. Critico que no se considera a la niñez productiva, porque los niños juegan y se raspan las rodillas”, explica quien con su primer poemario ha logrado este reconocimiento internacional, convocado por el sello regio Vaso Roto, la Feria Internacional del Libro Monterrey y el gobierno de Nuevo León, dotado con 4 mil euros.
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La poesía es un espacio en el que puedo contar cuando en otros géneros literarios no me siento tan cómoda. En la poesía pongo las palabras a las imágenes líricas que voy creando. No encuentro otro medio capaz de decir lo mismo. Tiendo mucho a crear imágenes y dejo que éstas cuenten la historia”, explica.
Quien ha estudiado artes y trabajo social confiesa que “he podido llegar a escribir poesía después de charlar horas con mis amigas y comprender lo que siento, lo que quiero decir. Y tener una voz propia empieza un poco por mis amigas, que han sido una parte fundamental para poder expresarme”.

TÍTULO: Infancia es una fruta.
AUTORA: Edurne Batanero.
GÉNERO: Poesía.
EDITORIAL: Vaso Roto, España, 2024; 75 pp.
Narra que armó Infancia es una fruta, que se presentó en la FIL Monterrey, cuando tuvo suficiente material poético. “Decidí leerme a mí misma y analizar de qué estaba hablando. Ahí comprendí la importancia de las etapas vitales en mi escritura, cómo repetía temas como la vejez y la infancia o la maternidad y el deseo. Y adquirí consciencia sobre mi propia escritura y empecé a crear el libro. Fue un proceso de autoconocimiento”.
ACTIVISMO, IGUAL A LA LITERATURA
Quien considera al activismo, igual que la literatura, como una parte inseparable de sí misma agrega que el lenguaje tiene una importancia vital. “El de este poemario es un lenguaje cotidiano. Hay que saber elegir las palabras, porque no hablamos igual en el trabajo que en casa. Cambiar ese poder del lenguaje para mí es algo muy valioso”.
Sobre sus planes tras obtener el galardón indica que, “de momento, quiero seguir escribiendo y que lo que escriba me siga representando. Eso es lo más importante. Una voz en la que resuene lo que leo, lo que vivo, mi entorno. Eso sería el no venderse. No empezar a escribir lo que otros quieren leer si no me está representando”.
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*mcam
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