Anteponer la calidad a la grandilocuencia; Ferias del libro: retos y vigencia
La gestora Nubia Macías afirma que estos encuentros deben apostar por la cultura y el público locales y que “son más necesarios que nunca”.

Reivindicar las culturas y los públicos locales, anteponer la calidad de los contenidos a la grandilocuencia y rediseñar todos los años los conceptos y las tendencias temáticas, “para ofrecer un encuentro que sea a la vez creativo, divertido y reflexivo”.
Éstas son las principales recomendaciones que hace la gestora cultural Nubia Macías a los organizadores de las distintas ferias de libro que asesora, desde Nueva York hasta Colombia, pasando por las mexicanas de Monterrey, León (Guanajuato), Oaxaca y Yucatán, entre otras.
Las ferias del libro pasan por su mejor momento, al contrario de lo que se piensa. Si las diseñas para tu comunidad, para tu gente; y no piensas en la grandilocuencia, sino en la calidad del programa y en enamorar a los distintos públicos que acudirán, tendrás éxito”, afirma en entrevista con Excélsior la socióloga y periodista.
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No hay que hacer ferias grandes, a fuerza internacionales, sino excelentes. Esa es la premisa que trabajo como asesora”, comenta quien durante 18 años fue parte del equipo organizador de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, considerada la mejor en idioma español, diez de los cuales fue su directora general.

*Nubia Macías, gestora cultural.
Hoy, las ferias del libro son más necesarias que nunca, porque el Estado mexicano se ha olvidado de proveer actividad cultural, sobre todo en las entidades. Son un encuentro para dialogar, para escuchar y escucharnos; un lugar donde podemos sentirnos orgullosos de lo que somos, porque ahí pensamos, sentimos, nos emocionamos; es un espacio, aunque sea chico, donde la lectura sigue siendo la prioridad” agrega.
La directora del grupo editorial Planeta para México, Estados Unidos y Centroamérica, de 2013-2017, añade que “uno parte de la premisa de que se realizan estos encuentros para que la gente de la comunidad tenga un espacio para aprender cosas, que sea recreativo y para dignificar su cultura. Las personas se sienten felices de participar”.
Destaca que lo que más le gusta de su trabajo como asesora es la posibilidad de generar proyectos para los públicos locales. “Los organizadores siempre quieren la grandilocuencia y copiar; y esto en automático tiene el efecto contrario. Te pierdes mucho por querer imitar. Cada feria debe tener sus públicos. Entre más personalidad tenga una feria y mejor diseñada esté para una comunidad diversa, más exitosa será”.
FERIAS DEL LIBRO DEBEN DE SER UN RETO CONSTANTE
La profesora de la Maestría en Gestión y Desarrollo Cultural de la Universidad de Guadalajara asegura que las ferias del libro deben ser un reto constante para los organizadores.
Se debe anteponer la calidad para que la gente se emocione de ser parte de esa fiesta. Hay cosas que parecerán ser iguales, pero no lo son. Hay que ser creativos, rediseñar todos los años los conceptos y las tendencias temáticas. La poesía, por ejemplo, debe estar siempre presente, los temas sobre el medio ambiente, los Pabellones de Niños. Hay que crear proyectos curatoriales por rangos de edad.
No se trata de hacer por hacer. Se debe conseguir que los públicos se apropien de su feria y todos los años ofrecerles cosas que les hagan ilusión; que la gente se sienta copartícipe de ese proceso de cocreación colectiva”, indica.
La directora y fundadora de la empresa NM Consultora está convencida de que las ferias del libro “deben ser espacios ricos en contenidos, recreativos, divertidos, reflexivos, en donde todos los años generes ritos de iniciación en la lectura. No hay feria en la que los políticos no quieran estar, porque la cultura legitima y te cambia el perfil”.
Macías detalla otra singularidad de las ferias del libro que gusta a los padres de familia. “Estos encuentros te sacan de lo digital. La idea debe ser voltear a ver a la gente, dialogar con las personas, jugar e imaginar cosas sin que el celular interfiera. Está demostrado que los niños prefieren leer en formato impreso.
Claro que no hay que tenerle miedo ni pelearse con las nuevas tecnologías; al contrario, son un reto y hay que integrarlas a los procesos de lecto-escritura y trabajar con ellas. Sin olvidar que lo esencial es formar lectores; si no los formas, da igual la plataforma con la que trabajes. Éstas son herramientas, no nos vuelven lectores si no las usamos de manera asertiva”, concluye.
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*mcam
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